domingo, 6 de noviembre de 2011
De aventuras, criadas y robots
Se dice que el cine está para hacernos soñar, para durante dos horas hacernos olvidar nuestras vidas y pasarlo de nuevo como niños pequeños a los que se cuenta un cuento. Esta es la filosofía que se respira tras Las Aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio, una película que te hace sentir como ese niño de ocho años, que es capaz de maravillarte y entretenerte y que en cierto modo es como una atracción de un parque temático. Sabe aprovechar el 3D para introducirte en la aventura y arrastrarte con movimientos de cámara imposibles a través de secuencias tan espectaculares como las del abordaje del barco o la huida en el sidecar. Ese es su gran acierto, pero también su mayor pega. Es una película para niños y si le pides algo más, no lo hay. Su guión es más una excusa, y además no del todo bien manejada, con mucho diálogo explicativo durante su primera mitad y casi inexistente en la segunda. Si no se le pide más que dos horas de entretenimiento, la película es muy efectiva. Pero no hay nada más, lo que no es poco, ya querrían muchas películas ser la mitad de entretenidas que Tintín.
El año pasado se llevó el Oscar la película El discurso del rey, era un film correcto, con ritmo, divertido y bien llevada, pero sin riesgo alguna. Esto no es malo y ya podrían tener todas las películas ese nivel medio, pero molestó que frente a apuestas más arriesgadas, como La Red Social, la película protagonizada por Colin Firth se hiciese con el galardón. Con Criadas y señoras (The Help) sucede algo similar, es una buena película, con un guión correcto y el ritmo adecuado que consigue que sus dos horas y medias se pasen sin apenas darte cuenta. Una película sobre el racismo en los años cincuenta, contada con amabilidad, un poco de humor y unas gotas de drama. Con un reparto femenino delicioso y una historia bienintencionada que agradaría tanto a tu madre como a tu abuela. Sin grandes aspavientos y muy correcta. Una de esas películas en las que quieres que todo salga bien y donde realmente no cabría otra cosa. Con esto quiero decir, que sin pasar a la historia, merece ir al cine a verla, ya que al terminar te deja con una sonrisa (y con unas cuantas lágrimas, si eres de los que se emocionan facilmente).
Eva ha sido toda una sorpresa dentro del panorama del cine español. Por desgracia, su estreno en la misma semana que las dos películas comentadas anteriormente la han llevado a estrellarse en taquilla, y a la vista del resultado, no se lo merecía. Eva es ciencia ficción, en la que el género es algo más que una metáfora (a diferencia de lo que sucedía en Another Earth o Melancholia) y sirve como medio para relatarnos una historia de asuntos pendientes y proyectos que necesitan ser terminados. Destaca, casi como si se tratase de un personaje más, una ambientación muy acertada en un pueblo nevado, en el que se combina la tecnología robótica más avanzada con escenarios rurales. La utilización de los efectos especiales es muy acertada y va más allá del mero lucimiento para construir algunas secuencias muy hermosas (como la construcción de los esquemas emocionales del robot). Sensibilidad, un poco de humor y escenarios nevados para segundas oportunidades, una propuesta estimulante y distinta a lo que estamos acostumbrados a ver aquí. También diferente a lo que esperaba ver (aunque no para mal) y que al terminar, te deja una frase grabada a fuego:
¿Qué ves cuando cierras los ojos?









1 lectores han dicho:
Me siento atacada con eso de "y unas cuantas lágrimas si eres de los que se emocionan fácilmente" :P
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