En un reality show la clave está en sus concursantes y de ellos dependerá el resultado final. En cierto modo, son los personajes de la serie, y más en USA donde estos programas son tratados como ficción, emitiéndose muchos de ellos una vez han sido grabados al completo y creando 'líneas argumentales' que sostengan la intriga (una enemistad, una pareja que deba ir superando obstáculos, etc...). Que el público no intervenga con votaciones permite a los productores jugar a su antojo con los participantes y a estos sincerarse ante las cámaras sin miedo a terminar expulsado por haber caído mal a los espectadores.
Por esto, cuando un programa decide realizar un AllStars, hay un alto grado de probabilidades de encontrarnos con una edición sobresaliente. Reunir a las mejores personalidades que han pasado (muchas de ellas conflictivas y casi todas con grandes egos) y juntarlos de nuevo en un entorno conocido, donde todos deben jugar con la imagen que el programa proyectó de ellos en sus respectivas ediciones es un reto. Hasta ahora, por lo que he visto, los programas que mejor provecho sacan de estas reuniones son aquellos de interacción y estrategia social (Survivor, Big Brother), donde los concursantes se ven obligados a convencer a sus compañeros de ser merecedores de un gran premio en metálico contando con un bagaje muchas veces desagradable.
En cambio, en los talent shows, la gracia está más en ver que ha sido de algunos participantes y cómo han evolucionado. Esta temporada, el longevo programa America's Next Top Model estrenaba su 17ª edición anunciando su primer AllStars, tras nueve años reunía a las modelos con las personalidades más peculiares y las subía de nuevo a la pasarela en una competición por ser la mejor de todas.
Aquí ya no se trata de niñas aprendiendo a posar o a caminar sobre la pasarela, sino a modelos (algunas incluso con una carrera) que ya saben lo que hacen y que deben demostrar ser la mejor y a la vez revalidar para sus fans la imagen que en su momento se labraron.
America's Next Top Model tiene la estructura clásica de estos programas, un primer desafío que suele ir acompañado de una recompensa y un segundo reto que decidirá la expulsión de esa semana. Aquí las pruebas van de lo razonable a lo absurdo, pero siempre haciendo gala de ligereza, humor y curiosamente mucho girl power.
Es cierto que esto es un reality sobre modelos y al final del día, la que se va a casa es la que peor sale en la foto. Pero en todo momento el discurso va en la dirección de 'conviértete en una mujer segura y fuerte y plasma esa impresión en los demás y triunfarás'. Teniendo en cuenta que este programa se emite en la cadena CW (Gossip Girl, 90210), ya es algo loable.
Esta nueva temporada, o 'Ciclo' como lo llaman aquí, está a punto de llegar a su fin. El resultado está siendo muy entretenido y sus episodios se pasan en un suspiro. Ha habido todo lo que podría esperar, grandes personalidades, catfights, sobredosis de pastillas, sesiones fotográficas interesantes y desafíos un tanto absurdos. Todo ello dirigido por una simpatiquísima Tyra Banks, en un tono más cercano y amistoso, opuesto a la frialdad de Heidi Klum, host de Project Runway.
Pero, también es cierto que esto no se trataba de una temporada normal, y para ser un AllStars esperaba todavía más. Como ya he dicho, una reunión de las mejores personalidades que habían pasado por el programa podía haber dado mucho más de sí. Algunas concursantes perdieron en pocas semanas toda la fuerza con la que llegaron y el orden de expulsión se cargó alguno de los conflictos más interesantes que había entre ellas. ¿Recomendaría la edición? Si uno quiere algo ligero y ver como una chica de belleza discutible puede salir como una diosa en una sesión de fotos, echadle un vistazo. Si no, siempre recomendaré el interesantísimo Project Runway.







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