Las vacaciones son el mejor momento para los realitys. Descansar un poco de la intensidad de las series y engancharse a algo divertido e intranscendental. Este año en los USA ha triunfado un programa de la cadena TLC, responsable de 'maravillas' como 'My strange addiction' o el controvertido 'Toddlers and tiaras', del que ya hablé aquí. Y es de este último de donde surge el bombazo del canal en los últimos meses: Here Comes Honey Boo Boo.

  Honey Boo Boo fue una de las niñas que aparecían en uno de los capítulos de este programa que sigue a jóvenes aspirantes a reinas de la belleza en concursos locales. Su posterior éxito en YouTube, por su extrovertida y peculiar personalidad, les llevó a crear un spin-off que en este caso seguiría el día a día de esta familia de white trash compuesta por June Thompson, matriarca con cuatro hijas, la mayor de 17 años y ya embarazada y la menor, Alana de 6 años (Honey Boo Boo en su nombre artístico). Cada hija (la primera la tuvo sólo con quince) es de un hombre distinto y en estos momentos se encuentra arrejuntada con el padre de Honey Boo Boo, un minero al que llaman Sugar Bear y que le faltan tantos dientes como hervores. 
  
  Para entender lo que es esta familia habría que decir que son lo que allí se conocen como 'rednecks', que en cristiano, vendría a ser paletos de la América profunda. Esta entrañable familia se divierte tirándose a un charco de barro, adoptando un cerdo o practicando el extreme couponing (práctica que permite a familias poco pudientes comprar por muy poco precio mucha cantidad de diferentes productos en un supermercado).
  
  ¿Y dónde reside el interés de este programa, que a priori podría ser otro docushow más? En el montaje, en la mala leche con la que está hecho. El programa está presentado de forma entrañable, pero muy autoconsciente. Los montadores y guionistas, saben que estamos viendo a una familia de paletos y lo explotan con mucha ironía. Bien merecerían un Emmy, ya que sacan oro de un programa que podía no haber pasado de anecdótico. Un buen ejemplo de ello son las declaraciones a cámara de la matriarca de la familia, en la que no dudan en mantener los constantes estornudos y demás flatulencias que esta mujer no para de tener. 
  
  En Here Comes Honey Boo Boo la verdadera protagonista es la madre, June 'Mama' Thompson que con sólo 33 años ya es abuela. La vemos como ahorra el presupuesto familiar acudiendo a subastas de comida, para luego gastarse 200$ en el corte de pelo de su hija para el concurso de belleza. Su familia con todo hijas es una locura (a veces se entiende la cara de resignación del pobre Sugar Bear), desde la mayor embarazada, a otra que también le debe faltar alguna neurona y siempre está de fondo puntulizando las declaraciones de su madre. Son un show los momentos en los que todos acuden a una peluquería o a un restaurante, por ver la cara de desesperación de los que les atienden.
  
  Este programa es impagable por capítulos como en el que les vemos adoptar a una cría de cerdo que no para de gritar, su visita a un basurero en busca de alguna cosa que llevarse a casa o su 'divertido' juego de taparse los ojos y descubrir que miembro de la familia te está echando el aliento. Estas son algunos de los pasatiempos en los que se entretienen los Thompson mientras pasa el verano y vuelven las clases para las niñas. 
  
  Otro elemento curioso es el hecho de que el programa original está subtitulado en inglés, ya que los propios americanos no iban a entender a nadie por culpa de su acento. Su estreno ha sido un éxito en EEUU, liderando las audiencias de cable y siendo parodiado en multitud de programas. Las críticas (comprensibles) que incluso lo acusan de explotación infantil, tampoco se han hecho esperar. 
  
    Por mi parte, no puedo hacer otra cosa que recomendarlo, viene a ser la quintaescencia del guilty pleasure, un programa muy blanco repartido en diez capítulos de veinte minutos que se ven en un suspiro (alguno hasta con cliffhanger). Si os ponéis con ello, os aseguro un buen montón de risas y es que en el fondo, los pedos y las caras raras de una señora tras estornudar, sigue siendo algo muy divertido. 



  

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