Lo que está por venir... (Parte II: CW & NBC)



Tras repasar los nuevos proyectos de la ABC, toca echarle un ojo a las nuevas propuestas de NBC y CW.


CW
Con sus nuevas series, parece que intentan elevar un poco la edad de su target y no dirigirse unicamente a adolescentes, si no también a mujeres treintañeras. Poco a poco van retomando el camino que les funcionó con WB, pero todavía necesitan su Dawson Crece, o lo que es lo mismo, un programa que les vuelva a colocar en el mapa.


Hart of Dixie. Un nuevo Doctor en Alaska o haciendo alusión a series de su propia cadena, un nuevo Everwood, pero en este caso protagonizado por Rachel Bilson. Descartada por mi parte, ese tono pasteloso sólo lo tolero en Las Chicas Gilmore y porque adoro sus diálogos (y a Lorelai).




Secret Circle. Viendo el trailer parece que estamos ante un spin off de The Vampire Diaries y en cierto modo de algo de eso se trata. Basada en otra saga de novelas de L.J. Smith y llevada a cabo por Kevin Williamson, supongo que nos encontraremos un producto similar, pero en este caso, protagonizado por brujas. Si mantienen ese ritmo incansable marca de la casa y nos regalan algún personaje medianamente interesante, seguramente me enganche. Pero desde ya, rezo por un crossover entre ambas series.




Ringer. La serie que era para CBS y que finalmente se ha quedado en CW. Sarah Michelle Gellar vuelve a su hogar (catódico) años después de terminar Buffy. La historia de Ringer no me convence, sobre todo, porque una vez explotado el detonante (chica que huyendo de problemas suplanta a su fallecida hermana gemela que también escondía secretos), no sé muy bien como van a convertirlo en una serie de largo recorrido. Yo la veré, pero reconozco que sólo por su actriz protagonista.






NBC
Puede decirse que es la que mejores programas trae, pero se enfrenta a una situación bastante mala y a una falta de imagen que de coherencia a su parrilla.


Prime Suspect. Maria Bello a la cabeza de este policiaco, que es una adaptación de una serie inglesa, de la que se dice que fue la inspiración de The Closer. Visualmente, proponen un tono más cercano al documental y recuerda a The Shield y SouthLAnd. Dependerá de la capacidad de la actriz para llevar el peso de la serie. Pero también del interés de los casos policiales, algo que muchas veces queda en segundo plano y que termina desluciendo el conjunto (como sucedía en The Chicago Code).





Smash. Si Glee funciona, habrá que intentarlo yendo por ese camino. Serie sobre una chica aspirante a cantante de musicales en Broadway. La historia promete ser clásica, aderezada con canciones y con un punto naif. En principio, que cuenten conmigo.





Awake. Una de las series que más me llama la atención. El protagonista vive dos vidas tras un accidente en coche, en una de ellas es su hijo quién sobrevive, en la otra, es su esposa quién no fallece. Un drama que, al menos por lo que se deja ver en el trailer, estará contado con sobriedad y calidad. Puede ser interesante, pero también, un fracaso. En casos como este, se agradece que la NBC se arriesgue, aunque luego se de el batacazo en audiencias, como ocurrió con Kings. Por desgracia, habrá que esperar hasta midseason para verla.



Bent. Comedia romanticona con Amanda Peet que no parece proponer nada nuevo. Seguramente sea una serie que no pase de simpática.




Free Agent. Otra comedia romántica, aunque esta cuenta con el responsable de Party Down. Quizás sea interesante. No olvidemos que la NBC es la cadena que está emitiendo las mejores sitcom de la temporada: 30 Rock y Parks and recreation.



Grimm. La contrapartida a Once upon a time de la ABC, aunque en este caso parece que irá más en la línea de Supernatural. Que la serie funcione dependerá de sus protagonistas y de cómo combinen las tramas autoconclusivas con las de toda la temporada.



Play Boy Club. Serie ambientada en el club Play Boy durante los años sesenta. En otras palabras, el Mad Men de la NBC.



Are you there vodka? It`s me, Peper. El título ya se las trae y de nuevo, parece que las risas enlatadas vuelven a estar de moda.




