'Superpoblación de fantasmas' es el mejor término para definir lo que llevamos visto hasta ahora de American Horror Story. Esta excesiva y referencial serie de terror está jugando al continuo sumar ideas sin en ningún momento cribar o restar alguna. Y sorprendentemente, en su barroquismo, funciona mucho mejor de lo esperado.
Que la familia Harmon huya de sus problemas familiares y para ello inviertan todos sus ahorros en una casa en una nueva ciudad con la esperanza de que eso pueda curar las heridas en sus relaciones es un punto de partida clásico. Que la casa resulte estar encantada también es de esperar y que estos fantasmas hagan volar por los aires la artificial paz que hay entre todos es lo mínimo. Pero que en lugar de uno, dos o tres fantasmas, a estas alturas ya contemos con ocho (o puede que alguno más) ya no es tan habitual.
Lo que en principio parecía el planteamiento de la serie en sus primeros episodios, se ha convertido en la tónica general. Presentar a un nuevo fantasma y su razón por la que está vagando por entre esas cuatro paredes es el leitmotiv de cada capítulo y mientras, la pobre familia Harmon intentando arreglar sus disfuncionalidades sin enterarse muy bien de lo que sucede alrededor.
Algunos hablan de desastre al referirse a American Horror Story, pero de momento es una afirmación desencaminada. La serie está construyendo un castillo de naipes que por ahora se sostiene, aunque también es cierto que este castillo se está levantando sobre una mesa coja que en cualquier momento derrumbará todo. La serie es potente porque no ha cesado de construir una mitología, pero en el momento en que termine (supongo que hasta en esta casa habrá un límite de almas en pena habitando) ¿qué les quedará por contarnos? ¿Las fiestas que se deben montar todos los inquilinos que han pasado por el lugar y perecido?
A pesar del hombre de látex y de alguna que otra marcianada, American Horror Story es muy clásica, casi de manual y esto la obligaba a un formato de duración más reducido, como una miniserie de cuatro o cinco episodios. Tener que mantenerse durante una temporada les ha obligado a no parar de sacar fantasmas de todas las habitaciones, desvanes y áticos incluidos. Hay que sorprender al espectador, aunque no nos paremos a pensar que haremos en el capítulo trece con un total de 15 personajes no-muertos y una vecina loca y genial (Emmy para Jessica Lange).
Lo que cada vez está más claro es que el destino de la familia Harmon (o al menos el de uno de sus miembros) es terminar como fantasma a la espera de unos nuevos inquilinos en la segunda temporada. Sería el cierre perfecto y permitiría ofrecer una nueva perspectiva de la serie en su segundo año. Habrá que estar atentos a ver si Ryan Murphy, muy conocido por idear buenos proyectos que se terminan yendo al traste, es capaz de mantener el nivel.
American Horror Story se ha desvelado como el proyecto loco y arriesgado de la temporada y parece que el experimento les ha salido bien. Por ahora, yo estoy contento con esos homenajes continuos a películas como Amityville, Al final de la escalera o La semilla del diablo (por nombrar los más evidentes). Me encanta Frances Conroy y sus enfrentamientos con Jessica Lange, la inquietante intro, la falta de vergüenza y sentido de la medida y su sensación de que aquí es posible que cualquier cosa suceda (y que además no desentone). Pero sobre todo, adoro su absoluta falta de reparo a la hora de sacarse fantasmas de cualquier lado, el día que caven una piscina en el jardín eso va a ser peor que el cementerio indio de Poltergeist.







7 lectores han dicho:
Hasta ahora, la acumulación de fantasmas e historias ha funcionado bien (pese a que en un principio pareciera excesiva ¿pero es que los dueños no se preguntan por qué todo quisque va por ahí como pedro por su casa?) Es una forma bastante original de plantearse una historia de fantasmas, dando a entender que la casa tiene algo extraño que provoque la vuelta de todos los asesinados allí.
Eso sí, ahora está deslizándose peligrosamente al terreno de lo absurdo, porque entre la identidad del Rubber Man, y la explicación que dan a los futuros bebés, no creo que se sostenga muy bien.
Jessica Lange es una maravilla, hay que agradecer a Ryan que contara con ella para la serie.
A mi me está encantando, el mejor estreno del año (aun no he visto Homeland) sobre todo porque están llevando bien la narracion. Aun asi, como tu, me temo que no puedan sostenerla tantos capítulos, aunque por ahora van por buen camino.
Saludos!
Todavía no he visto nada de esta serie, tan buena es?? Haber si me pongo pronto!
Saludos!
A mí me ha enganchado cosa mala :P Aunque he de decir que después del capitulazo que supuso la noche de Halloween no han vuelto a alcanzar ese nivel.
Yo también creo que la serie tal y cómo la conocemos no puede alargarse demasiadas temporadas, y quizás lo más fácil es cambiar de familia, pero echaría tanto de menos a Connie Britton... :( Ella, Jessica Lange y Frances Conroy están magníficas, espero que tengan un hueco en los Emmy pese al género tan poco convencional que tratan.
Yo solo he visto los tres primeros capítulos y ya me ha enganchado. Pinta muy, pero que muy bien.
Yo creo que American Horror Story tiene más sentido del que parece, y hasta es fiel a su título. La historia es increíblemente potente, pero lo que creo que ha querido hacer Murphy es una reflexión formal sobre la relación de lo social con las convenciones del cine de terror norteamericano. Como si no hubiera referencias... jeje. Yo también creo que ha querido hacer acopio de demasiado material terrorífico y a veces cansa. Aun así, es todo un mérito llegar a donde ha llegado, y es un proyecto imprescindible para ver por dónde va la televisión, dure dos temporadas o un solo capítulo.
Un saludo!!
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