Sitges 2010: INSIDIOUS



TÍTULO: Insidious


DIRECTOR: James Wan

GUIÓN: James Wan, Leigh Whannell

MÚSICA: Joseph Bishara

FOTOGRAFÍA: David M. Brewer, John R. Leonetti

REPARTO: Rose Byrne, Patrick Wilson, Ty Simpkins, Barbara Hershey, Andrew Astor, Lin Shaye, Leigh Whannell, Angus Sampson


En su momento, la saga Saw supuso un soplo de aire fresco en el género de terror, una película tramposa pero inteligente, que hacía gala de una crueldad y un humor negro que se convirtió en marca de la casa de lo que posteriormente ha sido una interminable saga. 

James Wang regresa tras esa fallida película de muñecos diabólicos con este film de casas encantadas. Clásico pero efectivo, es de esas películas que se desdoblan en dos, presentándonos una primera de más suspense. Aquí pasamos por terrenos ya vistos desde Al final de la escalera o Poltergeist, pero está bien rodado y consigue inquietar. Los sustos son los de siempre, pero están realizados con el tempo adecuado, consiguiendo que botemos en nuestras butacas. 

Su segunda parte puede ser un poco más controvertida. De repente entramos en un peculiar tren de la bruja, con sus fantasmas haciendo aspavientos e intentando asustarnos. Sorprendentemente, esta parte también funciona muy bien, creando una atmósfera de teatro macabro muy sugerente. 

Sin ser nada de otro mundo y pasando por terrenos ya pisados, Insidious termina por resultar un film muy efectivo, 90 minutos de suspense y sustos muy bien ejecutados. Algo, que como se puede ver en Sitges, no es tan fácil como parece. 

Sitges 2010: La Casa Muda



TÍTULO: La casa muda


DIRECTOR: Gustavo Hernández

GUIÓN: Óscar Estévez

MÚSICA: Hernán González

FOTOGRAFÍA: Pedro Luque

REPARTO: Florencia Colucci, Gustavo Alonso, Abel Trinaldi, Maria Salazar


Inesperada sorpresa venida de Urugay. Rodada en un (falso) único plano secuencia, vemos como dos personajes, padre e hija, llegan a una casa que parece esconder algo. La historia no puede estar más manida, pero su realización es lo que la hace destacar por encima de los típicos relatos de casas terroríficas. 

Siguiendo a los personajes conforme se adentran en la casa, vamos acompañándolos en el descubrimiento de que algo oscuro se esconde entre los oscuros pasillos y habitaciones. El manejo de la cámara combinado con el uso de la iluminación que utiliza casi como única fuente la linterna de la chica protagonista, nos lleva a los espectadores a sentirnos en el interior de un pasaje del terror. A cada esquina puede encontrarse ese Mal que acecha y cada susurro puede ser una última advertencia para salir corriendo.

Es cierto, que esta es una de esas películas en las que debes sumergirte completamente y aceptando sus códigos, si se hace, se disfruta enormemente, en caso contrario, seguramente aburra. 

La Casa Muda busca en el espectador ese miedo casi infantil que tenemos a cruzar un pasillo a oscuras, ese que nos hacía correr hasta el interruptor para ver que es lo que se escondía tras las puertas. También es un ejercicio de estilo interesante y ante todo, una desasosegaste película.

Sitges 2010: THE WARD



TÍTULO: The Ward


DIRECTOR: John Carpenter

GUIÓN: Michael Rasmussen, Shawn Rasmussen

MÚSICA: Mark Kilian

FOTOGRAFÍA: Yaron Orbach

REPARTO: Amber Heard, Danielle Panabaker, Mika Boorem, Jared Harris, Lyndsy Fonseca, Mamie Gummer, Laura-Leigh, Sali Sayler, Sydney Sweeney, Dan Anderson


La buena acogida que ha tenido la película y sus positivos comentarios al salir de la sala me pillaron por sorpresa, ya que si se podía definir de una forma clara y concisa es con el adjetivo de mala. 

The Ward no es original, no tiene tensión, no sorprende de ninguna manera y no cuenta con interpretaciones memorables. Algunos la defienden aludiendo a que recupera el terror más clásico, pero ni con esas. John Carpenter nos ofrece una de sus peores películas, un film que claramente habría sido vapuleado de haber venido de la mano de otro director menos conocido.

La historia, chica que llega a un psiquiátrico en el que van desapareciendo de forma misteriosa algunas pacientes. Entre las sombras de los pasillos parece esconderse un monstruo/fantasma que las va eliminando sistemáticamente y todo parece relacionado con algo sucedido en el pasado. 

Como se puede ver, nada que no se haya visto antes. Así que si no queréis perder una hora y media de vuestra vida, no os molestéis en verla, mala, aburrida y previsible pese a que intente sorprender con uno de esos giros finales que en el cine de terror ya empiezan a ser un cáncer.