Up All Night. Esta comedia la resumiría en un nombre: Will Arnett. Bueno y Christina Applegate en su regreso a la televisión tras Samantha Who?. Además se agradece ver una nueva comedia grabada con una única cámara y con un aspecto que se aleje un poco de esas rancias sitcoms noventeras.



Whitney. Comedia a mayor gloria de su protagonista Whitney Cummings. Risas enlatadas (¿eran necesarias?) y relaciones de pareja. Habrá que esperar a verla.



Y hasta aquí el repaso de los nuevos proyectos de estas dos cadenas. En principio no se intuye ningún gran estreno potente (esos los tiene reservados la cadena FOX), pero entre estas series puede estar el programa sorpresa que suponga la revelación de la próxima temporada. Habrá que esperar a ver.

Echando un vistazo a lo que está por venir... (ABC)


A lo largo de esta semana se han ido sucediendo los upfronts de las principales cadenas televisivas. En estas reuniones se presentaban a los anunciantes los proyectos para la nueva temporada y pese a que muchos de ellos ya habían sido confirmados, aquí finalmente pudimos ver con que se quedaban las cadenas y que desechaban. Voy a intentar evitar hacer un mero repaso, ya que eso lo encontraréis mejor hecho en otras páginas, por lo que voy a ir comentando brevemente mis impresiones.

Empiezo por la ABC, que viene cargada de nuevas series. Se nota que buscan volver a ese 2004 exitoso que les dieron las primeras temporadas de Mujeres Desesperadas, de Perdidos y de Anatomía de Grey, pero echando un vistazo a sus apuestas para el próximo año, diría que no han afinado mucho con la elección de las series.

The River: serie de terror sobre una expedición que va al Amazonas a buscar a un tipo que se ha perdido. Vamos, típica historia de película de serie B a lo Anaconda. El principal inconveniente que le veo es que no sé muy bien como van a alargar la historia para convertirla en una serie, cuando esa trama no da ni para una película de 90 minutos. ¿Será la nueva Harper's Island? Tiene todas las papeletas.




Good Christian Belles: Sitcom sobre una mujer que regresa a la ciudad en la que vivió durante su adolescencia y se reencuentra a todas esas chicas a las que hizo la vida imposible. Puede ser divertida si tira hacia una versión madura de Chicas Malas. Si no, será terrible.





Work it: Esto parece una serie de otra época. Pero no por la ambientación precisamente. ¿Dos hombres que se disfrazan de mujeres para conseguir trabajo? Tootsie se hizo hace 30 años...






Suburgatory: El infierno de los suburbios. Hasta que no la vea no diré nada. Típica sitcom que con un tono adecuado y unos buenos secundarios, puede sorprender (como The Middle hace un par de años).





Pan Am: ABC buscando su Mad Men en azafatas de vuelo durante los años 60. Mientras no olviden que Mad Men tiene todo el prestigio crítico del mundo, pero sus audiencias son muy ajustadas... Puede estar bien, pero de primeras no parece llamarme la atención.




Los Ángeles de Charlie: ¿Era necesario? Esperemos que se tomen tan poco en serio como lo hacían en las películas. Pero así, de primeras, pinta horrible. Casi habría preferido ver esa adaptación televisiva de Wonderwoman, que prometía camp a raudales




Apartment 23: ¿Era esto ese remake que ABC iba a hacer de Aquí no hay quien viva? Espero que no, al menos por lo que se ve en el trailer...




- Once Upon A Time: Se ve que la ABC no quiso pagar los derechos para adaptar el cómic de Fábulas (Fables) y ha decidido contar su propia versión no oficial. Personajes de cuentos de hadas en nuestro mundo. Lo peor de todo, es que ni siquiera son los únicos, ya que NBC estrenará Grimm, con un planteamiento muy similar. Además, por lo que deja ver el trailer, la dirección artística recuerda a la de esos Grandes Relatos que emitía Telecinco...




- Revenge: ¿Quién me iba decir que echar un vistazo a la futura parrilla de la ABC iba a ser tan divertido? Este piloto parece que se lo han robado al canal Lifetime, a primera vista daría el pego como película de Antena 3 a mediodía. En España podrían llamarla Venganza Mortal...




- Last Man Standing: Tim Herramientas Taylor, quiero decir Tim Allen, regresa a televisión. Esto también va a ser como volver a los 90 ¿no? Y así con unas cuantas comedias. Cualquiera diría que no hemos avanzado nada.




