El quinto día lo comenzamos con una película que en su tono se alejaba a lo que se suele ver en el Festival de Sitges. Safety Not Guaranteed resultó ser una entrañable comedia indie con un punto friki. La investigación de unos periodistas sobre un anuncio en el que un tipo busca compañero para viajar en el tiempo desencadena la típica película, tanto en tono, como en música o guión, que se debe ver en Sundance por triplicado. Esto no quita que tenga sus aciertos, siendo sus personajes, escritos con tino, su principal baza. El humor y alguna que otra sorpresa hacen el resto, dejándonos con una sorpresa y perdonándole ese deja vú que se respira durante toda la película. Mencionar la presencia de Aubrey Plaza en un personaje similar al que interpreta en Parks and Recreations y que, al igual que en esa estupenda comedia, clava a la perfección. 

Alois Nebel fue la segunda sesión del día, y no sé si fue por su mala hora, cuatro de la tarde o por su moroso ritmo, pero se me hizo eterna. La historia de un gris oficial de estación de un país del Este no llega a interesar y más allá de una curiosa animación en blanco y negro, su falta de ritmo y la apatía de su protagonista hacían difícil engancharse a algo. 

Sightseers fue otra decepción, avalada por los positivos comentarios de aquellos que la habían visto en la sesión matinal, esperábamos una acertada comedia negra, que por desgracia no encontramos. Galardonada por el Festival con los premios de mejor guión y mejor actriz, cuenta el viaje de vacaciones de una peculiar pareja que termina convertido en una homicida road trip. Entre la irritante voz de la actriz protagonista y el medio camino al que se queda en su humor negro se convirtió en otra  pequeña decepción. 

Y al fin llegué a la que posiblemente era mi película más esperada de Sitges 2012: The Lords of Salem de Rob Zombie. Este director responsable de la loca La casa de los 1.000 cadáveres y la contundente y muy reivindicable Los Renegados del diablo, regresaba con un proyecto personal tras el fiasco de su paso por la saga de Halloween. The Lords of Salem resultó ser una alucinada película satánica protagonizada por su mujer, una Sheri Moon Zombi que por primera vez no da miedo, en la que un disco despierta una antigua maldición relacionada con las brujas que fueron quemadas en ese lugar varios siglos atrás. Zombi se las arregla muy bien a la hora de crear una atmósfera enrarecida e infernal y da rienda suelta a todo su imaginario en su alucinado tramo final. Interesante en su puesta en escena, pero con un guión demasiado débil que hacen de The Lords of Salem una curiosa experiencia sensitiva (a lo que el elevado volumen en el que estaban proyectando la película ayudó), pero que se desvelaba intrascendente y vacía de contenido. 

No one lives fue la sorpresa de la madrugada. Película que coge el esquema de cazador cazado para construir una tensa historia sobre un grupo de delincuentes que tras intentar robar a lo que parecía una inocente pareja de recién casados, pronto comprobarán que han tomado la decisión más equivocada de su vida. La acción, el suspense y, como no, la sangre se dan rienda suelta en este juego del gato y el ratón que no da descanso a los personajes y que divierte sin apenas pausa al espectador. Un malo carismático y un enigmático personaje, que supondrá el principal punto de queja sobre la película, por lo desaprovechado que queda, principalmente. Desde mi punto de vista, uno de los mejores entretenimientos 100%Sitges que pude disfrutar.

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