Con el final del año llegan las listas y para no repetir una con las mejores series, voy a escoger algunos de los mejores momentos que me han hecho aplaudir y agradecer mi afición seriéfila.
- Una canción de Mika y un ascensor que va deteniéndose repetidas veces mientras sus dos pasajeros sólo esperan por llegar a la habitación que han reservado. Unos dedos que se tocan, unas miradas que se evitan y finalmente unos besos que llevamos dos años esperando. La conclusión de la segunda temporada de The Good Wife cerraba un frenético tramo final en el que los secretos finalmente salían a la luz y dónde las diferentes relaciones entraban por caminos desconocidos. Pese a conocer de antemano lo que iba a suceder, esa escena me hizo aplaudir y no pude evitar repetirla una y otra vez en YouTube.
- Shameless (US) equilibró muy bien la comedia con el drama, riéndose de desgracias propias de un drama de Mike Leigh y construyendo una serie de personajes que era imposible no adorar. A lo largo de los episodios nos fueron introduciendo en esta peculiar familia y nos acostumbraron a su extraño status quo. Por eso, el regreso de la matriarca de los Gallagher supuso un terremoto emocional, tanto para ellos como para los espectadores. Esa reencuentro en el salón de todos los hijos con su madre fue uno de los highlights del año.
- Pese a conocer lo que iba suceder en la primera temporada de Game Of Thrones por haber leído previamente los libros, el cierre de su noveno episodio, Baelor, me dejó sin respiración. Una secuencia magníficamente planificada y rodada que rompe con todas las expectativas y que es toda una declaración de intenciones. Deja al espectador sin aliento y con la pregunta de ¿Y a partir de ahora qué?. Este fue el clímax de una primera temporada maravillosa que comenzó bien y fue escalando en calidad hasta cerrar magnificamente. Si tuviese que hacer un top de series, creo que esta producción de HBO estaría en primer lugar.
- Un fin de semana en una cabaña en el bosque da lugar para mucho. Y más si se establece un velado juego del gato y el ratón, dónde las mentiras se solapan con las verdades y los sentimientos quizás no son tan fingidos como se pretenden. Deslices y confesiones, un cara a cara que parece poner todo sobre la mesa conforma una de las mejores secuencias de este Otoño. Homeland, por mi parte, se ha ganado el puesto de mejor estreno de esta fall season.
- Parks and Recreation se merecería un mejores momentos para ella sola. Pero por quedarme con alguno, tarea difícil teniendo en cuenta el nivel al que nos han acostumbrado, escogería la aparición de la primera exmujer de Ron Swanson. La serie de Amy Poehler ha alcanzado una madurez increíble y ya no queda nada de ese regustillo a The Office de segunda. Desde hace un par de años, sólo 30 Rock puede igualarla.
- La conclusión a toda la trama del segundo año de The Vampire Diaries tuvo su cierre un episodio antes de lo previsto. Y claro, nos pilló a todos por sorpresa y sin estar preparados para todo lo que traería, muertes trágicas, resucitaciones, traiciones y planes que al final acaban saliendo mal. Un final a la altura, teniendo en cuenta que esta serie acostumbra a marcarse seasons finales cada cinco episodios. Las exigencias eran mayores y fueron capaces de volver a sorprendernos. Y pese a los temores, este tercer año, continúan superándose. Lo de esta serie está siendo muy grande y sin apenas darnos cuenta.
- Lo del muerto en el loft del segundo capítulo de Ringer es antológico. Es la síntesis de lo que es esta serie. Sarah Michelle Gellar deja un cadáver en un piso vacío medio envuelto en una alfombra, cuando regresa está teniendo lugar una fiesta, pero el muerto está colocado en una esquina, ahí para no molestar y sin que nadie se diese cuenta. Nada como meterlo en un baúl y dejarlo en medio de la fiesta ¿Quién va a sospechar? Claro, que no se le ocurre comprobar que no lleve un móvil encendido. Las cosas en esta serie suceden porque sí, los guionistas necesitan un giro, pues se lo sacan de la manga y nosotros los espectadores tan contentos. Por que no podemos quejarnos, ya que estamos con la mandíbula desencajada intentando asimilar tanto horterismo (ese moño) y falta de vergüenza. Todo es horrible y a la vez genial. Es un culebrón loco en el que han aunado una considerable cantidad de falta de talento y les ha salido algo tremendamente divertido y sin complejos. Guilty pleasure del año. Sin duda.
- La cuarta temporada de Torchwood quizás no haya estado a la altura de lo esperado. Pero el personaje de Gwen mantuvo el carisma ganado en su tercer año y verla con una pistola en la mano y en la otra cargando a su hijo en el 4x01 de Miracle Day no tuvo precio.
- Y en una pequeña concesión a los realitys incluyo la doble expulsión a mitad de la última edición de Big Brother (US). La casa estaba enfrentada y este acelerado episodio resumió una semana de estrategias en sólo cuarenta minutos, dándonos uno de los mejores capítulos de un programa que lleva 13 ediciones y que todavía tiene cuerda para rato. Esta doble eliminación removió los cimientos de la casa y disparó de la mejor manera posible el tramo final en el que la batalla por el poder en la casa es más encarnizada. El newbies vs veterans que se marcaron este verano ha entrado directo en el top 5 de ediciones regalándonos tres meses de alianzas, traiciones y estrategias, con un final que fue el broche pefecto para todo lo que habíamos visto.







2 lectores han dicho:
Muy de acuerdo con los 4 primeros párrafos (que bien queda esa canción de Mika by the way). E incluso con lo referente al carisma de Gwen en esta temporada de Torchwood.
Ringer solo vi el piloto y no me apeteció ver más; y las demás es que no las sigo, por lo que no puedo dar mi valoración xD.
¡Saludos!
Y el párrafo más largo es para... Ringer! :P
Muy de acuerdo con lo que dices de Shameless, ese grand finale con madre e hija fue increíble.
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