Tras diez días desaparecido por Sitges toca regresar y hacer un pequeño repaso de lo que ha dado de si esta
44ª edición del Festival. La experiencia ha sido estupenda, sobre todo para alguien como yo, amante de este tipo de cine. En total me habré visto unos cuantos fines del mundo, varios "falsos documentales" y a unos cuantos psicópatas, con resultados irregulares. Entre lo mejor destacaría la nueva adaptación de
Jean Eyre,
Melancholía de Lars Von Trier,
Another Earth, las españolas
Mientras duermes y
Extraterrestre o la inquietante
Apollo 18.
Pero entremos en materia y vamos a lo que ofreció el primer día en Sitges:
Contagion de Soderbergh supuso para mi el comienzo de las cuarenta películas vistas en estos diez días y fue una buena elección. La histora ya la hemos visto en otros films como Estallido, pero en este caso, la epidemia mundial se cuenta de una manera más cercana al documental que al
thriller. Seguimos, a través de un gran número de personajes como esta enfermedad aparece en su paciente cero para ir extendiéndose de forma imparable. Y lo que es su principal característica, esta visión tan amplia, también es su mayor defecto. Al no anclarse emocionalmente en ningún personaje, la película no termina de calar en el espectador. Pero al menos, consigue transmitirte esa paranoia del contagio, de que el mínimo contacto puede enfermarte de ese virus mortal. Al terminar la sesión nadie se atrevía a toser. Destacar su estelar reparto y su estupendo montaje que da mucho ritmo a la película, sobre todo en la primera mitad. Como queja, ese final tan complaciente.
A esta le siguió
Attack the block, premiada posteriormente como mejor película por el público de Sitges y llevándose también el galardón de mejor música. La manera más rápida de definir esta película es con la ecuación: Misfits + Super 8 + Critters. Es una gamberrada venida de Reino Unido con un grupo de delincuentes juveniles defendiendo su bloque de una invasión extraterrestre. La película tiene ritmo, personajes carismáticos y el público de Sitges, ese que aplaude y grita cuando la ocasión lo merece, la disfrutó enormemente. Una de las más divertidas que pude ver allí.
The Murder Farm fue la aportación alemana del día. Una película tétrica y fría en la que la protagonista regresa al pueblo en el que nació tras la muerte de su madre. Allí se encontrará con que el crimen ocurrido en una granja cercana todavía afecta a todos los habitantes de alrededor. Con un trasfondo muy turbio y una fotografía muy fría, este relato sobre el origen del mal termina resultando excesivamente ajeno por culpa del gélido retrato que se hace de la protagonista.
Y para terminar el día, nada mejor que una comedia negra, en este caso, de mano de los países nórdicos nos llegaba Saint. O lo que es lo mismo, la reescritura del mito de San Nicolás en clave de slasher. Cada 32 años, San Nicolás regresa para llevarse a los niños y matar a diestro y siniestro a todo el que se le cruce. Le falta humor y le falta sangre. Vamos que ni hace reir, ni asusta. Lo peor de ese primer día.
Para cerrar este post, anunciaros a los que todavía no lo sepáis que me he subido al barco de Ohhhtv para esta nueva temporada y ya tenéis disponible nuestro segundo programa, un especial de Sitges que grabamos allí. ¡No os lo perdáis!
0 lectores han dicho:
Publicar un comentario en la entrada
Life is short, talk fast.