Siguiendo con el repaso a Sitges llegamos al cuarto día, que tenía como plato fuerte el pase especial de Lo Imposible. La nueva película de J.A. Bayona, que posteriormente arrasaría en la taquilla española, llegó a Sitges despertando gran expectación después de su paso por San Sebastián. Esta historia sobre una familia que sobrevive al tsunami de Tailandia es toda una experiencia cinematográfica que te arrastra durante todo su metraje, golpeándote igual que a los personajes y haciéndote sufrir con todo lo que les sucede. Lo imposible es un tipo de película concreta que busca ante todo emocionar al espectador, al igual, que por ejemplo una de terror busca asustarlo, si quieres entrar en ella bien, si no, a otra cosa. Su primera hora es de una fuerza pocas veces vista en pantalla, el tsunami y la travesía de los personajes interpretados por Naomi Watts y Tom Holland (revelación de la película) agarra al espectador sin darle un respiro y lo ahoga en un mar de sensaciones milimétricamente trasladadas a la pantalla. El dolor y la angustia se transmiten a un espectador que se va encogiendo en su butaca esperando a que todo pase y pueda salir lo más (emocionalmente) indemne posible. Su segundo tramo centrado en el personaje de Ewan McGregor pierde en intensidad, pero gana en emoción. Lo imposible es un espectáculo que ha de disfrutarse en cine, para sumergirse tanto en sus espectaculares imágenes como en su magistral uso del sonido. Una película, que gracias a su formidable realización trasciende al carácter de telefilm que podría tener por las características de su historia. De lo mejor que he visto este año, o mejor dicho, de lo que más he disfrutado (sufrido) en una butaca.

Tras esta experiencia tan potente, la siguiente película cambió por completo el registro y terminó revelándose como una agradable sorpresa: ParaNorman. Película de animación entrañable, con momentos divertidos y sus guiños al género de terror. Curioso que este año coincidiese en Sitges con otras dos propuestas de animación con el mismo tono: Frankenweenie y Hotel Transylvania

Maniac daría el pistoletazo de salida a una tarde/noche de películas non-stop. Este remake de un film de los ochenta protagonizado por Elijah Wood resultó ser una propuesta potente y salvaje sobre un asesino en serie que mata mujeres y les arranca la cabellera. Visceral y violenta, es un intenso ejercicio de estilo en el que se nos muestra toda la película vista (literalmente) desde los ojos del asesino. Esta visión subjetiva funciona a la perfección y añade un punto diferencial a esta potente película. Destacar la presencia de Alexander Aja (Alta Tensión) en el guión. 

Con Aftershock iba con las expectativas por los suelos y quizás por eso terminó por gustarme. Los comentarios negativos de aquellos que la vieron en su pase matinal parecían anunciar una película fallida, pero por suerte no fue esa la sensación que me dejó. Protagonizada por Eli Roth y con un peculiar cameo de Selena Gómez, la película nos cuenta como tres americanos están de fiesta en Chile durante el terremoto que tuvo lugar hace unos años. Es cierto que ver esta película el mismo día que Lo Imposible no le hace mucho bien, pero aquí optan por la tensión y la sangre presentándonos a un grupo de presos que escapa de la cárcel tras el terremoto. Con unos primeros 40 minutos en los que vemos a los protagonistas de fiesta en fiesta, la película termina por arrancar para convertirse en una pesadilla en la que sus guionistas no escatiman en violencia y muerte. Hasta tal punto que uno termina justificando la excesiva longitud de su primer tramo como un medio para llegar a los 90 minutos. 

Con Excisión comenzábamos el Killer Marató en el cine Retiro. Esta marciana película protagonizada por una irreconocible AnnaLynne McCord (90210) sigue la vida de una peculiar joven con problemas de socialización y fascinación por la sangre y la cirugía. Comedia muy negra con toques realmente inquientantes que la convierten en una rareza muy a tener en cuenta. 

Girls Against Boys fue la segunda película de la madrugada y toda una decepción. Utilizando la estructura de violación y venganza que ya hemos visto otras veces (La última casa a la izquierda, I spit on your grave), nos cuenta esa misma historia con una apática protagonista que pasa de ser una estudiante normal a una fría y despiadada asesina sin una evolución creíble. Mal llevada y, lo que es peor, aburrida. Mal final para un día que tuvo películas muy interesantes. 

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