BOSS 1x01 Listen

Boss es la nueva serie que ha estrenado el canal Starz. Esta cadena más conocida por emitir programas como Spartacus: Sand and Blood, tiene alguna joyita como la incómoda Party Down, pero por lo general no destacaba en esto de las series, como se pudo ver con la terrible Camelot o la simplemente correcta Los pilares de la Tierra. Por eso, cuando uno ve el piloto de Boss piensa que se ha equivocado y que este programa viene de la mano de HBO.

Y es que, al igual que el espectador, me da la impresión de que en Starz no se imaginaban que iban a poder contar con un proyecto así, vamos, que ni en sus mejores momentos habrían soñado con dar el pelotazo creativo que suponía esta serie. Pero vayamos por partes. Boss es un drama que gira sobre Tom Kane, alcalde de Chicago al que le han diagnosticado una enfermedad degenerativa. El piloto nos presenta su día a día, sus reuniones, su equipo e incluso su familia. Todo con un aroma que recuerda a grandes series como The Wire o Los Soprano. Para que esto funcione se han juntado varios elementos que han combinado a la perfección: actores, guión y dirección. Su protagonista es lo suficientemente carismático como para poder llevar el peso de la serie, que en este caso es Kelsey Grammer, conocido por Frasier, en un personaje que se sitúa a las antípodas del neurótico psiquiatra. Por suerte, no todo depende de él y lo poco que hemos visto del círculo que rodea al alcalde también convence. De entre todos, reconozco que tanto su secretaria como su esposa me han llamado especialmente la tensión.

Pero unos buenos actores no serían nada sin un buen guión y en este caso, eso no falta. Denso e inteligente, reconozco que exigió mi atención al completo para no perderme ninguno de los detalles. En principio, no parece haber intención de tratar al espectador como si fuese idiota y eso es algo de agradecer (aunque esto también requiera un mayor esfuerzo por nuestra parte). Y para terminar, lo que redondea el primer capítulo, es la magnífica combinación de todos los elementos que hace Gus Van Sant, director de este episodio. Eleva el capítulo por encima de la media con recursos poco habituales en televisión y nos regala algunas secuencias artísticamente sobresalientes. Instantes o miradas exageradas al detalle, liberadores polvos en el descansillo de la escalera en los que el tiempo parece detenerse o un certero vistazo a la historia de una ciudad, en definitiva, una serie de toques propios de un director que sabe lo que hace (y lo hace bien) que nos han dado el que posiblemente sea el piloto de la temporada.

Como ya he dicho, Starz no debe creerse lo de tener entre manos algo tan bueno y ya renovó la serie por una segunda temporada sin haberla comenzado ni siquiera a emitir. Esto además da confianza, ya que da a entender que el nivel no bajará mucho cuando no sea Gus Van Sant quien esté tras la cámara. Pese a su calidad, algún que otro desliz le critico, principalmente centrado en el personaje de la hija. Ahí pude ver ese tono tan de cadena de cable, donde la incorrección política es un fin en si mismo y que Showtime convirtió en lema durante unos años. Todo lo que rodea a ese personaje me pareció pura impostura, ganas de escandalizar y una salida de tono, dentro de un episodio muy medido que supo manejar el resto de temas con muy buena mano. Esperemos que esa trama no se les escape y empañe una serie que puede llegar alto.

 En estos momentos HBO debe estar muerta de envidia. Ahora sólo queda ver si el público de Starz, no muy acostumbrado a sutilezas es capaz de apreciar esta serie, y si ésta, es capaz de mantenerse.

TODDLERS AND TIARAS

De malas madres la ficción está llena. Nos las encontramos en un montón de series ya que son una causa perfecta de desequilibrio para un personaje y una fuente dramática inagotable. Pero en este caso, no va a ser de ficción de lo que hable. Con motivo de la preparación del nuevo episodio de Ohhtv! Podcast, que además tuvimos la oportunidad de grabar en directo en las JPod11, me di un buen atracón de telebasura norteamericana. Entre los diferentes programas, había uno que me llamó especialmente la atención: Toddlers and tiaras.

En este programa del canal TLC (The Learning Channel [ja!]) seguimos a diferentes madres que presentan a sus hijas a rancios concursos de belleza. Si habéis visto 'Pequeña Miss Sunshine' quizás os hagáis una idea de lo que hablo. Las niñas cuyas edades varían entre los cuatro y los catorce años están al servicio de unas neuróticas madres que vuelcan todas sus frustraciones en los logros que deben conseguir sus hijas. Porque en el fondo, este programa va sobre ellas, sobre estas amas de casa que se desviven y gastan ingentes cantidad de dinero en conseguir que sus pequeños retoños desfilen cual floreros por una pasarela. Sólo necesitan una sonrisa perfecta (y si se les han caído los dientes de leche, se arregla con una dentadura postiza) y desprender simpatía con unos pelucones más altos que ellas y unos trajes, en muchos casos, poco apropiados para la edad de quienes los llevan.