- Man Up: Sitcom de grupo de amigos que parece querer ser una película de Judd Apatow.




- Missing: La ABC quiere Alias de vuelta (como si no fuese suficiente con Fringe o Nikita), en cierto modo, podría ser una continuación: espía retirada a la que le secuestran el hijo en Italia (ya sabemos lo peligroso que es para un americano viajar fuera de sus fronteras).



- Scandal: Que una nueva serie de Shonda Rhimes, creadora de Anatomía de Grey, parezca uno de los proyectos más interesantes de la cadena, dice mucho de su parrilla. Abogados que trabajarán con las altas esferas políticas evitando/ocultando escándalos. La premisa parece interesante, el problema será en que seguramente, al final todo quede en un culebrón con un poco de política como excusa. Pero nunca se sabe, si Shonda Rhimes hizo esa segunda temporada de Anatomía de Grey, a lo mejor la Virgen le hace otra visita y le queda una serie decente.



Hasta aquí llega el repaso de las nuevas series de la ABC. Así, a primera vista, creo que le echaré un vistazo a un par de comedias y poco más. Y a vosotros ¿qué os parecen estas nuevas propuestas?

La melancolía de Wallander



La primera temporada de Wallander ha sido una agradable sorpresa. Esta traslación a la pequeña pantalla del detective sueco creado por Henning Mankell cuenta con el respaldo de la BBC y Keneth Branangh y ha resultado ser una pequeña joya televisiva. Este policiaco se aleja de los estándares marcados en los últimos años para el género, tanto visuales como en lo que a los personajes concierne. Tenemos una figura central, el detective Wallander, que no es más que un hombre normal que debe resolver los casos que le llegan, no tiene ninguna peculiaridad especial, ni un humor sarcástico o una fuerte personalidad, simplemente es un tipo cualquiera.

A lo largo de los tres capítulos de hora y media que conforman la primera temporada le vemos trabajar y a través de pinceladas descubrimos como es su vida: separado, con una hija con la que se esfuerza por mantener la relación y un padre aquejado de demencia. Pero la fuerza de la serie no se revela hasta que uno empieza con el primer episodio. Visualmente es muy potente, te atrapa con sus imágenes y te arrastra a esa Suecia fría, hermosa e iluminada con un sol que da luz pero que no calienta. En Wallander el entorno lo es todo y la traslación es magistral. Pese a ser una serie inglesa, no intentaron simular Suecia a través de planos recursos y localizaciones que diesen el pego, sino que trasladaron todo el equipo hasta la ciudad fronteriza de Ystad. Y se nota en cada fotograma.

Los campos de flores amarillas, los ferrys que llegan desde otros países hasta el puerto, los bosques o los sobrios interiores, se transforman en peculiares escenarios de sórdidos crímenes. La serie sigue la estela de las novelas que nos destapan una Suecia que creíamos idílica para echar un vistazo a las entrañas más podridas. Y de todo eso, Wallander es testigo. Desde su perspectiva tiene que enfrentarse a una sociedad que teme al extraño, que está corrupta desde dentro y en la que ya no se puede tener fé ciega. El trabajo, por mucho que quiera evitarlo, termina afectando al detective y eso nos queda claro desde la primera escena, en la que ve como una chica se prende fuego sin que él pueda hacer nada para evitarlo. El hastío vital de Wallander queda magníficamente retratado en la interpretación de Keneth Branangh, que nos presenta a un detective cansado, descreído, pero en el fondo, muy comprometido con su trabajo.

A la serie le recorre un sentimiento de tristeza, una mirada del mundo melancólica, destacando la belleza de los lugares para enfrentarla a la oscuridad de la naturaleza humana. Es desasosegante y a ratos deprimente, y curiosamente transmite esto al espectador, no con escenarios lluviosos, sino con cielos abiertos y grandes extensiones despobladas. Wallander reflexiona sobre las relaciones, tanto familiares como de la gente con su entorno: la violencia de género, los abusos o el racismo son una expresión perversa del lado oscuro de los individuos. Pero destapar esto y enfrentarse al monstruo con una mirada directa a los ojos, puede terminar desvelándonos un conocimiento sobre nosotros mismos que no querríamos tener. Y ahí está la fuerza de su discurso, a través de las faltas del otro, descubrimos las propias, pero también nuestras fortalezas. Por que es a eso, a lo que Wallander se agarra para continuar en su trabajo cada mañana.

