BOARDWALK EMPIRE: Primera temporada

Boardwalk Empire nos arrastra a los años 20, somos testigos de la prohibición del alcohol y de los comienzos de la Ley Seca. Nos juntamos con aquellos que se lucran aprovechándose de esto a través del paseo marítimo de Atlantic City. Asistimos a fiestas, cenas de gala, pero también a trapicheos y tiroteos. Vemos lo más glamuroso y lo más sórdido. Porque en esta ciudad todo está conectado.

La figura central es 'Nucky' Thompson, tesorero de Atlantic City, en torno al que se vertebra el relato. Todos están conectados con él. El emergente Jimmy, su hermano Eliah o la fascinante señora Schroeder. Todos ellos forman parte de un fresco que nos dibuja la corrupción a principios del siglo pasado, tocando temas como el sufragio femenino o el Ku Kux Klan.

Boardwalk Empire es fastuosa, casi obscena en el dinero que se han gastado en producirla. No escatima en gastos y el espectador se da cuenta. Visualmente es una delicia. Narrativamente también. Siempre y cuando, entendamos que tipo de serie es. Se critica su lentitud y la dificultad de entrar en lo que propone. Sin compartir esa opinión (la encontré apasionante desde su fascinante piloto), hay que reconocer que los doce capítulos que componen su primera temporada sirven de introducción para un relato que se adivina largo y complejo.

Esta primera temporada presenta ambientes, situaciones y personajes. Va iniciando un partido en el que se van colocando los diferentes participantes y los va acercando al abismo. Carga de balas el arma y apunta, pero no aprieta el gatillo. Boardwalk Empire es de cocción lenta y por ahora, sólo estamos al comienzo del relato.

Esta es una opción arriesgada, puede desanimar a los que comienzan, pero una vez te atrapa, ya se han asegurado que no les dejarás. Las positivas críticas que he leído sobre su segundo año (y que fueron las que finalmente me animaron a ponerme con esta serie), aseguran que cumplen con lo que prometen y que HBO ha acertado con esta apuesta.

Ahora sólo me queda esperar a que editen la segunda temporada en BluRay. Esperemos que no tarden tanto como con la primera.

Las estrellas de Project Runway

Siempre defenderé Project Runway como uno de los mejores reality-shows que se emiten al otro lado del charco. Si uno busca un talent show y está cansado de los 'te descubrimos el nuevo gran cantante de la década', debería echarle un vistazo a este programa. ¿Qué no te interesa la moda? Que más da. A mi tampoco. Y eso no quita que funcione igual de bien.

Project Runway es el proceso creativo llevado al límite. Desafíos que obligan a una serie de diseñadores de moda a estrujar, ya no sólo sus ideas, sino también su técnica, para conseguir un resultado satisfactorio que puedan presentar a tiempo en la pasarela. Lo más divertido, cuando tienen que diseñar con materiales que no son los que acostumbran. Los episodios más entretenidos, aquellos en los que deben llevar a cabo los desafíos en equipos. Aquí entra otra de las grandes bazas del programa, los egos.

Porque, como buenos artistas, estos concursantes tienen un alto concepto de si mismos. Su visión es la que les ha llevado allí y la defenderán a capa y espadad ante un jurado que ponga en entredicho sus aptitudes y sus creaciones. Todos opinan del trabajo de todos y cuando tienen que aunar fuerzas, no siempre están dispuestos a ceder terreno.

Llevamos ya nueve temporadas de Project Runway, disfrutando de una gélida Heidi Klum que no titubea al decir 'You are out', de un Michael Kors que saca su vena más bitchy para criticar lo que desfila ante él y una Nina García (voz de la razón) que con una mirada desaprobadora desarma a cualquiera. Por la pasarela han pasado decenas de diseñadores y finalmente ha llegado el momento de recuperar a algunos de los más memorables.

Project Runway acaba de estrenar su propio AllStars y lo ha hecho renovando host y jurado, en una decisión que pese a ser controvertida y un poco extraña para el espectador, es comprensible de cara a unas valoraciones que no arrastren prejuicios. 12 han sido los elegidos para volver, encontrando personalidades de casi todas las ediciones. El criterio de selección ha sido acertado y de primeras no sobra ningún concursante. Es cierto que hay grandes ausencias, pero supongo que no todo el mundo se debe prestar a regresar a una nueva edición del programa. Su extenuante ritmo (diseñar y coser un vestido en un día no es tarea fácil) y el constante juicio al que someten a los concursantes debe ser agotador.