Toddlers and tiaras vendría a ser un freak show enloquecido, hortera y rancio, con niñas a las que se les ha inculcado que una corona es la mayor meta a la que pueden alcanzar y que el dinero es algo fundamental que deberá motivarlas hasta el final. Madres que en su infancia recorrieron el mismo camino y que al hacerse mayor deciden revivir esos años "felices" en sus hijas, a las que tratan como réplicas de si mismas. También encontramos a amas de casa aburridas e infelices a las que el club de lectura o las clases de restauración les han debido resultar insuficientes y deciden moldear a sus hijas como si de pequeñas muñecas vivientes se tratasen. Clases de baile, gimnasia, manicura, bronceado, peluquería, depilación o dentista pasan a sustituir las horas de recreo y pronto la ambición por ganar premios pasa a ser su único objetivo.

El programa toma distancia y sabe lo que te muestra. Le recorre un humor muy negro y el primer impacto es realmente sorprendente. Ver a niñas disfrazadas de mujeronas de cincuenta años es cuanto menos chocante, pero luego, cada madre es un mundo, desde la que le coloca unas falsas tetas a su hija para que imite con más veracidad a Dolly Parton, a la que no le importa disfrazar a su hijo de niña y presentarlo por los diferentes concursos (wtf!). Este circo repleto de laca y purpurina esconde madres irresponsables, infancias pervertidas y la certeza de que un hijo no puede tenerlo cualquiera.

Aún así, Toddlers and tiaras merece un vistazo, aunque sea por ver algo tan pasado de rosca y over the top que tu lado racional te pida apagar la tele, pero el irracional se quede fascinado ante ese despliegue de frivolidad, crueldad e irresponsabilidad.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Último día

Y llegamos al cierre de este Festival de Sitges 2011:

El sábado por la mañana comenzó con la Sesión Sorpresa, una proyección de la que en principio no se conoce el título hasta que comienza. En esta edición la seleccionada tras muchos rumores fue Killer Joe, de William Friedkin. Una película que combinaba el cine negro con un humor muy oscuro. Típica historia en la que se organiza un asesinato para cobrar una herencia, en la que los interesados son una familia de paletos y el ejecutor un sorprendete Matthew McConaughey. Como es de esperar, las cosas no salen según lo previsto y todo se descontrola. Violencia, sarcasmo y una turbadora niña de doce años que será el centro. Mención especial para la imborrable escena de la pata de pollo, nunca volveré a ver un KFC sin que me venga a la mente ese momento.

Ya puestos a tono, le siguió Drive, avalada por las buenas críticas en festivales como Cannes o San Sebastián, me encontré con una de las películas que más me han gustado, ya no sólo en el Festival, sino en lo que va de año. Ryan Gosling se pone en la piel de este conductor que trabaja como mecánico y especialista en películas de Hollywood. Una chica y un robo desestabilizarán la vida de este héroe arrastrándolo en una espiral de violencia, amor y carreras frenéticas. Una película magnífica, dirigida con nervio, hermosa en muchos de sus planos, con imágenes icónicas (esa cazadora), una magnífica banda sonora y con uno de esos protagonistas parco en palabras, pero sobrado en carisma. Una pequeña joya de este 2011. Al sublime Ryan Gosling le acompañanan la omnipresente Carey Mulligan, Bryan Cranston (Breaking Bad) y la pelirroja Christina Hendricks (Mad Men). Desde ya el estreno del año, no os la podéis perder.

Tras un pequeño descanso para comer y prepararme para el maratón non-stop con el que despediría Sitges, llegó desde Noruega, TrollHunter. De nuevo falso documental, pero en este caso repleto de autoconsciencia y humor. Unos jovenes reporteros persiguen a un hombre al que creen cazador furtivo, en una de sus expediciones descubren que no son osos lo que caza, sino trolls que viven en los bosques de Noruega. Su función es la de exterminarlos y ocultar su existencia a ojos del mundo. En esta película, la comedia surge de la seriedad con la que te cuentan lo que sucede, tratando con rigor científico cosas tan absurdas como los análisis de sangre a los trolls o sus diferentes tipologías. Los efectos especiales merecen una mención ya que resultan convincentes y completamente a favor de la historia. Una rareza muy recomendable. 

Tatsumi, premiada como mejor película de animación en Sitges, nos cuentan la historia de Yoshihiro Tatsumi creador del gekiga. Alternando biografía con algunas de sus historias cortas, conocemos a un hombre amante de su profesión, con una visión tremendista y oscura de la vida. Relatos desgarradores combinados con la búsqueda de uno mismo, todo ello con una animación que recrea el estilo anticuado, a nuestros ojos, de este mangaka. 

La Cosa (The Thing) película que clausuraba el festival, sobre una expedición científica que encuentra a una criatura extraterrestre en el hielo, funcionó mejor de lo que cabía esperar. Este remake disfrazado de precuela nos cuenta lo mismo que ya hemos visto en el film de John Carpenter. Pero en vez de jugar con la paranoia de los científicos que pueden haber sido suplantados por La Cosa, a mitad de la película esta toma otros derroteros dejando lugar a la acción y al survival acompañándolo de una criatura ya nada insinuada y de un diseño impactante. En su último tramo termina recordándonos a Aliens (Aliens: El regreso), con esa protagonista cargada con un lanzallamas a la busca y captura del bicho. La Cosa (The Thing) resulta entretenida y cuenta con el plus de atar cabos con la película conocida por todos.

