AWAKE: La negación de la pérdida

La pérdida de un ser querido y el proceso de duelo que conlleva superar esta ausencia es el tema en torno al que gira Awake, la propuesta más interesante de lo que llevamos de año. Una serie que utilizando el procedimental policiaco juega a ser una muñeca rusa que esconde en su interior varios niveles que,  para mayor complicación, quedan multiplicados por dos.

Awake es la historia de un hombre que tras un accidente ve su mundo escindido en dos. En uno de ellos, es su mujer quien fallece, en el otro universo que se le desvela cuando va a dormir, es su hijo el que ya no está. Ambas realidades son viables, pero sólo una es posible. Descubrir cuál es la real podría ser la motivación del protagonista. Pero cuando aclarar esta situación sólo acarrea la pérdida final de una de las dos personas que más quiere, entonces no es tan fácil.

Aceptar que has perdido a alguien conlleva una serie de procesos que te ayuden a integrar a esa persona que ya no está en uno mismo. Es un camino largo y doloroso que ha sido retratado en televisión de mil y una maneras gracias a Six Feet Under (A dos metros bajo tierra). Pero en este caso no hablamos de superación, si no de negación.

Del furioso deseo de un marido y un esposo por no perder a su familia. De mantener el recuerdo vivo de sus seres queridos de la manera más literal posible y de negarse a soltarles la mano para dejarles ir. Michael Britten, interpretado por un sólido Jason Isaacs, navega entre dos mundos que distingue por el color de la pulsera que lleva. Dos mundos que el espectador diferencia por la tonalidad de la fotografía, y en los que debe enfrentarse además a su trabajo como policía.

Y es aquí donde la serie lanza su mayor apuesta, lejos de conformarse con el drama familiar construye un imposible castillo de naipes obligando a sus guionistas a crear dos casos policiales para un episodio de 40 minutos y a la vez ligarlos con las dos vidas personales del protagonista. Saltar de una investigación a otra y de una familia a otra, sin perder al espectador, interesándole en todas las facetas y a la vez conmoviéndole.

En el piloto lo lograron a la perfección, ensamblando un primer episodio modélico, que no han sabido reproducir en los siguientes capítulos, pero del que se han quedado cerca. Hasta ahora, su baza más débil son los casos policiales, pero esto queda compensado por las mejores escenas, las que tienen lugar en la consulta del psicólogo.

Michael acude a terapia en ambas realidades para superar su pérdida, dando lugar a uno de los elementos más potentes del programa, el enfrentamiento entre los psicólogos de ambos mundo. El convencimiento de ambos de que la suya es la verdadera realidad y la otra es tan solo un mecanismo de defensa ante el dolor, nos ayuda a profundizar en el protagonista, a entender, ya no sólo su situación actual, sino la que le ha llevado hasta ahí. Su relación con su hijo, con su esposa, con su trabajo. Sus miedos, sus angustias y sus culpas. Con un tono en algunos momentos cercanos a En Terapia, también se reservan esos momentos de lucidez que desarman por completo tanto al espectador como al personaje.

Awake se ha convertido en una de las propuestas más estimulantes de la temporada, que ha tenido la mala suerte de ver la luz en la NBC. Sus audiencias no están siendo muy buenas y seguramente no pase de este año. Pero este es uno de esos casos en los que merece la pena seguir una serie, pese a que no vaya a tener un final. Al igual que el personaje, quizás no nos interese saber cuál es la realidad y prefiramos terminar sin la amarga certeza de conocer quién no sobrevivió al accidente.