El viernes 5 de Octubre, segundo día en el Festival de Sitges, lo comenzamos con una sesión temprana de Branded, sátira sobre el mundo de la publicidad que cuenta con un punto de partida estimulante pero que se pierde a la mitad del camino. Centrándose en un joven y triunfador publicista ruso, se plantea un escenario en el que las empresas de comida basura han decidido cambiar el canon de belleza promoviendo la obesidad para así aumentar sus ventas. Los prometedores toques de thriller y comedia negra desaparecen en su tramo medio para dejar lugar a un sinsentido de película que además termina por aburrir al personal. Su manido discurso sobre lo mala que es la publicidad remata una película en la que sólo se salva la guerra de marcas representada como inmensos monstruos que sobrevuelan el cielo de Moscú. Fue perfecta para echar una cabezadita y estar más fresco para la segunda película de la jornada. 

The Day era la película post apocalíptica que no podía faltar en un festival como éste. Por hacer alguna similitud, recuerda a otras historias como Hell, presentada el año pasado, o La carretera (The Road). Grupo de personajes que vagan por un mundo asolado, retratado con una fotografía gris y fría que plasma la desesperanza en la que están sumidos. Los protagonistas viajan con precaución, ya que en este caso no huyen de zombis, sino de los pocos supervivientes que quedan que han optado por el canibalismo. El descanso lo encontrarán en una casa en medio de la nada, pero obviamente, lo que parece una parada para coger fuerzas se convertirá en una trampa mortal. Acción, sangre y personajes medianamente interesantes hacen de esta película algo poco original, pero muy entretenido. 

Le magasin des suicides fue la primera película de animación que disfrutamos en Sitges. Una pequeña delicia musical macabra que a ratos asombra por la crudeza de sus situaciones. Una familia que regenta una tienda de productos para suicidarse recibe con horror a un nuevo vástago que es la antítesis de ellos, alegre, vitalista y opuesto a ese hastío que parece impregnarlo todo. Con una primera mitad muy  potente gracias al humor negro que destila, pierde parte de su esencia en su segundo tramo. A pesar de eso, es una película que no me puedo quedar sin recomendar, tanto por sus macabros momentos en la tienda, como por esos trágicos y desesperados números musicales en los que forma y fondo chocan por su contraste. 

No faltó una comedia gamberra y friki, en este caso la marciana John Dies At The End. A ratos recordando a Donnie Darko, por lo alucinado de su trama, pero con mucho más humor. En esta nueva película del director de la ya clásica Phantasma, seguimos a dos amigos que se ven envueltos en una aventura de universos paralelos y viajes en el tiempo por culpa de una droga que consumen en un concierto. Triunfó entre el público de la sesión, que se divirtió y aplaudió en varios momentos. Entre lo extraño de su trama, su estructura desordenada y sus gags, la película se pasaba en un suspiro. 

Holy Motors, sería galardonada al final del festival como mejor película y mejor dirección entre otros premios. Podría considerarse la película pretenciosa y enigmática de la edición. Una propuesta polarizante que exigía al espectador entrar en su juego y aceptar esas extrañas reglas por las que se articulaba. La historia parte con un hombre que sube a una limusina para ir a trabajar. A lo largo del recorrido que hará ese día, irá deteniéndose en diferentes lugares para interpretar a un personaje distinto cada vez. Una película que reflexiona sobre la identidad y sobre la línea que hay entre ficción y realidad.

Terminé el día con algo sencillo a la una de la madrugada, el maratón de foundfootage. Por desgracia, el agotamiento de haberme levantado a las 8 de la mañana me llevó a aguantar sólo la primera película: V/H/S.  Esta película es una antología de historias dirigida por varios directores, que tienen como punto común el uso de la cámara subjetiva como medio para relatar un cuento de terror. Vampiros, asesinos o poltergeist se daban lugar en esta película cuyo hilo conector eran unos jóvenes que se cuelan en una casa y encuentran estas cintas en una de las habitaciones. Como suele suceder en este tipo de películas el resultado es irregular, destacando el primer y el  último fragmento como los mejor llevados. Los comienzos de todas las historias son bastante aburridos al mostrarnos a unos jóvenes descerebrados hacer el idiota con la cámara hasta que finalmente sucede algo. A V/H/S le siguieron Area 407 que recibió pésimas críticas de los que soportaron la proyección y The Bay, la nueva película de Barry Levinson que tuvimos la oportunidad de ver en el maratón sorpresa del último día. 

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