El último maratón comenzó con Killer Joe, por lo que me salí a tomar el aire y volver a entrar cuando empezó Juan de los muertos. Resumiendo, vendría a ser un Shaun of the dead (Zombies Party) cubano. Una epidemia zombie llega a la Habana y Juan y un grupo de amigos deciden montar un negocio para ayudar a sus habitantes a librarse de estas criaturas. Divertida y curiosamente entrañable. Te deja una sonrisa en la cara e incluso arranca algunas carcajadas. Nada mal para ser una comedia zombi.

La última película del festival fue Lobos de Arga. Estupenda para terminar, sobre todo teniendo en cuenta que ya eran las cinco y media de la mañana. Esta película española en la que nos encontramos a gente como Carlos Areces, Gorka Otxoa o Secun de la Rosa, es una mezcla de comedia y terror de serie B, en la que un pueblo de la España profunda busca librarse de una maldición que les concierne. Divertida cuando tiene que serlo y sorprendentemente bien llevada en sus momentos de tensión. Con momentos de retorcerme en el asiento por las carcajadas y otros en los que di algún que otro bote. Una combinación difícil, pero en este caso muy bien conseguida. Una comedia de terror a reivindicar. 

Y hasta aquí ha dado de si este Festival. Como ya dije, si está en mi mano repito el año que viene. Las películas fueron variadas y lo mismo diría de su calidad. Quizás no habría que decir lo mismo sobre los cortometrajes, pecando muchos de ellos de largos y de guiones descuidados que parecían buscar más el lucimiento técnico que la intención de contar algo interesante. Sitges 2011 ha sido toda una experiencia cinéfila y ahora sólo queda empezar a tachar los días hasta Sitges 2012.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 9

El penúltimo día del Festival de Sitges no ofreció nada destacable, pero tampoco fue terrible:

The Prodigies (3D), película de animación que cuenta lo mismo que XMen: First Class, pero con una evolución de personajes más coherente. El joven Jimbo es reclutado por un rico megalómano tras matar a sus padres, esconde un superpoder y será criado como un hijo mientras buscan a otros chavales como él. Los encontrarán, pero las cosas no saldrán como deberían y tras un terrible incidente en Central Park, estos jóvenes deberán decidir que hacer con sus habilidades. La historia es la de siempre, pero el 3D saca provecho a la animación y pese a su estilo visual, no se corta a la hora de plasmar la violencia y la crudeza que exige el relato.

Tras un pase de los mejores cortos de la Sección Oficial Panorama llegó la película de FullMetal Alchemist Brotherhood: The Secret Star of Milos. Más allá de poder ver a estos personajes en pantalla grande, no aporta nada. Salto al cine de la segunda serie que no mantiene la fuerza del anime. En parte debido a que es una historia que cronológicamente se situaría en el primer arco argumental, obviando toda la evolución que posteriormente hemos disfrutado en la serie. Lo mejor de FMA:B es el desarrollo de la trama y cómo ésta va afectando a sus protagonistas. De esto, poco se puede ver aquí. Una pena, ya que finalmente queda reducida a película para fans.

La colombiana El páramo fue la decepción de la noche. Un grupo de militares llegan a un páramo en el que ha desaparecido un pelotón que estuvo antes allí. Sólo encuentran a una misteriosa mujer y marcas de que algo terrible sucedió. La paranoia y el miedo, unido a la incertidumbre y a una densa niebla que les aisla les va volviendo locos. Una película agobiante que abusa en exceso de los primeros planos mareando al personal. A esto no ayudaban unos actores muy justos y un guión que nos dibuja a unos personajes insoportables que se merecen todas las desgracias que les ocurren. A punto estuve varias veces de abandonar la sala.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 8

El Jueves 13 de Octubre fue el día más tranquilo que tuve en el Festival con tan sólo tres películas y además, todas ellas con un buen nivel.

Red State, galardonada en el Festival de Sitges como mejor película y mejor actor principal (Michael Parks), es el nuevo trabajo de Kevin Smith que esta vez abandona la comedia para servirnos una película que combina la acción y el survival con un discurso crítico a Estados Unidos. En este caso el mal se esconde en una familia fundamentalista cristiana que considera a los gays culpables de todas las desgracias del mundo y abogan por seguir férrea e intolerablemente las leyes de Dios. Secuestran a tres chavales que van con la idea de tener sexo con una mujer a la que han conocido a través de una aplicación del iPhone y se iniciará su pesadilla. La tortura a estos adolescentes vendrá acompañada de sermones sobre la ira de Dios y aplausos y alabanzas de los feligreses. Pero Kevin Smith decide jugar un poco más allá del terreno seguro que se ha marcado y en la segunda mitad se nos desvela cínico y descreído cerrando la película con una última secuencia fantástica. Una conversación que cierra una película sin dejar indiferente al espectador.

