La figura central es 'Nucky' Thompson, tesorero de Atlantic City, en torno al que se vertebra el relato. Todos están conectados con él. El emergente Jimmy, su hermano Eliah o la fascinante señora Schroeder. Todos ellos forman parte de un fresco que nos dibuja la corrupción a principios del siglo pasado, tocando temas como el sufragio femenino o el Ku Kux Klan.
Boardwalk Empire es fastuosa, casi obscena en el dinero que se han gastado en producirla. No escatima en gastos y el espectador se da cuenta. Visualmente es una delicia. Narrativamente también. Siempre y cuando, entendamos que tipo de serie es. Se critica su lentitud y la dificultad de entrar en lo que propone. Sin compartir esa opinión (la encontré apasionante desde su fascinante piloto), hay que reconocer que los doce capítulos que componen su primera temporada sirven de introducción para un relato que se adivina largo y complejo.
Esta primera temporada presenta ambientes, situaciones y personajes. Va iniciando un partido en el que se van colocando los diferentes participantes y los va acercando al abismo. Carga de balas el arma y apunta, pero no aprieta el gatillo. Boardwalk Empire es de cocción lenta y por ahora, sólo estamos al comienzo del relato.
Esta es una opción arriesgada, puede desanimar a los que comienzan, pero una vez te atrapa, ya se han asegurado que no les dejarás. Las positivas críticas que he leído sobre su segundo año (y que fueron las que finalmente me animaron a ponerme con esta serie), aseguran que cumplen con lo que prometen y que HBO ha acertado con esta apuesta.
Ahora sólo me queda esperar a que editen la segunda temporada en BluRay. Esperemos que no tarden tanto como con la primera.











