lunes, 19 de septiembre de 2011
EL ÁRBOL DE LA VIDA
Ver 'El árbol de la vida', último trabajo de Terrence Malick, es toda una experiencia. Y ya no sólo por la película en si misma, sino por ser testigo de como reaccionaba la gente a la proyección. Desde los primeros espectadores que se levantaron a los cuarenta minutos, a los que siguió un continuo goteo de personas, que suspiraban aliviados nada más cerrar la puerta de la sala o finalmente los que aguantaron hasta el final retorciéndose en las butacas. Los comentarios que se escuchaban en la cola de salida de la sala variaban desde la decepción hasta la mayor de las indignaciones. Siempre es curioso ver una película que genere estas reacciones y que al menos, no deje indiferente al público (aunque parte de este haya huido despavoridamente de la sala).
Por mi parte, 'El árbol de la vida' me convenció. Pero creo que la clave para conectar con el film es recibirla desde una óptica emocional, no intentar racionalizarla y simplemente dejarse llevar por las emociones que sugiere. Es una reflexión sobre la vida, entendida como algo cósmico a la vez que como algo pequeño y mundano. Es un discurso que no nos apela de forma cerebral, sino a través de sugerirnos una serie de emociones. Imágenes grandilocuentes, maravillándonos ante la fuerza de la naturaleza, de la creación y anclando todo esto en la historia de una familia.
Desde el principio, es un film que deja al espectador la interpretación de sus imágenes. ¿Es una película religiosa? La elección está en la mano de quién lo ve, Malick no quiere adoctrinar y te permite escoger tu propio camino. Los personajes se preguntan, pero las respuestas no llegan ¿El silencio de Dios?¿La indiferencia de la naturaleza?
Lo grande enlaza con lo pequeño, el big bang con el nacimiento, la creación de la vida con la formación de una familia. La dureza de la naturaleza contrastada con la rigidez de un padre que obliga a su hijo a llamarle de señor. La mirada de un niño que se va llenando de resentimiento. El amor como motor, las vidas que se enlazan como un árbol que se retuerce hacia el cielo. Y la muerte.
El árbol de la vida es un canto a la creación que empieza con una muerte. Y no una cualquiera, sino la más terrible. El dolor que borra lo que nos rodea, los arrepentimientos ya inútiles y una fecha. Un momento que nos vuelve a llevar a esos años. El amor fraternal como base, como reencuentro con nuestras raíces. Un instante que nos arrastra durante años.
Y todo esto, guiados por una música que nos conduce, que nos acompaña durante este viaje de los sentidos, desde el principio de los tiempos, hasta el final de todo. Hasta el reencuentro con uno mismo y con todos aquellos que han formado parte de nosotros.
¿Pretenciosa? ¿Vacía? ¿Aburrida? ¿Superficial? Puede parecer que sí, si la analizamos friamente. Pero este es un poema visual que nos canta al corazón, que a través de una historia concreta, nos habla a todos nosotros.







2 lectores han dicho:
De todos modos si la gente se retorció en sus butacas y se fue es problema de ellos, ¿Es que no vieron nunca ninguna película de Malick? ¿Qué esperaban, Avatar?
La gente es que es tonta.
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