Poulet aux prunes es el nuevo trabajo de Marjane Satrapi, directora de Persépolis. En esta ocasión utiliza la imagen real para contarnos un cuento repleto de humor negro, con toques de romanticismo. La historia de un violinista que al perder su violín decide suicidarse, consiguiéndolo a los ocho días. Conocer su periplo es el leitmotiv de la historia y su tono, que hace gala de un realismo mágico que endulza una historia clásica, triste y hermosa. Sus mayores aciertos se encuentran en el ámbito visual, pero su ritmo y su humor también ayudan a que se pase volando.

El día terminó con una sesión nocturna precedida por una serie de cortos del que sólo salvaría Suffer. Temáticamente viene a contar algo parecido a Hostel, un club privado donde gente rica y anónima tortura y devora a gente. Rodado con pulso, sin amedrentarse ante el gore y llevando al espectador por ese macabro y sangriento túnel del terror. Contundente y con imágenes realmente potentes.

A lonely place to die fue la película de la noche. Survival horror en el bosque, con un grupo de amigos escaladores que encuentran a una niña enterrada viva. Al rescatarla se convertirán en los objetivos de dos hombres que los perseguirán sin descanso hasta terminar con ellos. Esta película da lo que se puede esperar de ella y no es poco. Tensión, acción y además no se estanca, va a más, evolucionando y haciendo avanzar al espectador sin apenas darle tiempo a respirar. Muchas veces, en este género, lo difícil ya no es encontrarte con una obra maestra, sino con una película que ofrezca lo que promete y esta, al menos, en eso cumple.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 7

Tras el maratón de la noche anterior, me quedé dormido y no llegué al pase de A letter to Momo. Por suerte compensé con una mañana de playa y me preparé para todo lo que tenía por ver esa tarde en el Festival de Sitges.

Gantz: Perfect Answer fue la segunda película que cerraba esta adaptación al cine del manga homónimo. Mantiene los aciertos de su primera parte: violencia, grandes efectos especiales y ritmo. Y perdía algunos de sus errores, como detenerse en los dramas personales que aburrían al personal, en gran parte por la forma de contarlos que tienen los japoneses. En este caso se cierra la historia dando una explicación a toda la mecánica de Gantz y la acompaña de acción sin límites y un final, como siempre, un poco más largo de lo que debería. Por mi parte, creo que volveré a retomar el manga.

Con Apollo 18 nos reencontramos de nuevo con el falso documental, en este caso descubriendo las cintas que se grabaron en la secreta misión del Apollo 18. Lo que allí sucedió quedó silenciado, pero tras ser desclasificado podemos descubrir la razón por la que no se ha regresado a la Luna. Manejando las herramientas propias de este género y abusando un poco de la credibilidad del espectador con algunos planos imposibles si nos atenemos a su supuesto realismo, la película agobia y asusta. Me recordó a esos relatos lovecraftianos situados en paisajes remotos que esconden un mal ignoto y terrible que parece surgir de abismos olvidados. Magnífica atmósfera, tensión in crescendo, unos cuantos sustos y sensación de desasosiego al abandonar la sala. Entra en mi top5 de favoritas.

Tras el terror espacial llegaron las risas con Extraterrestre de Nacho Vigalondo. Una invasión alienígena vista desde un apartamento de Malsaña puede resultar muy divertida. Con un Carlos Areces en estado de gracia, acompañanado a Michelle Jenner, Raúl Cimas y Julián Villagrán en un guión muy sólido que apenas baja el ritmo en toda la película. Curiosamente y pese a lo que pueda parecer, Extraterrestre termina desvelándose como una marciana comedia romántica. Imprescindible y entre lo mejor que se ha estrenado dentro de nuestras fronteras en lo que va de año.

El día lo cerró una de las películas más esperadas por los asistentes al Festival, Livide. De los directores de Al interior, esta historia gótica con casa 'encantada' y peculiares vampiros decepcionó. No tanto por esperar un Al interior 2, como por un guión que en su segunda mitad se pierde por completo cayendo en el absurdo y el ridículo. Es una pena, ya que la dirección artística era sobresaliente y la atmósfera de la casa en la que se ambientaba la historia parecía hacer alusión a oscuros cuentos infantiles y a retorcidas y pervertidas historias con muñecas humanas girando eternamente al son de la música. Sus logros me permitieron perdonarles un tercer acto que había perdido completamente el norte.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 6

El martes 11 de Octubre fue uno de los mejores días del Festival de Sitges en lo que a nivel de las películas se refiere:

Empecé por Emergo, primera de las varias que utilizarán la técnica del falso documental y del "hemos encontrado unas cintas, esto es lo que había". En este caso, el guión venía de la mano de Rodrigo Cortés, conocido por ser el responsable de la estupenda Buried. Emergo no ofrece nada nuevo, pero utiliza muy bien sus elementos. Apartamento encantado, fantasmas y una familia con problemas. Dotando de un poco más de profundidad de la habitual a sus personajes, la película les saca provecho. Además mantiene muy bien la tensión y consigue poner los pelos de punta en algunos momentos muy conseguidos. 

