Durante los días 4 y 14 de Octubre tuvo lugar la 45ª edición del Festival de cine fantástico de Sitges. Una cita obligada para los fans del género y una fecha ineludible en mi calendario tras la estupenda experiencia que supuso en su año anterior.

Para entender lo que me gusta Sitges hay que comprender la filosofía con la que me tomo el Festival, días de playa para el final del verano combinado con películas (cinco de media al día) y el mejor público posible acompañándote en las proyecciones. Gente que aplaude cuando la heroína tumba al asesino de un hachazo o que incansablemente vitorea sesión tras sesión el logo del Festival. Disfrutar de una película en el Festival de Sitges puede convertir la experiencia de verla en algo mucho más divertido que hacerlo en el salón de casa o en un cine normal. Ya por eso, merece la pena pasarse por aquí. 

Sitges 2012 ha contado con una programación, que además de inabarcable, ha sido variada, ofreciendo todo tipo de películas más allá del género terror o scifi. Dramas, animes, películas de acción o thrillers pasaron por las pantallas de sus tres cines: el enorme Auditori del Hotel Meliá, el cómodo cine Retiro o la destartalado sala del Prado. Películas muy esperadas como Lo Imposible, Pieta, The Lords of Salem o Beasts of the Southern Wild. Propuestas potentes que polarizaron a los espectadores como Holy Motors, Compliance o Spring Brakers y como no, sangre a raudales en películas como Maniac, The Seasoning House o No One Lives. Y como si de un género más se tratase, el foundfootage (esas películas hechas de 'supuestas grabaciones caseras encontradas') inundó la programación con propuestas como La Cueva, V/H/S o The Bay

Durante los próximos posts repasaré lo visto durante esos diez días, además, podéis escuchar lo que nos pareció esta edición de Sitges al equipo de Ohhh! TV Podcast, en nuestro segundo programa de la temporada que podéis descargar aquí.

Dicho esto, comenzamos con las películas del primer días:

La encargada de inaugurar Sitges 2012 fue la española El Cuerpo, protagonizada por José Coronado, Hugo Silva y Belén Rueda y dirigida por Oriol Paulo, guionista de Los Ojos de Julia. La desaparición de un cadáver en la morgue es el punto de partida para una película que bascula entre el thriller, el cine negro e incluso el terror. Una historia que va girando sobre si misma que por desgracia falla tanto en su realización, como en su sobreexplicación y, en lo que es peor, en su dirección de actores. Un desastre que termina por aburrir al no ser capaz de involucrarte ni intrigarte en lo que sucede en pantalla. 

Como es normal, en Sitges había que reencontrarse con Takashi Miike, director del que este año se podían ver dos películas, For Love's Sake y Ace Attorney. La primera de ellas fue nuestra segunda sesión del festival y resultó ser un loco musical que recogía los códigos estilísticos del manga para adaptarlos literalmente con ironía y autoconsciencia a una película de imagen real. El resultado es en ocasiones tronchante con algunos números musicales realmente indescriptibles, pero el conjunto final es muy irregular. Cuando la trama toma peso y se pierde un poco el cachondeo la película se ralentiza y aburre. Es una rareza más del inconbustible Miike, en este caso apta sólo para otakus, que pillarán las constantes referencias al anime (esos petalos cayendo del cielo, esos monólogos...).

Terminamos el primer día con The Taste of Money, una de las películas más potentes visualmente que pudimos disfrutar en Sitges. La historia de una de las familias más ricas de Corea vista por el ayudante personal del patriarca. Un relato sobre la corrupción moral en la que están sumidos a través de una realización sobresaliente. Rodada con un cuidado máximo a cada uno de sus planos en los que se juega constantemente con la luz y los espacios, en los que nada es dejado al azar y dónde se cuenta la historia a través de imágenes. Un poco larga al final, sufriendo ese mal de muchas películas asiáticas que no saben cuando terminar y te frustran engañándote con varios falsos finales (como en el Retorno del Rey, para hacerse una idea).

Hasta aquí llegó un primer día tranquilo en lo que a películas se refiere. Sirvió para situarse y entrar en el modoFestival que exigiría despertarse todos los días a las siete de la mañana para reservar como prensa las entradas del día siguiente. Por mi parte, decidí prescindir de madrugones e intentar ir a los maratones, las sesiones más divertidas y más dadas a la casquería. Y es que reconozcámosolo, en el fondo, a eso he venido a Sitges. 

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