Sigo a todo ritmo con el repaso al
Festival de Sitges y vamos ya al cuarto día, que además incluía una de las películas que más esperaba.
Pero lo primero que ví fueron
Les contes de la nuit, película de animación francesa del director de
Kirikú y la bruja que relataba una serie de cuentos infantiles, narrados a través de sombras chinas y utilizando la tecnología 3D. Visualmente atractiva, pero de contenido muy infantil. Termina haciéndose larga y repetitiva, con moralejas muy simples e historias muy tópicas.
Seguimos con los cuentos populares en
Le petit poucet, revisión para adultos de Pulgarcito, en imagen real y con un punto enfermizo, que no llega a despegar por culpa de una traslación de la historia original demasiado literal. Tiene momentos inspirados, todos ellos relacionados con el ogro canibal y sus hijas, pero más allá no trasciende de la historia conocida por todos.
The Sorcerer and the white snake es cine familiar chino repleto de efectos especiales para una historia de cazademonios, serpientes que se enamoran de pescadores, espíritus benignos y monumentales batallas. Su uso de los efectos especiales me recordó a
Sucker Punch, en un continuo apostemos por el exceso y superémonos a cada escena más. Entretenida si se sabe lo que se va a ver y no se toma muy en serio.
Another Earth fue el plato fuerte del día, la ópera prima de Mike Cahill nos cuenta la historia de una joven que arruina su vida tras un accidente de coche del que es culpable. Un viaje de redención, de búsqueda del perdón que utiliza la aparición de una Tierra paralela en el cielo como reflejo de ese camino. Película 100%
indie cuya premisa
scifi es tan sólo un
macguffin para hacer avanzar a su personaje. Una película intimista y muy pequeña sobre dos personajes emocionalmente devastados que en su encuentro parecerán encontrar una razón para seguir adelante.
Love fue la película de esa madrugada y quizás no era la más apropiada, ni por ritmo, ni por temática. Un astronauta pierde el contacto con la Tierra desde la estación espacial en la que se encuentra. Nadie responde a sus llamadas y parece haber quedado a la deriva rodeando la Tierra eternamente. Una película que comienza como Moon para terminar muy en la línea de 2001: Odisea en el Espacio. Interesante y estimulante, aunque bebe mucho de sus referentes.
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