Melancholia, la última película de Lars Von Trier era uno de los platos fuertes del festival y no decepcionó. Es ante todo, una película sobre la depresión. Tanto la depresión de quien la sufre, como de aquellos que están alrededor de la persona enferma. Es un estado de ánimo hecho cine de forma grandilocuente a la vez que extremadamente íntima. Es la desolación plasmada a la perfección en la pantalla. Y para ello, una magnífica Kirsten Dunst, que a través de miradas y gestos mínimos, nos plasma esa ausencia absoluta de ganas de vivir. 

Detention fue una sorpresa inesperada. Una película adolescente, que pese a lo fallida que resulta, todos sus errores se le perdonan por su surrealismo y sus cientos de referencias. Una película en la que un personaje se disfraza de Angela Chase, protagonista de Es mi vida (My Life So-Called), ya tiene todo mi amor. Divertida, friki y absurda, aunque facilmente olvidable. 

The Incident, segunda película del maratón de madrugada, fue el survival que llevaba esperando. Un grupo de cocineros quedan encerrados en un manicomio durante una tormenta. Los internados enloquecen y comienza una sangrienta caza de los que allí trabajan. Tensa y con algunos momentos escalofriantes. Correcta y muy entretenida.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 5

Y llego el quinto día de Sitges 2011 , ecuador del Festival:

Hara-Kiri (3D) fue el regreso de Takashi Miike a Sitges tras pasar en 2010 con 13 Assassins. En este caso, en vez de una película de acción, como podría parecer, nos encontramos con un drama sobre la decadencia de los samuráis. Una historia pausada en la que el 3D se revela como algo inútil y sobrante. Interesante, pero lenta. Reconozco que me eché alguna cabezada en su tramo medio.

Bellflower, premiada por el jurado joven, es una historia que va evolucionando de la comedia al thriller más desgarrador. Comienza con dos jóvenes, que obsesionados con prepararse para el fin del mundo, construyen un lanzallamas mientras ven la vida pasar entre cervezas y fiestas. Una chica que se cruzará en el camino de Woodrow, el más calmado de la pareja, supondrá el punto de partida de un viaje, que comenzará feliz y repleto de oportunidades, como cualquier relación, para con el paso del tiempo, terminar destruído por el odio más absoluto. Una historia que en su tramo final se torna trágica, con personajes fatales que no saben cómo salir de la espiral de destrucción en la que se han hundido y a la que han arrastrado a todos los que se encontraban a su alrdedor. Potente y agobiante, toda una película a tener en cuenta. 

Tras la intensidad de Bellflower tocó algo de anime, en este caso la adaptación a la gran pantalla de uno de los clásicos de Osamu Tezuka, Buda. Esta película, primera de una trilogía que adaptará el inmenso manga, nos cuenta los primero años de Buda y el comienzo de su transformación, todo ello narrado paralelamente a la historia de un joven que se ha propuesto salir de su casta y progresar. Buena animación, bien llevada y deja con ganas de su segunda parte.

Mientras duermes de Jaume Balagueró fue una de las mejores películas que tuvimos la oportunidad de disfrutar en el Festival. La historia de un portero de un edificio, que es mucho más de lo que a primera vista puede aparecer. Una película perversa, con un humor negro muy sutil y una interpretación mayúscula por parte del siempre inquietante Luis Tosar. Balagueró sabe jugar con el espectador y hacerle temer, cuando menos le espera, por el perverso protagonista y desear que salga ileso. 

El día terminó con una sesión doble formada por Dark Souls y Seconds Apart. La primera, terrible película de unos tipos que van matando gente con una taladradora e insertándoles petróleo en el cerebro para convertirlos en zombis. Sin ritmo y sin interés alguno, fue una mala elección para comenzar. Por culpa de esa basura no fui capaz de aguantar entera la segunda película, Seconds Apart, sobre dos malvados gemelos con poderes telequinéticos que pintaba bastante mejor.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 4

Sigo a todo ritmo con el repaso al Festival de Sitges y vamos ya al cuarto día, que además incluía una de las películas que más esperaba. 

Pero lo primero que ví fueron Les contes de la nuit, película de animación francesa del director de Kirikú y la bruja que relataba una serie de cuentos infantiles, narrados a través de sombras chinas y utilizando la tecnología 3D. Visualmente atractiva, pero de contenido muy infantil. Termina haciéndose larga y repetitiva, con moralejas muy simples e historias muy tópicas.

Seguimos con los cuentos populares en Le petit poucet, revisión para adultos de Pulgarcito, en imagen real y con un punto enfermizo, que no llega a despegar por culpa de una traslación de la historia original demasiado literal. Tiene momentos inspirados, todos ellos relacionados con el ogro canibal y sus hijas, pero más allá no trasciende de la historia conocida por todos.

