Uno de los grandes problemas de las series es que al estructurarse en temporadas, normalmente de entre 13 y 22 episodios, deben de ser capaces de mantener un nivel, sin acusar bajones, pese a contar con episodios de relleno o correr el peligro de que las líneas argumentales se les pierdan. Por esto, es difícil encontrarse con temporadas redondas, pero las hay: aquí va una selección de esas temporadas que me han parecido modélicas desde su primero hasta su último episodio.
MUJERES DESESPERADAS: 1ª temporada
La presentación de esta serie, con un piloto excepcional, fue el pistoletazo (nunca mejor dicho) de salida de una de las series más emblemáticas de la hornada del 2004. Cuatro amas de casa, muy diferentes entre sí, que pese a todo son amigas. Y ¿qué hizo a esta temporada tan excepcional? Su magnífica mezcla de elementos: comedia negra, drama y misterio. Todo perfectamente imbricado, de una manera que no han sabido repetir. El misterio de Mary Alice afectaba a las cuatro protagonistas de cerca y encajaba de forma orgánica en la filosofía de la serie. Posteriormente, nuevos vecinos con secretos llegaron, pero sus misterios o estaban mal llevados o no encajaban como debían en la serie. ¿Por qué se suicidó Mary Alice? Esta pregunta planea sobre la serie durante todo su primer año y sirve para redondear 22 episodios magníficamente escritos, con un casting acertadísimo y un toque oscuro que daba una vuelta de tuerca más al papel del ama de casa.
BREAKING BAD: 3ª temporada
Esta tanda de trece episodios se acerca bastante a la perfección televisiva. Es el manual de como generar y mantener una tensión sostenida, cada vez más insoportable. Como ir hundiendo a tu personaje protagonista en un pozo moral y como en ese descenso, va arrastrando consciente e inconscientemente a quienes les rodean. Hay dos puntos álgidos en esta temporada, su clímax a mitad de temporada, con diez minutos de tensión insostenible y su cierre, modélica conclusión de una temporada que deja abierta una pregunta: Walt parece haber tocado fondo ¿lo hará también Jessie?
A DOS METROS BAJO TIERRA: 1ª temporada
La temporada que nos da a conocer a los Fisher, es una de esas maravillas que de vez en cuando nos regala la televisión. Con la resaca de American Beauty, Allan Ball nos trajo un nuevo retrato de la familia americana, disfuncional, neurótico y cínico. Una visión ácida y destructiva de los lazos que nos unen, tanto entre nosotros, como con la vida, representado en un plantel de personajes a cada cual más fascinante, aunque algunos de ellos pudiesen resultar algo opacos al espectador. En temporadas siguientes se perdió parte de ese elemento sorpresa y su su ironía, cruel en algunas ocasiones, dejando lugar a un tono más culebronesco, que sobre todo se hizo patente a partir de su tercer año. Eso no quita que estos primeros trece episodios sean dignos de enmarcar con esta nueva vuelta de tuerca al drama familiar en televisión.
THE SHIELD: 5ª temporada
The Shield es una continua huida hacia adelante, un escapar sin nunca mirar atrás en la que se salvan los muebles sólo de milagro. Esta carrera de nuestros protagonistas tiene algún tropiezo y se encuentra con más de un bache. En este caso, encarnado en el personaje interpretado por Forest Withaker que pondrá a Vic Mackey y a su equipo contra la pared de una forma en la que nunca nadie lo había hecho. Y claro, bajo esta presión, las cosas no salen como se supone que deberían. De nuevo, nos encontramos ante una magnífica construcción de la tensión, sólo que a diferencia de Breaking Bad, donde la mantienen, aquí va aumentando a cada capítulo. La quinta temporada es un auténtico tour de force, una carrera sobre una cuerda cada vez más tensa, que tendrá que romperse por algún punto. Su conclusión y cierre dejan al espectador clavado a la butaca, de una manera que pocas series consiguen y arrastra a la historia a su inevitable y último acto.