Project Runway AllStars acaba de comenzar hace un par de semanas, pero ya nos ha servido para hacernos una idea del tono. De primeras se percibe una descompensación entre algunos diseñadores de gran nivel, frente a otros bastante más mediocres. Todos fueron interesantes en sus ediciones, pero todavía está por ver como funcionan trabajando todos juntos. Las expectativas, propias de un AllStars, son altas y por ahora, reencontrarse con antiguos participantes ha servido para que pasemos por alto la excesiva rigidez de su presentadora y un jurado un poco blando.

Añadir por último, que para esta edición el programa ha recuperado su formato de 40 minutos, frente a los 60 minutos que han durado las últimas ediciones. Aquí reconozco que en la octava edición me acostumbré a ese metraje extra, aprovechado para sacar más punta a los roces entre los concursantes y que ahora, los episodios me parecen un poco atropellados.

Para concluir, recomendar nuevamente Project Runway. Si todavía no os habéis puesto con él, empezad por la primera temporada, diez episodios perfectos que demuestran que en la telerrealidad también se pueden conseguir temporadas redondas.

SMASH 1x01 Pilot

Smash es Nueva York, es el mundo de los musicales, el backstage de Broadway, son canciones y es una historia que nos han contado una y mil veces, pero que pese a todo, sigue funcionando. Smash es la historia de Katherine, chica de pueblo que ha llegado a la Gran Manzana y que mientras trabaja como camarera acude a audiciones con el sueño de conseguir ese gran papel que la lance al estrellato.

Es lo mismo que hemos visto en el Bar Coyote, en Cabaret o en Showgirls. Lo que marcaba la diferencia era el tono y en este caso nos encontramos con una dramedia de primetime con un elenco de actores solventes, con su estrellona (Anjelica Houston), su deslumbrante debutante (Katherine McPhee, a la que American Idol lanzó a la fama) y una cara que es una alegría reencontrar (Debra Messing, nuestra involvidable Grace). No faltan los números musicales, la villana que hará la vida imposible de nuestra heroína (¿tendremos empujón por las escaleras?) y el atractivo y de vuelta de todo director de escena. Ah y claro, en un mundo como el de los musicales de Broadway no falta el compositor homosexual.

Tópicos, pero que bien empleados pueden darnos un espectáculo muy entretenido. Ya no sólo por los números musicales, sino por asistir al montaje de un espectáculo en Broadway. Y es que uno de los aciertos de la serie ha sido no centrarla unicamente en la esforzada aspirante, sino contar también con el punto de vista de la productora (Debra Messing), aportando algo más que un renacido espíritu de Fama (ya sabéis, '¡La fama duele!').

En estos momentos en los que Glee viene a ser algo así como una basura apestosa (y no me digáis que siempre lo fue, en su momento era entretenida, sí, aunque ahora no parezca posible), viene bien un relevo en lo que a serie musical se refiere. La serie de Ryan Murphy no sólo ha quemado a todos sus personajes y ha perdido el humor que la hacía diferente, sino que perdió cualquier atisbo de espectacularidad que hubiesen podido tener sus números. ¿Acaso es posible recordar algún momento musical especialmente reseñable (con permiso del mash-up de Adelle) este año? Parece que ahora será Smash la que se encargue de ello y potencial hay, como demostraron en ese número final que ahora no puedo parar de escuchar.

Smash me ha encantado y sólo me queda esperar que el público americano conecte con ella y no nos la cancelen. Y claro, que todo lo que el piloto promete se haga realidad y no se nos queden a medias.

Talking about... Regresos

Ya han pasado las vacaciones y con ello regresa la rutina también al ámbito seriéfilo. El 'aprovecho el parón navideño para ponerme con series pendientes' no ha dado mucho de sí y a duras penas terminé con todo lo pendiente del Otoño. Ahora, sin darnos un respiro, Followmy.tv se vuelve a llenar de episodios pendientes, por lo que aquí va un fugaz repaso a lo que ha regresado.

2 Broke Girls
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Sólo ellas te iban a construir un episodio en torno a unos tampones. La serie en la que parece que tienen por contrato mencionar la palabra vagina un mínimo de cuatro veces por episodio regresó en plena forma. Además venían con mención especial al reality Extreme Couponing.

The Vampire Diaries.
Reconozco que fue un alivio su marcha vacacional allá por Noviembre. El ritmo que llevaban era imparable y necesitaba un respiro. Pero han regresado con toda la energía y sin darnos tiempo a volver a estar in the mood. Intensidad apocalíptica, personajes al borde de la muerte (una vez más) y la sensación un tanto asfixiante de que no estaría mal echar un poco el freno de vez en cuando. Mención especial al episodio de esta semana, uno de los más oscuros de la serie, literalmente, no había quien distinguiese nada con tanta escena en penumbra.