The Sorcerer and the white snake es cine familiar chino repleto de efectos especiales para una historia de cazademonios, serpientes que se enamoran de pescadores, espíritus benignos y monumentales batallas. Su uso de los efectos especiales me recordó a Sucker Punch, en un continuo apostemos por el exceso y superémonos a cada escena más. Entretenida si se sabe lo que se va a ver y no se toma muy en serio. 

Another Earth fue el plato fuerte del día, la ópera prima de Mike Cahill nos cuenta la historia de una joven que arruina su vida tras un accidente de coche del que es culpable. Un viaje de redención, de búsqueda del perdón que utiliza la aparición de una Tierra paralela en el cielo como reflejo de ese camino. Película 100% indie cuya premisa scifi es tan sólo un macguffin para hacer avanzar a su personaje. Una película intimista y muy pequeña sobre dos personajes emocionalmente devastados que en su encuentro parecerán encontrar una razón para seguir adelante. 

Love fue la película de esa madrugada y quizás no era la más apropiada, ni por ritmo, ni por temática. Un astronauta pierde el contacto con la Tierra desde la estación espacial en la que se encuentra. Nadie responde a sus llamadas y parece haber quedado a la deriva rodeando la Tierra eternamente. Una película que comienza como Moon para terminar muy en la línea de 2001: Odisea en el Espacio. Interesante y estimulante, aunque bebe mucho de sus referentes.


FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 3

El tercer día del Festival de Sitges se presentó más interesante, con algunas de las películas que más me gustaron:

La primera de la mañana fue la nueva versión de Jane Eyre, que en este caso estaba protagonizada por Mia Wasikowska, actriz lanzada al estrellato en la primera temporada de En terapia, acompañada por Michael Fassbender, Jamie Bell y Judi Dench. Un  reparto de lujo para esta adaptación de la novela de Charlotte Brontë. Lo que hace especial a esta película es su puesta en escena, optando por un tono propio de cuento de terror gótico. Los paisajes son expresiones de las emociones de los personajes y nos encontramos en páramos desérticos, arrasados por tormentas y duros inviernos. Los personajes, contenidos en sus emociones, consiguen llegar al espectador a través de esa pasión que en determinados momentos consigue escaparse de las manos de sus protagonistas. La inquietante mansión, la fría fotografía y los grandiosos paisajes propios de un relato de terror justifican su presencia en el festival de Sitges. Una de mis favoritas. 

A continuación llegó la alemana Hell. Película post-apocalíptica que comenzaba como La carretera para terminar como Frontière(s). En un mundo en el que la capa de ozono casi ha desaparecido, la luz del solo puede llegar a ser mortal si uno se expone más de varios minutos a ella. La sociedad ha caído y unos pocos sobreviven, es la supervivencia del más fuerte y si no hay comida, habrá que buscarla donde sea, aunque eso signifique devorar a tus semejantes. Tópica, pero rodada con ritmo y con una fotografía, que además fue premiada en el palmarés,  que destaca la luz del sol como algo dañino y la contrasta con colores fríos para las horas nocturnas.

Leashed en cambio entra directamente en el top 5 de lo peor que pude ver allí. La historia de una femme fatale adolescente que manipula a dos amigos y a una nueva chica que ha llegado al barrio. Con las playas de Malibú de fondo, parece que va a construir una intriga interesante al dotar a sus personajes de profundidad, pero por desgracia termina quedando en nada. Una desarrollo errático y sin sentido alguno que echan a perder un comienzo prometedor.

Y por último llegó una de las películas más esperadas de este Festival, The Divide, el nuevo trabajo de los directores de Frontière(s). De nuevo nos enfrentamos a un apocalipsis, en este caso nuclear, y un grupo de personajes se esconden en un sótano para sobrevivir. Allí pasarán las horas, los días y las semanas encerrados, mientras la locura y la paranoia se va apoderando de ellos, iniciándose una escalada de depravación y violencia que sólo puede terminar mal. Pesimista visión del ser humano que no se amedranta a la hora de sacar lo peor de sus personajes, pero que flojea en una duración un poco más larga de lo debido, y una protagonista completamente plana, a lo que contribuye una mala escritura y una interpretación anodina. Recomendable, pero no para todos los estómagos. 

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 2

 El segundo día en Sitges no fue especialmente reseñable, con varias películas que variaban de lo correcto a lo terrible. 

Trigun: Badlands Rumble era el salto a la gran pantalla de este anime de hace una década. En su momento lo ví gracias al canal Buzz y siempre está bien reencontrarse con Vash La Estampida, ese personaje divertido y bonachón, al que le persigue una oscura leyenda. Ambientada en un Oeste cyberpunk, este film viene a ser un capítulo normal con una duración mayor. Cuenta con todo lo bueno que tenía el anime, protagonistas carismáticos, humor y acción. Pero no va más allá. No aporta nada nuevo sobre el personaje (y eso que tiene mucho que ofrecer), ni en términos de realización es especialmente novedosa. Lo mejor, tener la oportunidad de ver anime en pantalla grande. 

