La tele que nos hizo llorar


Por lo general no soy alguien que se emocione mucho con las películas o las series. Muy dura debe ser para que me hagan llorar, como por ejemplo en dramones mayúsculos como Bailar en la oscuridad o La tumba de las luciérnagas, que harían deshidratarse al tipo más duro. En cambio, con las series se juega con el hecho de que las protagonizan personajes con los que hemos conectado a lo largo de semanas y semanas, por lo que es más fácil empatizar con ellos.

Tras un capítulo de En terapia que me dejó emocionalmente K.O. me puse a pensar en que otras series me habían dejado igual, por lo que, un poco a modo de meme, aquí van esos momentos teléfilos que me han hecho llorar a moco tendido, cual quinceañera viendo Titanic por primera vez. Allá van.

5. Anatomía de Grey. Capítulo 100. Cuando ya no daba nada por la serie, Shonda se redimió con una quinta temporada que recuperaba lo mejor de este programa. Si en su momento fui capaz de ver sin problema toda el tramo final de la segunda temporada con el drama de Izzi y Danny, no podía esperarme que en uno de los momentos más cursis del programa me acabase emocionando de esta manera. Ver a Meredith renunciando a su boda y dándosela a una Izzie enferma de cáncer (aparentemente terminal) me pilló tan por sorpresa, que ahí me quedé. Melodramatismo azucarado elevado al cubo, pero piqué.

4. Sons Of Anarchy. Kurt Sutter comenzó la segunda temporada poniendo toda la carne en el asador. Decidió coger al mejor personaje y hacerlo pasar por un infierno, sabiendo que el espectador conectaría al momento y empatizaría con todo su periplo interno. El momento en que finalmente Gemma decide contar lo que le ha sucedido es simplemente demoledor. La forma de rodarlo fue muy acertada, apenas escuchamos lo que se dice, ya que como espectador lo sabemos, pero sí vemos el dolor reflejado en las caras de Jax y Clay. Pocas veces el sentimos de impotencia de unos personajes había traspasado tan certeramente la pantalla.

3. En terapia. Con su primera temporada me enamoré de la serie. Las historias de sus pacientes eran duras, pero ninguna me llegó como lo hizo April en su tercera sesión. En las dos primeras semanas era el personaje que más me aburría, pero finalmente, en ese 2x12, el personaje se abre y como si de una presa que lo retenía todo, el dolor se desborda y llega brutalmente hasta el espectador. Ella es una joven de poca más de veinte años, que estudia arquitectura y a la que desgraciadamente le han diagnosticado un cáncer. Se resiste a creerlo, a contarlo, pero llega un momento, en el que finalmente tiene que hacerle frente. Y ese instante, es descorazonador.

2. Weeds. Siempre se ha caracterizado por ser una comedia negra y por eso mismo, me pilló por sorpresa lo emocional del final de temporada (6x13). Nancy se había caracterizado en los últimos años por ser egoísta y no tomar las mejores decisiones respecto a sus hijos. Cuando finalmente se encuentra acorralada y sin posibilidad de dar marcha atrás, decide hacer el sacrificio máximo, un último acto de redención que queda perfectamente ejemplificado en una despedida en un aeropuerto. Un adiós, en el que la certeza de que no habrá una próxima vez está clara. Un capítulo estupendamente resuelto en el que las miradas dijeron mucho más que las palabras.

1. Battlestar Galactica. DayBreak, capítulo con el que concluyó esta estupenda serie, estuvo repleto de momentos emocionantes. Me cuesta quedarme con alguno en concreto. El final de Roslin, la despedida de Lee y Starbuck, la emoción del último salto de la nave Galactica o el momento de lucidez en el que Baltar acepta que va a terminar exactamente igual que su despreciado padre. Un final emotivo en el que los personajes demostraron ser el alma de la serie.

Hasta aquí mi top5. Si queréis, podéis continuar este post en vuestros blogs con esos momentos que os han dejado con ganas de apagar la tele y cortaros las venas.

WEEDS: Comenzando de cero (otra vez)


Si hay algo a lo que Weeds no tiene miedo es a comenzar de cero. En seis temporadas ya lo han hecho dos veces y no podría haberles funcionado mejor. Primero abandonaron los suburbios para instalarse en la frontera con México, perdiendo a algunos de los secundarios. Después, cogieron el coche y se lanzaron a la carretera, abandonando a otros tantos personajes y consiguiendo reducirse a lo esencial con un balance creativo muy positivo.


Y es que la serie protagonizada por Mary Louise Parker ha pecado en su conjunto de irregular. Esto es algo aceptado por todos. Ya es otro tema cuando se discute dónde están los bajones ¿en la tercera, en la cuarta o en la quinta temporada? Supongo que aquí es todo cosa, por un lado de gustos y por otro de aceptación del personaje de Nancy Botwin.


Por que si algo ha definido a la serie en sus últimos años, ha sido el camino de autodestrucción que ha seguido su protagonista, en el que ha arrastrado a todos los que estaban a su alrededor. Empezar de cero podría ser la solución si se aprendiese de los errores, pero este no es el caso. Y muchos espectadores no consiguieron lidiar con la incomodidad de seguir una serie protagonizada por una mujer egoísta y antiheroica.


Weeds siempre ha sido un programa fascinante, tanto por su humor negro (muy negro) como por Nancy Botwin. Pero también por el arrojo de su creadora Jenji Kohan de no estancarse ni amedrentarse ante las adversidades. La serie parecía haber llegado a un límite al final de su tercer año, pero ella supo renovar el programa de una forma, que por obvia, no resultó menos sorprendente. Y si bien, es cierto que las cosas se terminaron torciendo al final de su quinto año, nos ha cerrado la boca a todos aquellos que decíamos que su sexta temporada debía ser la última.


A Kohan le queda todavía mucha mala baba y se nota que el personaje de Nancy le fascina tanto como a nosotros. Mientras sea capaz de seguir interesándonos las andanzas de los Botwin, ya sea en una acomodada urbanización, lidiando con un traficante o escapando en una caravana, es que las cosas las está haciendo bien.


Ahora llega el final de temporada, que seguramente nos ofrezca otro de esos cliffhangers imposibles marca de la casa. A estas alturas, y por temas de contrato, lo más probable es que la séptima sea definitivamente la última. Supongo que el momento de reinventarse ya ha pasado y finalmente tocará empezar a tirar de todo lo que se nos ha hablado a lo largo de estos seis años. Lo mejor, será concluirlo en una última temporada que en 2011 despida a Weeds por todo lo alto. Si lo consigue, podré perdonarle a la serie sus errores (ay, el personaje de Elisabeth Perkins...).


Al menos, eso espero.