En este programa del canal TLC (The Learning Channel [ja!]) seguimos a diferentes madres que presentan a sus hijas a rancios concursos de belleza. Si habéis visto 'Pequeña Miss Sunshine' quizás os hagáis una idea de lo que hablo. Las niñas cuyas edades varían entre los cuatro y los catorce años están al servicio de unas neuróticas madres que vuelcan todas sus frustraciones en los logros que deben conseguir sus hijas. Porque en el fondo, este programa va sobre ellas, sobre estas amas de casa que se desviven y gastan ingentes cantidad de dinero en conseguir que sus pequeños retoños desfilen cual floreros por una pasarela. Sólo necesitan una sonrisa perfecta (y si se les han caído los dientes de leche, se arregla con una dentadura postiza) y desprender simpatía con unos pelucones más altos que ellas y unos trajes, en muchos casos, poco apropiados para la edad de quienes los llevan.
Toddlers and tiaras vendría a ser un freak show enloquecido, hortera y rancio, con niñas a las que se les ha inculcado que una corona es la mayor meta a la que pueden alcanzar y que el dinero es algo fundamental que deberá motivarlas hasta el final. Madres que en su infancia recorrieron el mismo camino y que al hacerse mayor deciden revivir esos años "felices" en sus hijas, a las que tratan como réplicas de si mismas. También encontramos a amas de casa aburridas e infelices a las que el club de lectura o las clases de restauración les han debido resultar insuficientes y deciden moldear a sus hijas como si de pequeñas muñecas vivientes se tratasen. Clases de baile, gimnasia, manicura, bronceado, peluquería, depilación o dentista pasan a sustituir las horas de recreo y pronto la ambición por ganar premios pasa a ser su único objetivo.
El programa toma distancia y sabe lo que te muestra. Le recorre un humor muy negro y el primer impacto es realmente sorprendente. Ver a niñas disfrazadas de mujeronas de cincuenta años es cuanto menos chocante, pero luego, cada madre es un mundo, desde la que le coloca unas falsas tetas a su hija para que imite con más veracidad a Dolly Parton, a la que no le importa disfrazar a su hijo de niña y presentarlo por los diferentes concursos (wtf!). Este circo repleto de laca y purpurina esconde madres irresponsables, infancias pervertidas y la certeza de que un hijo no puede tenerlo cualquiera.
Aún así, Toddlers and tiaras merece un vistazo, aunque sea por ver algo tan pasado de rosca y over the top que tu lado racional te pida apagar la tele, pero el irracional se quede fascinado ante ese despliegue de frivolidad, crueldad e irresponsabilidad.







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