La siguiente fue la coreana Haunters, enfrentamiento entre un joven telépata y un tipo al que no puede controlar. Un tour de force entre estos dos personajes con las características propias del cine de acción que nos llega desde ese país: acción y comedia mezclados de una forma un tanto peculiar. Como suele sucederles, la película se alarga más de lo necesario, llegando a sobrarles sus últimos veinte minutos. Pese a esto, es entretenida y recuerda un poco a la dinámica entre los dos protagonistas del manga Death Note

The Caller, sobre una joven que al mudarse de apartamento comienza a recibir llamadas de la antigua inquilina que parecen provenir del pasado, nos presenta una idea interesante terriblemente desarrollada. Personajes planos, suspense generado únicamente a través de la música, dirección torpe y Stephen Moyer (Bill de True Blood) como uno de los protagonistas. Una decepción principalmente por lo prometedor de su premisa.

Y la última, y una de las pocas películas de las que me he salido del Festival, 4:44 Last day on Earth. Llega el fin del mundo a las 4:44 y una pareja pasa sus últimas horas encerrados en su loft. Lo que podía dar lugar a una serie de reflexiones interesantes se queda en nada. Unicamente vemos a dos personajes pasar una tarde de domingo aburrida, todo ello con un irritante trasfondo ecologista. Aproximadamente a los cuarenta minutos nos dimos cuenta que de ahí no se iba a sacar nada de provecho y abandonamos la sala. 

Suerte que el tercer día se arregló con películas mucho mejores...

THE WALKING DEAD 2x01 What Lies Ahead

Ayer, gracias a la cadena Fox, tuve la oportunidad de asistir al estreno de la segunda temporada de The Walking Dead en pantalla grande. Y al igual que comprobamos con otros estrenos similiares como True Blood y Juego de Tronos, hay que reconocer que este tipo de series ganan vistas en un cine. El episodio, que además fue proyectado en VOSE, fue emitido también por el canal Fox España con una diferencia de tan sólo un día a su emisión en Estados Unidos, algo casi inaudito y muy valorable por parte del canal.

Pero vamos a lo que importa, The Walking Dead ha regresado y lo ha hecho mostrando sus cartas. La serie decepcionó a muchos en su primera corta temporada y creo que a aquellos a los que no convenció, estos nuevos episodios tampoco les va a gustar. Su ritmo continúa siendo lento, pero el resultado es contundente. Si has leído los cómics, creo que lo mejor es olvidarlos y aceptar que esta serie va a ir por su propio camino. Seguirá algunas líneas básicas, pero más allá, parece que creará su propio universo.

The Walking Dead se confirma de nuevo como una serie de personajes, y huye del atropellamiento de sucesos que es uno de los principales fallos del cómic. Aquí se detienen en desarrollar al grupo de supervivientes, aunque ello conlleve que los veamos con cierta antipatía. Son humanos, con sus debilidades y flaquezas en una situación extrema, por lo que es normal que no todos se desvelen como héroes.

El comienzo del episodio fue tenso, magníficamente rodado, creando tensión con esa multitud zombie avanzando a través de los coches. Su segunda parte es más reflexiva y quizás sí se resiente al tener una duración un poco superior a la que debería. Reflexión y plegarias a Dios en un infierno en la Tierra. El puñetazo en el estómago con el que concluye el episodio supone un cierre perfecto y deja el listón alto para lo que queda por venir.

Ahora sólo queda esperar que el recorte de presupuesto y la marcha de Darabont no afecten negativamente al desarrollo. La historia da para mucho y todavía no hemos comenzado el descenso a los horrores que son la clave de su contrapartida gráfica.

FESTIVAL DE SITGES 2011: Día 1

Tras diez días desaparecido por Sitges toca regresar y hacer un pequeño repaso de lo que ha dado de si esta 44ª edición del Festival.  La experiencia ha sido estupenda, sobre todo para alguien como yo,  amante de este tipo de cine. En total me habré visto unos cuantos fines del mundo, varios "falsos documentales" y a unos cuantos psicópatas, con resultados irregulares. Entre lo mejor destacaría la nueva adaptación de Jean Eyre, Melancholía de Lars Von Trier, Another Earth, las españolas Mientras duermes y Extraterrestre o la inquietante Apollo 18.

Pero entremos en materia y vamos a lo que ofreció el primer día en Sitges:

Contagion de Soderbergh supuso para mi el comienzo de las cuarenta películas vistas en estos diez días y fue una buena elección. La histora ya la hemos visto en otros films como Estallido, pero en este caso, la epidemia mundial se cuenta de una manera más cercana al documental que al thriller. Seguimos, a través de un gran número de personajes como esta enfermedad aparece en su paciente cero para ir extendiéndose de forma imparable. Y lo que es su principal característica, esta visión tan amplia, también es su mayor defecto. Al no anclarse emocionalmente en ningún personaje, la película no termina de calar en el espectador. Pero al menos, consigue transmitirte esa paranoia del contagio, de que el mínimo contacto puede enfermarte de ese virus mortal. Al terminar la sesión nadie se atrevía a toser. Destacar su estelar reparto y su estupendo montaje que da mucho ritmo a la película, sobre todo en la primera mitad. Como queja, ese final tan complaciente. 