THE WIRE: 4ª temporada
Ya es sabido que cada temporada de The Wire hay que afrontarla como si de una novela se tratase, con sus episodios introductorios, su nudo, un desenlace y un epílogo. Algunas temporadas funcionan mejor y otras peor, como por ejemplo sucede con la tercera, que no aprovecha del todo los elementos que pone sobre la mesa. En cambio, con su cuarto año, The Wire construye su mejor temporada, centrándola en la educación y en los niños, construye un relato descorazonador, donde la esperanza intenta hacerse un hueco para terminar fracasando estrepitosamente. Curiosamente, en estos episodios, mucho de los protagonistas de la serie apenas salen, para dejar hueco a personajes hasta el momento más secundarios y traernos a otros nuevos. Si normalmente se suele decir que The Wire es una de las mejores series que se han hecho por televisión, ya podéis imaginaros como debe ser su mejor temporada.
ANATOMÍA DE GREY: 2ª temporada
Puede resultar un poco extraño encontrar a Anatomía de Grey entre pesos pesados como The Wire o Breaking Bad, pero su segunda temporada fue redonda, siempre teniendo en cuenta el tipo de serie que era. Tras una primera de 9 capítulos, Shonda Rhimes se enfrentó a un segundo año que iba a contar con 27 episodios, una barbaridad, tanto por el ritmo de producción, como creativamente. Si normalmente en las temporadas de 22 capítulos se notan bajones, en este caso, era de esperar mucha irregularidad. Y por alguna razón, todo lo que podía salir bien, salió perfecto. La química entre todos los personajes (no sólo amorosa, sino también amistosa) y uno de los nuevos fichajes, el personaje de Addison, que simplemente debía ser la antagonista de la historia tuvo un impacto mucho más positivo del esperado. Además, los diferentes casos de cada episodio funcionaron como un reloj apostando por un tono más suave que en Urgencias, pero también más emocional. Anatomía de Grey era melodrama, pero muy bien ejecutado, con una gran banda sonora y personajes entrañables (que con el paso de los años han convertido en antipáticos). Algunos highlights como el episodio de In to you like a train, nos fueron llevando por una temporada, que tuvo un climax en la relación Izzie/Danny repleta de esos excesos tan propios de Shonda (y que lamentaríamos más adelante), pero que en ese momento fue la guinda para una serie que se había convertido en uno de los mayores éxitos de la cadena sin apenas darse cuenta. Su última escena, con la música de Snow Patrol y el personaje de Álex llevando a una destrozada Izzie ya ha pasado a formar parte de la historia catódica.
WEEDS: 2ª temporada
A lo largo de su trayectoria, Weeds ha destacado por ser bastante irregular. Ha tenido grandes temporadas y otras que han sido una completa pérdida de tiempo (como por ejemplo la quinta). Pero en sus comienzos, fue una serie magnífica. Pasada la temporada de presentación y con los personajes y el tono asentado, el segundo año de las desventuras de Nancy Botwin exprimieron lo mejor de la fórmula: un humor muy cínico, personajes bastante reprobables pero divertidos de ver y una magnífica construcción del suspense, conviritiendo a Nancy en la reina de los malabarismos (traficante prometida con agente de la DEA). Todo funcionó a la perfección y su recorrido fue impecable, concluyendo con el cliffhanger más salvaje que se ha podido ver en televisión (los habrá habido más impactantes, pero no tan excesivo). La serie de Jenji Kohan demostró que este nuevo formato del drama (dramedia) de veinte minutos, también tenía muchas posibilidades.
Hasta aquí el repaso, me dejo alguna en el tintero, como la primera de Perdidos, la sexta de Buffy Cazavampiros o la segunda de 30 Rock. ¿Estáis de acuerdo con estas temporadas? ¿Qué otras añadiríais vosotros? Libres estáis de continuar este post en vuestros blogs.