Sitges 2010: COLORFUL



TÍTULO: Colorful



DIRECTOR:     Keiichi Hara

GUIÓN:    Miho Maruo (Novela: Eto Mori)

PRODUCTORA: Sunrise

PAÍS: Japón





El anime no podía faltar en Sitges y en este caso Colorful fue una buena opción. Pero no sé si era por lo incómodo de las butacas del cine o por que no estaba de humor, pero esta película se me hizo eterna. 

La historia es curiosa, el protagonista, que acaba de morir tiene la oportunidad de volver a vivir una vida reencarnándose en un niño de 14 años que ha estado apunto de suicidarse. Tras su regreso descubre como es la familia en la que vivía el niño y como era esa vida. A través de esa observación, intenta mejorar su situación y la de sus familiares a la vez que va descubriendo cosas de si mismo.

Tecnicamente la película es una gozada ya que la calidad de la animación es estupenda. Cuenta  con un buen guión, pero su ritmo se demora demasiado llegando a frustrar al espectador. La película tiene varios momentos contemplativos, con una intención, es cierto, pero eso no quita que rompan con el ritmo.

Colorful no es una mala película, pero peca de un desarrollo muy moroso que puede desesperar a los espectadores más impacientes. 

Haciendo balance (Parte 1)


Con cuatro o cinco capítulos ya emitidos de todas las series de esta temporada, uno puede empezar a valorar por donde van a ir los tiros en este 2010/2011. Aprovecho para hacer un breve balance de como van las series que estoy siguiendo.

1. Sons Of Anarchy. Es cierto que esta temporada están mareando la perdiz más de lo necesario. Se nota que quieren aplazar algunos conflictos para la próxima temporada y reservarse otros para la segunda mitad, y la serie se está resintiendo. Todo avanza muy lento y el ansiado viaje a Belfast no hace más que retrasarse. Pero no todo es malo. El personaje de Gemma Teller sigue siendo grande y aporta la faceta más humana del programa. Pese a la fallida trama con la criada, todo el tema de su padre nos ha demostrado que Sons Of Anarchy funciona muy bien como drama familiar. Para que luego digan de Cinco Hermanos o Parenthood. Ah, y tienen a la agente Stahl, que desde ya se merece su propio spin off.

2. The Vampire Diaries. Antes, hablaría de esta serie avergonzado. Pero a estas alturas puedo decir con la cabeza bien alta que adoro este programa. Su nivel de entretenimiento pocas series lo consiguen. La nueva temporada no ha perdido nada de fuerza respecto al año anterior y los giros, muertes y sorpresas siguen sucediéndose al mismo ritmo. Sus dos principales hallazgos, Katherine y Caroline, han añadido un extra a una serie que ya de por sí funcionaba estupendamente. A estas alturas sus cuarenta minutos son los que más disfruto. Y no puedo hacer más que reiterar mi recomendación a todo aquel que todavía crea que no merece la pena verla.

3. Nikita. La sorpresa de esta temporada. Maggie Q me ha convencido y la serie funciona estupendamente como programa de espías. Tiene sus misiones semanales, la trama general y personajes con un mínimo de carisma que consiguen interesar. Están combinando bien las tramas de dentro y fuera de la División y el ramalazo adolescente propio de la CW con los reclutas, por ahora no molesta.

4. Raising hope. Otra serie de la que no esperaba nada y que me ha enamorado. Sus personajes son todos una pandilla de perdedores, pero tremendamente adorables. Sus momentos escatológicos y esa abuela desmemoriada consiguen sacarme una carcajada. Es cierto que siempre terminan con su moraleja, pero también lo hace Modern Family y The Middle y nadie dice nada.

5. The Event. He llegado hasta el cuarto capítulo sólo guiado por la curiosidad, pero conforme va quedando claro como va a ser la serie, mi interés va mermando. Ese regusto a Expediente X me intriga, pero los personajes basculan entre lo anodino y lo irritante, los saltos temporales aburren, es tramposa (y además se le pillan los trucos) y sus audiencias no le dan mucho futuro. Prescindible como la que más.

6. Modern Family. Ha regresado un poco mejor de lo que se fue, pero sigo viéndola bastante floja. Tiene sus momentos, pero por lo general no consigue sacarme más que alguna sonrisa. Funciona, pero por que ya conocemos a sus personajes y estamos hechos a sus excentricidades, pero se ve que pasada la novedad, se ha diluido un poco.

7. 90210. Lo de esta serie es fascinante. Es MALA. Así, dicho con todas las letras y en mayúsculas. Siempre lo ha sido, pero esta temporada están especialmente absurdos. Sus tramas no hay por dónde cogerlas y continúan con su manía de hacer aparecer y desaparecer líneas argumentales como quién no quiere la cosa. Ha llegado al punto, en el que, de tan horrible que me parece, me lo paso estupendamente viéndola. Es un poco lo que llamo, salvando las distancias, el efecto True Blood.

