La paranoia post 11S en la que cualquiera puede ser un terrorista en potencia no parece haber desaparecido diez años después de los atentados contra las Torres Gemelas. El extraño sigue siendo una amenaza, pero lo que es peor, el que es como nosotros también puede serlo. Los terroristas atacaron una vez, pueden volver a hacerlo en cualquier momento y ya ni siquiera puedes fiarte del amigo al que creías conocer. Todos somos potenciales enemigos y por tantos todos somos susceptibles de ser vigilados.
jueves, 22 de septiembre de 2011
HOMELAND 1x01 Piloto
Este miedo ya quedó explorado con maestría en Battlestar Galactica con sus cylons de apariencia humana o en 24 con sus infiltrados en la UAT. La América tras el 11S ha pasado a temer a cualquiera y ya ni sus héroes de guerra parecen estar a salvo. En Homeland, la analista de la CIA Carrie Anderson desconfía del recién aparecido sargento de la marina Scott Brady, tras un secuestro de ocho años en Irak. Visto por todos como un héroe de guerra, ella sólo percibe un regreso sospechoso y una posible amenaza encubierta. ¿Paranoia o una visión afinada?
También parece que encontramos una reflexión similar a la que se hace en La vida de los otros, sobre la privacidad y el voyeurismo, sobre olvidar los vacíos propios llenándolos con las miserias ajenas. Olvidar soledades espiando las vidas de otros.
El comienzo de Homeland es prometedor. En cierto modo parece que nos encontramos con un 24 protagonizado por el personaje de Chloe. En esta ocasión no seguimos a un agente que caza terroristas a lo largo y ancho de Los Ángeles, sino a una analista, con la que si parece compartir el lema 'El fin justifica los medios'. Carrie Anderson no tortura para obtener la verdad de sus sospechosos, pero igualmente vulnera sus derechos básicos en su búsqueda, puede que justificada o puede que no, de la seguridad de su país.
El primer capítulo anima a seguir con una serie que por su planteamiento parece más propio de un formato limitado, como una miniserie, que de un programa de largo recorrido. Reencontrarse con Claire Danes en televisión quince años después de que hiciese Es mi vida (My So-Called Life) es un plus y Damian Lewis con su inexpresividad es una elección acertada para el traumatizado sargento. Será interesante ver por donde va la historia y si la reflexión sobre el terrorismo no queda excesivamente maniquea.







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