Hanna


La pasada semana, gracias a Sensacine asistí a un pase de la nueva película de Joe Wright, Hanna. Un film de acción de Joe Wright, encabezado por Saoirse Ronan (la niña del primer acto de Expiación), Eric Bana y Cate Blanchet, es prometedor y su trailer auguraba un resultado final muy positivo.

Quizás fueron las expectativas, pero lo que prometía ser una de las grandes películas de acción del año terminó quedándose en un film resultón. Una historia potente, con una dirección inusual que terminó viéndose lastrada por un guión completamente falto de originalidad.

Hanna comienza con el final de la espartana educación que recibe la protagonista de manos de su padre. Nos encontramos ante una letal asesina adolescente, fría y precisa, que ha sido entrenada toda su vida para poder hacer frente a una amenaza ante la que tendrán que luchar en el momento en que consideren que están listos para enfrentarla.

Ese momento lo marcará Hanna, cuando decida que su entrenamiento ya ha terminado y active una baliza que precipitará una serie de reacciones con un único objetivo. A partir de ahí asistimos a un juego de gato y el ratón en el que unos personajes van dando caza a otros.

Saoirse Ronan sostiene muy bien el peso de la película y sus dos co-protagonistas ayudan a dar empaque al conjunto. El problema está en el guión, en el torpe desarrollo de estos caracteres y de sus motivaciones. Además, conforme la historia avanza, esta se va desvelando tópica y manida, permitiendo al espectador adivinar con antelación como va ser su último acto.

Esto tendría menos importancia si su guión estuviese más trabajado y hubiésemos conseguido empatizar más con los personajes, pero al no ser así nos termina dando igual todo su clímax final.

Hanna termina por ser una entretenida película de acción que entretiene, pero que está repleta de lugares comunes. Tiene sus tópicos e incluso hace gracia cuando la película pasa por España y no faltan sus toros de Osborne ni sus gitanos cantando flamenco.

La dirección de Joe Wright nos da algunos momentos estupendos y consigue que la película pase de olvidable a entretenida. Al menos ya es algo.