Sitges 2010: SECUESTRADOS


TITULO: Secuestrados 


DIRECTOR: Miguel Ángel Vivas 


GUIÓN: Miguel Ángel Vivas, Javier García 


MÚSICA: Sergio Moure 


FOTOGRAFÍA: Pedro J. Márquez 


REPARTO: Fernando Cayo, Manuela Vellés, Ana Wagener, Guillermo Barrientos, Dritan Biba, Martijn Kuiper,Xoel Yáñez 


Ver esta película a las diez de la mañana quizás no sea la mejor idea, pero también es cierto que nos sirvió para que nos sorprendiese más. Desde su potente comienzo Miguel Angel Vivas atrapa al espectador y ya no le suelta, le mantiene atrapado con mano firme y tan sólo le deja un poco de cuerda para permitirle respirar unos instantes y que así se recupere para poder soportar el siguiente golpe.


 El punto de partida es simple, familia atacada por unos extraños. Esto lo hemos visto ya en la famosa Funny Games o en la francesa Ills, pero aquí aterra más por su cotidianidad, esa cercanía con la que te muestran los hechos y que te permite extrapolar lo visto en pantalla y fácilmente verlo posible en un entorno cercano. 


 Su realización es muy arriesgada, contándonos la historia a través de planos secuencia, al igual que por ejemplo, Irreversible. La dificultad de optar por esta técnica está en conseguir mantener el ritmo, en que la película no se te caiga y las imágenes pierdan fuerza. En Secuestrados no sucede nada de eso, sino que aprovecha esos planos interminables para aterrorizar al espectador y llevarlo más allá. 


 En este caso, también hay que reconocer la interpretación de sus protagonistas, en especial de Manuela Vellés, que consiguen sostener una película difícil y son capaces de transmitirnos el horror por el que están pasando. 


 Secuestrados ha sido una magnífica demostración de que en España se pueden hacer películas terroríficas. Es una pena, que por su género, seguramente no vaya a tener la repercusión que se merece.

Como la realidad misma

Se ha dicho que la televisión es un espejo (deformado) de la realidad. Tras ver varios realitys americanos me ha llamado la atención un punto común que hay en todos ellos: son la representación del capitalismo más duro. Puro espíritu norteamericano que eleva al más apto por encima del resto.

Es curioso ver como en España, el modelo de telerrealidad que funciona es el que potencia el cotilleo, el corrillo en el que todos hablan y dan su opinión. Gran Hermano por ejemplo no se limita a lo que sucede en la casa, sino que la experiencia se amplía a los familiares y amigos en el plató del programa y en los debates anexos en el que todos critican sin piedad y con alevosía. Supongo que eso va con la idiosincrasia de los espectadores.

Big Brother US intentó la misma fórmula en EEUU y no funcionó. Al espectador americano le sabía a poco ver a gente encerrada en una casa sin gran cosa que hacer. Por ello, para su segunda edición decidieron adaptar el formato de Survivor y rehacer el programa por completo, convirtiéndolo en un juego de supervivencia social. Cada semana un concursante tendría en su mano el poder de nominar a otros dos y recaería en el resto la elección de expulsar a uno de ellos. La democracia como medio para eliminar a las mayores amenazas para la supervivencia propia.

Survivor se planteó como un juego de resistencia en un entorno hostil. En principio, parecía que el vencedor sería aquel que mejor supiese manejarse con el medio, capturar más comida y ser más hábil en las pruebas físicas. Pero pronto se demostró que esto no tenía por que ser así. Sociológicamente fue interesante ver como el perfil de ganador de este programa dependía más de la estrategia social que del desempeño en el entorno.

Es interesante ver como en
Survivor no ganan siempre los hombres, que en principio serían los más aptos físicamente. Y realmente, en muchos casos, los concursantes que llegan a la final, morirían de hambre si realmente los dejasen abandonados a su merced en una isla. Los más fuertes, por lo general, han sido desbancados por los más inteligentes.

Survivor o Big Brother premian la capacidad proactiva, el venderse como triunfador y convencer al resto de que eres el mejor. Y también exige una mayor laxitud a la hora de valorar códigos morales. Todo sea por el dinero. Esa es la filosofía que se vende. Cualquiera puede ser millonario si trabaja duro para ello y además no tiene reparos en destrozar, con mayor o menor educación, a sus contrincantes.

La máxima expresión de este espíritu norteamericano está encarnada en el programa
The Apprentice. En él una serie de concursantes lucharán por llegar a la final y poder trabajar para Donald Trump, que además de multimillonario empresario, es el conductor del programa. Aquí no hay medias tintas. La pregunta que siempre se hace al mánager de cada semana, responsable de que el equipo gane o pierda el desafío impuesto, es ¿quién es el más débil del equipo?

Ser el más hábil ya no sólo depende de que lleves a buen puerto el reto impuesto, sino también en la frialdad a la hora de destrozar a tus oponentes. El perro de presa más rápido y de mandíbula más afilada será el que termine por coronarse vencedor.

Los
reality shows son el método de selección último y reflejo de una sociedad enferma por el poder y el dinero. Es posible hacerse millonario. Pero no olvidemos que de 16 concursantes que entran, quince se van con las manos vacías. Como la vida misma.