The Secret Circle
My sweet Cassie ha regresado y la serie continúa igual. Cada vez tengo más claro que deberían apostar por una trama lésbica. En una serie en la que los personajes femeninos son los únicos que merecen la pena, no es tan mala idea. Ay que penica de casting...

Shameless (US).
Se echaban de menos a los Gallagher y este primer capítulo nos sirvió para volver a entrar de nuevo en su rutina. Todo sigue más o menos como lo dejamos y la serie continúa igual de entrañable.

Suburgatory.
Dalia es un gran personaje y juntarla con Tessa siempre funciona. Esta trama además sirve para introducirnos, finalmente, el elemento romántico. A ver que tal lo manejan, aunque no sea algo que me ilusione especialmente.

Once Upon a Time.
Tras el sorprendente final de la fall season regresamos a Storybrooke para comprobar una vez más que son más interesantes los cuentos que nos narran en los flashbacks que lo que sucede allí.

Revenge.
Las aviesas miradas entre Emanda y Queen Victoria regresaron en plena forma. Primero con la locura de Tyler, personaje odioso donde los haya, y posteriormente volvimos a ver su famoso rotulador rojo. Mundo tiembla, que Amanda vuelve a tachar gente.

Parks & Recreation.
Best comedy ever. Y de nuevo, la serie de Amy Poehler no flojea (y ya llevamos así tres años) y nos regala un episodio divertidísimo, sobre todo en su parte final en la pista de hielo. La campaña Leslie Knope 2012 no tiene mucho futuro, pero lo que nos vamos a reir mientras tanto, va a merecer la pena.

30 Rock.
Un poco decepcionado con su regreso. Tras el increible nivel de su quinta temporada (y que sólo estropearon en un par de episodios al final), las expectativas eran altas y me dejaron con media sonrisa. Hubo grandes momentos, principalmente protagonizados por Jenna, pero después de haberse ausentado en Otoño, nos debían más. Esperemos que recuperen el 'momentum'.

Un vistazo a Downton Abbey

Downton Abbey nos recordó un género clave en la televisión, pero muy denostado, como es el culebrón. Lo presentó oculto en un envoltorio de calidad y en una producción visualmente deslumbrante. Downton Abbey entraba por los ojos y luego, su cuidada escritura te atrapaba, convirtiéndote en un habitante más de la mansión. Manejaron un ingente número de personajes, pero consiguieron el equilibrio adecuado para que, ofreciéndonos pinceladas, fuésemos capaces de involucrarnos tanto con los señores de la casa, como con sus criados.

Como buen culebrón, Downton Abbey ha contado con sus villanos de opereta, la malvada O'Brien o el arribista Thomas pusieron la pimienta a las tramas, que aderezado con los devenires románticos de Lady Mary y Mathew, nos tuvieron en vilo esa primera temporada.

Su segundo año tenía como reto ser igual de entretenido y equilibrado. Y quizás, han cojeado un poco. En su afán de dar historias propias a casi todos los personajes han manejado más tramas de las que debieron, perdiendo algunas por el camino o llegando a puntos muertos. Sus criticadas elipsis no fueron un problema en si mismas, ya que sólo sirvieron para mover sucesos en la línea temporal a capricho de sus guionistas, pero sin mostrar evolucion emocional en los personajes. No confundían, pero dejaban más al descubierto los mecanismos utilizados por Fellowes & co.

Querer contar tanto ha llevado a una falta de empatía por lo que sucedía. Matthew podía estar en la guerra, pero uno tampoco se daba cuenta viéndole ir y venir cada veinte minutos. Alguien podía marcharse para siempre y aparecer en el siguiente episodio, tener una enfermedad cuando los guionistas lo necesitaban para llevar la trama por donde querían o una muerte para solucionar embolados de los que no sabían muy bien cómo salir.

 Estos recursos, que una serie como Revenge veríamos de lo más normal, han molestado un poco en la perfección de la que hacía gala Downton Abbey. Por suerte, para cerrar el segundo año supieron llegar al espectador y centrarse en el corazón de la serie: lady Mary y Matthew. Al fin volvieron a emocionarme con los ires y venires de estos dos, pareja que fue desarrollando poco a poco una química magnífica entre ambos. Las circunstancias se empeñaban en separarlos, pero nosotros éramos conscientes de que ambos eran perfectos el uno para el otro.

En el cierre de la serie me vi gritándole a la tele y maldiciendo a los guionistas. Les perdoné ciertas gripes oportunas y el cansancio que producía el drama Anna/Bathes. Habían recuperado el espíritu más Downton y concluyeron con un especial navideño que, haciendo concesiones a la fecha en la que se emitía, nos dejaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Ahora tocará esperar un buen puñado de meses a que regresen y además, tendrán que hacerlo por caminos distintos. Impaciente estoy por las novedades que se saquen de la manga y tranquilo ante la noticia de que para esa nueva tanda de episodios, el tiempo no avanzará tan enloquecidamente.

