Ayer, gracias a la cadena Fox, tuve la oportunidad de asistir al estreno de la segunda temporada de The Walking Dead en pantalla grande. Y al igual que comprobamos con otros estrenos similiares como True Blood y Juego de Tronos, hay que reconocer que este tipo de series ganan vistas en un cine. El episodio, que además fue proyectado en VOSE, fue emitido también por el canal Fox España con una diferencia de tan sólo un día a su emisión en Estados Unidos, algo casi inaudito y muy valorable por parte del canal.
Pero vamos a lo que importa, The Walking Dead ha regresado y lo ha hecho mostrando sus cartas. La serie decepcionó a muchos en su primera corta temporada y creo que a aquellos a los que no convenció, estos nuevos episodios tampoco les va a gustar. Su ritmo continúa siendo lento, pero el resultado es contundente. Si has leído los cómics, creo que lo mejor es olvidarlos y aceptar que esta serie va a ir por su propio camino. Seguirá algunas líneas básicas, pero más allá, parece que creará su propio universo.
The Walking Dead se confirma de nuevo como una serie de personajes, y huye del atropellamiento de sucesos que es uno de los principales fallos del cómic. Aquí se detienen en desarrollar al grupo de supervivientes, aunque ello conlleve que los veamos con cierta antipatía. Son humanos, con sus debilidades y flaquezas en una situación extrema, por lo que es normal que no todos se desvelen como héroes.
El comienzo del episodio fue tenso, magníficamente rodado, creando tensión con esa multitud zombie avanzando a través de los coches. Su segunda parte es más reflexiva y quizás sí se resiente al tener una duración un poco superior a la que debería. Reflexión y plegarias a Dios en un infierno en la Tierra. El puñetazo en el estómago con el que concluye el episodio supone un cierre perfecto y deja el listón alto para lo que queda por venir.
Ahora sólo queda esperar que el recorte de presupuesto y la marcha de Darabont no afecten negativamente al desarrollo. La historia da para mucho y todavía no hemos comenzado el descenso a los horrores que son la clave de su contrapartida gráfica.







1 lectores han dicho:
Los personajes ganan un poco en interés, es decir, ya empieza a importarte un poco que se mueran algunos (los protagonistas, el poli, la suicida, el hermano del manco y un poco el chino) pero hay demasiadas situaciones que sobran: la niña huyendo, la iglesia, etc. Y tampoco se sabe hacia donde va la serie...
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