Su primera temporada está formada por tres capítulos con una duración de 90 minutos, son casos autoconclusivos que mantienen la unidad en la personalidad de Wallander. Hay que sentarse y disfrutarlos, su ritmo es pausado, pero gracias a su estupenda fotografía y magnífica dirección, te sumerge sin que te des cuenta en ese universo triste y desesperanzador, pero en el que todavía queda lugar para algunos hombres normales.

Sin mirar atrás

The Vampire Diaries es una de esas series que se encuentran en una continua huida hacia adelante, sin mirar nunca atrás. Es un programa que conoce sus armas y que juega con ellas al máximo para mantener al público enganchado. No cuenta con personajes carismáticos (Damon lo sería si no fuese por un Ian Somerhalder terriblemente sobreactuado que entiende los conflictos internos de su personaje como una excusa para desplegar su catálogo de caras un tanto extrañas), ni con una trama especialmente original. No tiene un gran presupuesto y nació en medio de una vorágine de historias vampíricas que la destinó al mismo saco que la saga creada por Stephenie Meyer. Kevin Williamson lo sabía y consciente de ello decidió que para disimular todos sus desaciertos, una trama frenética evitaría que el público pudiese detenerse a pensar en todas las cosas que andaban mal en esta serie.
Lo normal es compararla con una telenovela, pero nada más lejos de la realidad, donde unas sólo venden humo y apenas avanzan a lo largo de los episodios, en The Vampire Diaries plantean y resuelven conflictos a una velocidad pasmosa. En Mystic Falls no paran de suceder cosas y una vez aceptamos que los anillos mágicos, los hombres lobos y las brujas son pan de cada día en ese pueblo, nos entregamos de lleno a sus desvaríos. Esto la convirtió en la sorpresa de la temporada pasada, donde todos esperábamos una vergonzosa serie de corte romántico nos encontramos con una trama que no paraba de dar vueltas y que no se cortaba a la hora de ir dejando el camino plagado de cadáveres.
La segunda temporada tenía el reto de mantener el nivel y podría decirse que lo ha conseguido, aunque con algún pero. De nuevo nos encontrábamos con esa fascinante capacidad que tienen los guionistas de esta serie de montarte capítulos que parecen finales de temporada cada cuatro episodios. Las tramas que creemos que ocuparán el año se continúan resolviendo a una velocidad pasmosa y lo que es mejor, tuvieron dos grandes aciertos que hicieron avanzar enormemente la serie. La aparición de la doppelgänger y la transformación de una de las protagonistas. Estos elementos añadieron novedad a este segundo año, dándole un punto de imprevisibilidad y a la vez involucrándonos emocionalmente con un personaje (algo en lo que había fallado). Ahora ya no todos nos daban igual y la evolución que nos presentaron fue toda una sorpresa.
Pero también es cierto, que en su tramo medio la excesiva intensidad emocional que se respira en esta serie se hizo un poco densa. Los delirios de mártir de la protagonista, los intentos de mostrarnos el lado oscuro de Damon y el continuo aparecer de nuevos personajes, terminaron por saturar el ambiente en Mystic Falls. Tampoco podemos olvidar que los segundos tramos de temporadas suelen ser más difíciles, y cuando no haces un procedimental en el que puedes rellenar con capítulos autoconclusivos, es normal que el conjunto se resienta. Pero tras ese bache y una pequeña limpieza, han vuelto a colocar las piezas y nos han ofrecido un final de temporada impresionante. Pero curiosamente lo han dado todo en el episodio previo al último, cerrando todas las tramas planteadas y dejándonos con una única incógnita de cara al final.
The Vampire Diaries por ahora no ha mostrado signos de agotamiento, pero a la velocidad que van quemando cartuchos, no se si tendrá mucho más que contar más allá de su tercera temporada. Mientras tanto, tiene el mérito de ser el programa en el que más cosas suceden por episodio y más personajes mueren por temporada. Y eso ya es mucho decir. Como no, añadir que si todavía no le habéis dado una oportunidad, ahora que llega el verano, es el momento perfecto, hipotecaréis dos semanas de vuestra vida, pero lo pasaréis en grande. Lo prometo.