Muero de ganas por volver a esa rutina de intrigas de alcoba, cenas de gala y tés en la sala de estar.

Los mejores momentos televisivos del 2011 (Parte II)

Llego un poco tarde  a la segunda parte de lo mejor del 2011. La culpa, el retraso que llevaba con todas las series que seguía, por lo que no tenía mucho sentido hacer un ranking sin ni siquiera haber terminado de verlo todo. Supongo que ya estaréis saturados de tanta lista (siete distintas acabo de leer antes de ponerme a escribir), pero allá  vamos, aquí otra selección de grandes momentos que nos ha dado este año (pasado) la televisión.

- American Horror Story ha tenido varios momentos de esos que se te quedan grabados, algunos por grotescos y otros por sorprendentes. Pero si tuviese que escoger uno, sería el cierre del episodio doble de Halloween. Esa escena con todos los fantasmas de la casa regresando al hogar una vez concluída la noche de todos los Santos dejaba claro lo que era esta serie. Hasta ese momento el espectador andaba un poco despistado con lo que Ryan MurphyBrad Falchuck ofrecían, empeñados en confundirnos con esa acumulación de tópicos y personajes. Tras esta escena, ya no hay dudas, American Horror Story es la historia de una casa encantada a la que llega otra familia más y no al revés. Las reglas ya estaban claras y en el resto de episodios sólo nos quedaba por ver que sucedería con los Harmon, unos desgraciados más que se sumaban a la macabra lista de personas que había tenido la mala suerte de ser inquilinos de ese lugar.

- El cierre de la segunda temporada de The Walking Dead ante el granero. Su nuevo año  ha sido muy discutible debido a su falta de ritmo y la impresión de que no sabía muy bien a donde se dirigía ha pesado en el conjunto de lo visto. Pero cuando parecía que ya no había salvación, los dos últimos capítulos antes del parón Navideño arreglaron las cosas y se permitieron sorprendernos con la que para mi fue una de las mejores secuencias del 2011. Finalmente se abren las puertas del granero y la forma en la que está planificada y realizada la escena nos va llevando en un crescendo emocional que termina como un disparo en el estómago. Destrozado, pero con ganas de aplaudir, The Walking Dead se atrevió a regalarnos una secuencia de una calidad que ya no esperábamos en ella.

- Un resbalón en una mierda de caballo fue el chiste que dejó claro lo que iba a ser 2 Broke Girls. Esta no era una comedia de metachistes inteligentes. Aquí habría bromas zafias, la palabra vagina repetida  un mínimo de cuatro veces por episodio, comentarios sexuales y chistes malos. Todo ello redondeado con un aroma a sitcom noventera. Entonces ¿cómo es posible que funcionase esto? Por que es divertida y la química que hay entre sus  dos protagonistas es una de las mejores cosas que nos ha traído este 2012.

- La secuencia de apertura de The Crimson Petal and the White. Sin haber leído la novela en que se basa, me resultó una miniserie difícil en la que costaba conectar con sus personajes. Pero esto no restaba el magnífico trabajo de su dirección artística y su realización. Algo que queda muy claro en la secuencia que abre la miniserie con Sugar recorriendo las sucias calles de Londres. Belleza y sordidez en apenas tres minutos que le dejan a uno clavado ante la pantalla.

- Dalia intentando parpadear en Suburgatory. Esta comedia que encaja muy bien en la noche de los miércoles de la ABC sigue la estela de Modern Family y The Middle de ofrecernos una serie familiar con una vuelta de tuerca. En este caso, su sarcástico repaso a los suburbios y la química entre la quinceañera protagonista y su padre han funcionado muy bien. Pero reconozcámoslo, lo mejor viene de parte del personaje interpretado por Cheryl Hines, esa especie de muñeca de plástico con más seso y corazón del que aparenta y su hija Dalia con sus impagables (y constantes) caras de asco/todo-me-da-igual.

- Ver a Warwick Davies en un cubo de basura porque a Helenna Boham Carter le daba grima mirarlo y decía que olía mal, fue uno de tantos momentos en los que el protagonista de esta serie se humilla hasta niveles realmente incómodos en Life's too short. Los cameos de la serie junto a la secretaria de Warwick son los mayores aciertos de esta secuela no confesa de Extras.

- Cualquier encuentro de miradas entre 'queen' Victoria y Emanda, en el que ella asienta con una gélida sonrisa y Amanda corresponda con una mirada de odio infinito tras una respuesta cortés. Eso es Revenge. Bueno, eso y hundirle la vida a todo el que se pase una temporada por los Hamptons. 

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