Tratar con la muerte de un personaje principal en una serie de televisión es algo que se puede abordar desde diferentes ángulos. Desde jugar con el shock de la sorpresa, a dedicarle un sentido episodio o aprovechar para jugar con los códigos de la serie y presentar algo especial. La muerte la hemos visto en televisión en muchas ocasiones, siendo el detonante, como en esa primera escena del piloto de Mujeres Desesperadas, funcionando como centro en torno al que gire el programa, como sucede en A Dos Metros Bajo Tierra o como mecanismo para llevar al resto de personajes a un nuevo punto, como ocurre con The Body en Buffy. 

Pero ¿qué sucede cuando hay que abordarla en una amable y blanca comedia familiar de la cadena ABC Family? En esos jardines fue en los que se metió Amy Sherman-Palladino, creadora de Bunheads, esta nueva serie sobre una bailarina de Las Vegas que acaba de profesora de baile en un idílico pueblo de peculiares habitantes. Amy Sherman-Palladino, conocida por haber llevado las riendas de Las Chicas Gilmore durante seis años decidió dar un giro a su inverosímil punto de partida (chica que abandona su vida para casarse con un desconocido e irse a vivir a un lugar en medio de la nada con él), eliminando a un supuesto personaje importante y obligando a la protagonista a quedarse en un pueblo en el que no pinta gran cosa. 

Si en este tipo de series, lo normal es que el personaje en cuestión acabe destinado por una u otra razón en alguna idílica comunidad, en principio opuesta a su carácter (Doctor en Alaska, Hart Of Dixie, Everwood...), en 'Bunheads' la Palladino ha tirado de su experiencia televisiva para enfrentarse a la muerte de un hijo y un marido en un segundo capítulo, que obligase a la alocada protagonista a echar raíces en un lugar que en principio no le corresponde. Echándole narices. Puede decirse que el resultado de este atrevimiento consiguió un aprobado, entregándonos un episodio que supo sortear temas y dramas que no se correspondían ni con el tono, ni con el punto en el que se encotraba la serie en ese momento (arrancando).

Es curioso como a lo largo de los primeros diez minutos de su segundo capítulo nadie menciona la palabra 'muerte'. Y como, cuando finalmente se explicita, no se vuelve a repetir en muchas más ocasiones. En este episodio no hay cadáver, no hay funeral, ni siquiera hay tumba o ataúd. Se sortean todos estos objetos que pueden dar una entidad más seria a la pérdida y se plantea el sepelio casi más como una despedida o incluso una reunión de conocidos. 

No faltan las catarsis al final del episodio, pero se rehuye del dramatismo exagerado. La pérdida de un hijo rompe un corazón para siempre, pero se lleva con calma y estoicismo. Amy Sherman-Palladino decidió arriesgarse con éste comienzo y pese a que intentó abarcar demasiado, por estar en un punto tan temprano en la serie en el que todavía no hemos llegado a involucrarnos emocionalmente con los personajes, supo salir con elegancia y demostrando tablas, de ese pequeño atolladero en el que se había metido. 

A parte de ésto, Bunheads se plantea como una propuesta correcta en su género, familiar y con un tono muy blanco, heredera de Las Chicas Gilmore, tanto en su protagonista (podría ser perfectamente la hermana melliza de Lorelai), como en la velocidad con la que hablan, las réplicas y la música. Una serie ligera, y reconozcámoslo, muy para mujeres, perfecta para el verano. 

2 lectores han dicho:

Life is short, talk fast.