A esta le siguió Attack the block, premiada posteriormente como mejor película por el público de Sitges y llevándose también el galardón de mejor música. La manera más rápida de definir esta película es con la ecuación: Misfits + Super 8 + Critters. Es una gamberrada venida de Reino Unido con un grupo de delincuentes juveniles defendiendo su bloque de una invasión extraterrestre. La película tiene ritmo, personajes carismáticos y el público de Sitges, ese que aplaude y grita cuando la ocasión lo merece, la disfrutó enormemente. Una de las más divertidas que pude ver allí.

The Murder Farm fue la aportación alemana del día. Una película tétrica y fría en la que la protagonista regresa al pueblo en el que nació tras la muerte de su madre. Allí se encontrará con que el crimen ocurrido en una granja cercana todavía afecta a todos los habitantes de alrededor. Con un trasfondo muy turbio y una fotografía muy fría, este relato sobre el origen del mal termina resultando excesivamente ajeno por culpa del gélido retrato que se hace de la protagonista.

Y para terminar el día, nada mejor que una comedia negra, en este caso, de mano de los países nórdicos nos llegaba Saint. O lo que es lo mismo, la reescritura del mito de San Nicolás en clave de slasher. Cada 32 años, San Nicolás regresa para llevarse a los niños y matar a diestro y siniestro a todo el que se le cruce. Le falta humor y le falta sangre. Vamos que ni hace reir, ni asusta. Lo peor de ese primer día.

Para cerrar este post, anunciaros a los que todavía no lo sepáis que me he subido al barco de Ohhhtv para esta nueva temporada y ya tenéis disponible nuestro segundo programa, un especial de Sitges que grabamos allí. ¡No os lo perdáis!

THE VAMPIRE DIARIES: Arrancando con energía


Si todavía no has visto los tres primeros capítulos de la nueva temporada de The Vampire Diaries no sigas leyendo, que hay spoilers.

Siguiendo el truco del nuevo enemigo todavía más fuerte que han de derrotar los protagonistas, The Vampire Diaries ha dado un nuevo giro a su historia y parece mirar a este tercer año con desafío y prometiendo no estancarse. En dos años, la serie ha dado más vueltas que cualquier otra en su mismo tiempo. Los personajes han superado un sinfín de enemigos, a cada cual más poderoso y mágico, que parecía haber llegado a su techo con Klaus en el tramo final de la segunda temporada. Este híbrido mitad vampiro, mitad hombre lobo se las prometía a la hora de hacer sufrir a Elena y sus amigos. Y así ha sido, hasta que nos han dado a entender, que hay algo todavía peor aguardando. Pero Kevin Williamson no ha querido precipitarse y ha decidido preparar cuidadosamente el terreno para lo que nos tiene reservado.

Con una mitología tan completa como la que han creado, utilizarla es un elemento inteligente y recuperar grandes aciertos como Katherine sólo puede suponer algo positivo para la trama. Lo que fue el eje central hasta el momento, la relación Elena/Stefan, finalmente ha cambiado y por una vez parece que esto va para largo. Elena finalmente separada de su amor eterno, Stefan reencontrándose con una antigua amada y Klaus huyendo de una amenaza que le supera. Y por si esto fuera poco, Katherine en medio para liar de nuevo las cosas. Pocos personajes pueden ser mejor revulsivo que esta vampiro egoísta, misteriosa y que no se atiene a lealtades. Tan pronto te rebana el cuello como te salva la vida.

Por si fuera poco, los guionistas han vuelto a utilizar la técnica 'hagamos sufrir a Caroline', algo que desde el principio de la temporada pasada han comprobado que funciona perfectamente con la audiencia. El resto de personajes nos pueden gustar más o menos, pero reconozcámoslo, ella es el corazón de la serie. Que su padre la secuestre y la torture es algo que no nos va a dejar indiferente. A esto, no olvidemos que nos han dejado caer esa relación vampiro/hombre lobo (¿tópicos?¿en esta serie?), de la que yo sólo espero que nos saquen una trama a lo Embarazada a los 16.

Pero no todo es perfecto, todavía lidiamos con Jeremy, el hermano de Elena que poco o nada ha tenido que hacer nunca en la serie y que en esta ocasión han intentado encajarnos con una trama al más puro estilo Melinda-Gordon-veo-fantasamas-y-tienen-un-mensaje-para-ti. Si no fuese por lo bien que ha crecido el actor, estas escenas me las saltaba sin dudarlo. Por ahora él y Bonnie son lo más desconectado de la trama general, pero nunca se sabe y puede que terminen siendo la clave de la segunda mitad de la temporada.

Uno de mis principales miedos con The Vampire Diaries era que en su continua huida hacia adelante, la serie terminase quemándose y repitiendo los mismos esquemas. Pero por ahora, han vuelto más salvajes que nunca y no parece que vayamos a encontrarnos con síntomas de agotamiento. Y si nos guiamos por la experiencia de lo que ya hemos visto en este programa, sujétemonos fuerte, porque aquí quedan todavía muchas vueltas.