THE WALKING DEAD: Primera temporada


A una historia de zombis le pido sangre, personajes interesantes, lugares vacíos y situaciones límites provocadas por la necesidad de sobrevivir en una circunstancia extrema. El libro Apocalipsis Z o la película El amanecer de los muertos, por poner dos ejemplos, cumplieron con nota este reto. Por ello, cuando escuché la noticia de que Darabont iba a adaptar una serie de cómics centrada en otro apocalipsis zombi, me animé a hacerme con el primer volumen, para comprobar si ahí había algo innovador. Quería ver que era lo que tenía de especial esa historia enmarcada en un universo tan trillado, para que además, una cadena como AMC, responsable de series de gran calidad, como Mad Men o Breaking Bad, apostase por ella.

De los cómics de Robert Kirkman por ahora solo he leído los cuatro primeros tomos, pero ya sirven para hacerse una idea de que es lo que se busca contar. En primer lugar destacaría que tardan un poco en arrancar, no porque la historia avance lenta, sino porque tarda casi doscientas página en despegarse de la sensación de "ya visto una y mil veces". Una vez superamos esos terrenos comunes, la serie comienza a profundizar en personajes y situaciones y se inicia un auténtico tour de force en el que los personajes están siempre al límite, dónde morir es posible a cada página y la tensión en el ambiente es constante. Y no sólo por los muertos vivientes que acechan, sino por los propios supervivientes. Este tipo de historias son el caldo de cultivo perfecto para una reflexión del estilo el hombre es un lobo para el hombre.

Al final del cuarto volumen, la historia ya ha dado varias vueltas, muchos personajes se han quedado por el camino y otros tantos han aparecido. Los pocos que continúan desde las primeras páginas están irreconocibles y todavía me falta mucha historia por ver.

La adaptación televisiva de The Walking Dead la afronté desde la curiosidad, no tanto de ver una buena adaptación, como de disfrutar de una buena serie de zombis. Era la oportunidad de disfrutar de todo eso que no entra en una película de este género por las limitaciones de tiempo. Y puede decir, que mis expectativas fueron cubiertascon creces.

La serie apuesta por un ritmo lento, en el que la historia avanza con su tempo propio, muy distinto al del cómic. No se asusta a la hora de enfrentarse al drama humano, dejando muy claro esto desde el primer capítulo con el hombre que observa a su mujer con el rifle desde una ventana. Todos los añadidos a la serie me han parecido acertados ya que reforzaban la personalidad del programa. No olvidemos, que en el fondo, TWD es un culebrón extremo aderezado con zombis y la serie no reniega de esto.

Lo que no quiere decir que los muertos vivientes estén ausentes, simplemente han aparecido cuando ha sido necesario. La tensión no ha faltado y a lo largo de sus seis capítulos han sido varios los momentos en los que he terminado gritando a la televisión para que los personajes hiciesen una cosa u otra.

Su primera temporada se ha visto lastrada por el hecho de ser sólo seis capítulos. Podían haber pisado el acelerador, pero Darabont ha decidido que había que construir bien los cimientos de lo que estaba por venir, detenerse en los personajes y el ambiente. Recrearse en la sensación de peligro y concluirlo con un mensaje de desesperanza a sus protagonistas. El mundo que existía ha desaparecido, ahora sólo queda tomar fuerzas y tirar adelante con éste, lo más lejos que sea posible, hasta que antes o después todo termine con un zombi arrancándote a bocados el cuello.

Para aquellos que no están del todo convencidos con lo que han visto, sólo decir que la serie ha adaptado unicamente el primer tomo, el más mediocre de todos. La historia da muchas vueltas y están por llegar escenas tensas, muertes traumáticas y algún que otro momento aterrador. Además, con el paso de las páginas, entra también la reflexión, un poco en la línea de Battlestar Galactica: cuando la sociedad se derrumba ¿cuál es la forma más justa de organizarse?.

Independientemente de que The Walking Dead sea una buena o mala adaptación (a mi me parece que muy buena), ha resultado ser una serie interesante, bien rodada, pero que se queda un poco a medias, al ser demasiado introductoria. Sus seis horas se pasan en un suspiro y se disfrutan enormente, pero nos deja con ganas de más, de mucho más.

Por desgracia, todavía tendremos que esperar un año para ver como continúan. Os recomiendo echarle un vistazo al cómic, viendo todos los cambios introducidos, no os restará sorpresa respecto a la serie y lo pasaréis en grande.