Si todavía no has visto los tres primeros capítulos de la nueva temporada de The Vampire Diaries no sigas leyendo, que hay spoilers.
Siguiendo el truco del nuevo enemigo todavía más fuerte que han de derrotar los protagonistas, The Vampire Diaries ha dado un nuevo giro a su historia y parece mirar a este tercer año con desafío y prometiendo no estancarse. En dos años, la serie ha dado más vueltas que cualquier otra en su mismo tiempo. Los personajes han superado un sinfín de enemigos, a cada cual más poderoso y mágico, que parecía haber llegado a su techo con Klaus en el tramo final de la segunda temporada. Este híbrido mitad vampiro, mitad hombre lobo se las prometía a la hora de hacer sufrir a Elena y sus amigos. Y así ha sido, hasta que nos han dado a entender, que hay algo todavía peor aguardando. Pero
Kevin Williamson no ha querido precipitarse y ha decidido preparar cuidadosamente el terreno para lo que nos tiene reservado.
Con una mitología tan completa como la que han creado, utilizarla es un elemento inteligente y recuperar grandes aciertos como Katherine sólo puede suponer algo positivo para la trama. Lo que fue el eje central hasta el momento, la relación Elena/Stefan, finalmente ha cambiado y por una vez parece que esto va para largo. Elena finalmente separada de su amor eterno, Stefan reencontrándose con una antigua amada y Klaus huyendo de una amenaza que le supera. Y por si esto fuera poco, Katherine en medio para liar de nuevo las cosas. Pocos personajes pueden ser mejor revulsivo que esta vampiro egoísta, misteriosa y que no se atiene a lealtades. Tan pronto te rebana el cuello como te salva la vida.
Por si fuera poco, los guionistas han vuelto a utilizar la técnica '
hagamos sufrir a Caroline', algo que desde el principio de la temporada pasada han comprobado que funciona perfectamente con la audiencia. El resto de personajes nos pueden gustar más o menos, pero reconozcámoslo, ella es el corazón de la serie. Que su padre la secuestre y la torture es algo que no nos va a dejar indiferente. A esto, no olvidemos que nos han dejado caer esa relación vampiro/hombre lobo (¿tópicos?¿en esta serie?), de la que yo sólo espero que nos saquen una trama a lo
Embarazada a los 16.
Pero no todo es perfecto, todavía lidiamos con Jeremy, el hermano de Elena que poco o nada ha tenido que hacer nunca en la serie y que en esta ocasión han intentado encajarnos con una trama al más puro estilo Melinda-Gordon-veo-fantasamas-y-tienen-un-mensaje-para-ti. Si no fuese por lo bien que ha crecido el actor, estas escenas me las saltaba sin dudarlo. Por ahora él y Bonnie son lo más desconectado de la trama general, pero nunca se sabe y puede que terminen siendo la clave de la segunda mitad de la temporada.
Uno de mis principales miedos con The Vampire Diaries era que en su continua huida hacia adelante, la serie terminase quemándose y repitiendo los mismos esquemas. Pero por ahora, han vuelto más salvajes que nunca y no parece que vayamos a encontrarnos con síntomas de agotamiento. Y si nos guiamos por la experiencia de lo que ya hemos visto en este programa, sujétemonos fuerte, porque aquí quedan todavía muchas vueltas.
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