The Vampire Diaries es una de esas series que se encuentran en una continua huida hacia adelante, sin mirar nunca atrás. Es un programa que conoce sus armas y que juega con ellas al máximo para mantener al público enganchado. No cuenta con personajes carismáticos (Damon lo sería si no fuese por un Ian Somerhalder terriblemente sobreactuado que entiende los conflictos internos de su personaje como una excusa para desplegar su catálogo de caras un tanto extrañas), ni con una trama especialmente original. No tiene un gran presupuesto y nació en medio de una vorágine de historias vampíricas que la destinó al mismo saco que la saga creada por Stephenie Meyer. Kevin Williamson lo sabía y consciente de ello decidió que para disimular todos sus desaciertos, una trama frenética evitaría que el público pudiese detenerse a pensar en todas las cosas que andaban mal en esta serie.
Lo normal es compararla con una telenovela, pero nada más lejos de la realidad, donde unas sólo venden humo y apenas avanzan a lo largo de los episodios, en The Vampire Diaries plantean y resuelven conflictos a una velocidad pasmosa. En Mystic Falls no paran de suceder cosas y una vez aceptamos que los anillos mágicos, los hombres lobos y las brujas son pan de cada día en ese pueblo, nos entregamos de lleno a sus desvaríos. Esto la convirtió en la sorpresa de la temporada pasada, donde todos esperábamos una vergonzosa serie de corte romántico nos encontramos con una trama que no paraba de dar vueltas y que no se cortaba a la hora de ir dejando el camino plagado de cadáveres.
La segunda temporada tenía el reto de mantener el nivel y podría decirse que lo ha conseguido, aunque con algún pero. De nuevo nos encontrábamos con esa fascinante capacidad que tienen los guionistas de esta serie de montarte capítulos que parecen finales de temporada cada cuatro episodios. Las tramas que creemos que ocuparán el año se continúan resolviendo a una velocidad pasmosa y lo que es mejor, tuvieron dos grandes aciertos que hicieron avanzar enormemente la serie. La aparición de la doppelgänger y la transformación de una de las protagonistas. Estos elementos añadieron novedad a este segundo año, dándole un punto de imprevisibilidad y a la vez involucrándonos emocionalmente con un personaje (algo en lo que había fallado). Ahora ya no todos nos daban igual y la evolución que nos presentaron fue toda una sorpresa.
Pero también es cierto, que en su tramo medio la excesiva intensidad emocional que se respira en esta serie se hizo un poco densa. Los delirios de mártir de la protagonista, los intentos de mostrarnos el lado oscuro de Damon y el continuo aparecer de nuevos personajes, terminaron por saturar el ambiente en Mystic Falls. Tampoco podemos olvidar que los segundos tramos de temporadas suelen ser más difíciles, y cuando no haces un procedimental en el que puedes rellenar con capítulos autoconclusivos, es normal que el conjunto se resienta. Pero tras ese bache y una pequeña limpieza, han vuelto a colocar las piezas y nos han ofrecido un final de temporada impresionante. Pero curiosamente lo han dado todo en el episodio previo al último, cerrando todas las tramas planteadas y dejándonos con una única incógnita de cara al final.
The Vampire Diaries por ahora no ha mostrado signos de agotamiento, pero a la velocidad que van quemando cartuchos, no se si tendrá mucho más que contar más allá de su tercera temporada. Mientras tanto, tiene el mérito de ser el programa en el que más cosas suceden por episodio y más personajes mueren por temporada. Y eso ya es mucho decir. Como no, añadir que si todavía no le habéis dado una oportunidad, ahora que llega el verano, es el momento perfecto, hipotecaréis dos semanas de vuestra vida, pero lo pasaréis en grande. Lo prometo.







2 lectores han dicho:
Es una serie que todo el mundo deberia estar viendo porque su ritmo es frenético y nos están regalando capitulazos como esta pre-season finale que ha sido redondo.
Para el final nos queda el tema Damon, pero también el de la madre de caroline que seguro que algo gordo hará, no creo que dejen eso para la tercera temporada porque sería absurdo, ¿no?
Y ahora a retomar más el blog eh!!!
Saludos!
Anda que los personajes no ganan puntos cuando se convierten en sus dobles malvados.
Yo también me temo que gasten todo el material demasiado pronto, que es casi la única serie que realmente les funciona bien, y si luego van a tener que inventarse tramas para rellenar...
En fin, de momento, merece mucho la pena darle una oportunidad (tras soportar esos capítulos del principio), que es de las series más entretenidas de la semana.
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