El verano llega y la temporada televisiva se termina. Estas fechas son las perfectas para atacar todas esas series que hemos ido añadiendo a nuestra lista negra por recomendaciones de otros blogueros. También nos sirve para ponernos al día con esas otras que hemos dejado de lado durante la temporada, ya sea por saturación o desencanto.
Pero el verano también es la fecha en las que el cable americano aprovecha la poca oferta de las grandes cadenas generalistas y lanzan su artillería pesada. Es el momento en el que regresan algunos pesos pesados como son The Closer, Weeds o True Blood, entre otras. Por lo que tampoco nos quedamos huérfanos de estrenos.
Espero con muchas ganas la que será la última temporada de Weeds, con curiosidad por ver como terminan las aventuras de Nancy Botwin y si será capaz de salir bien parada del inmenso lío en el que se ha metido a lo largo de la serie. El programa ha tenido sus altibajos y su último tramo tuvo algunos giros cuestionables. Ahora es el momento de redimirse y ofrecernos una despedida por todo lo alto. O al menos eso es lo que espero para la que ha sido una de las mejores series de los últimos años.
Pero reconozco, con un leve sentimiento de culpabilidad, que es a True Blood a quien más ganas tengo de recuperar. Este año seguramente sea su confirmación como éxito. En el primero se dio a conocer, en el segundo se convirtió en un éxito de audiencias para una HBO que necesitaba urgentemente de uno y ahora, solo le queda triunfar. Mérito tiene y hay que reconocer que ha conseguido polarizar a sus seguidores como pocos programas han hecho. Unos lo tildan de mamarrachada sin sentido y otros de maravilla.
El problema es que esa confusión también la sufrimos aquellos que amamos la serie. Camina por una línea tan imprecisa y paródica, que uno no sabe muy bien que pensar de ella. A principios de la segunda temporada decidí finalmente cómo afrontar las aventuras de Sookie y compañía, las vería como una serie mala, que de tan autoconsciente de si misma se transforma en buena. O algo así. No se la puede tomar en serio y cuando uno se da cuenta de ello, es cuando True Blood se convierte en un entretenimiento divertido como pocos.
Estoy impaciente por su estreno y por descubrir que lisérgico camino tomará la historia en su tercer año. Después de las bacanales y los constantes WTF! de su temporada pasada, solo espero que su locura y absurdez vayan in crescendo. Cualquier intento de ponerse seria la haría fracasar estrepitosamente. Sus metáforas con el racismo y demás son tan obvias y las han manejado tan poco, que no se le puede exigir a estas alturas que tengamos una dosis de crítica social. True Blood no va de eso, sino de sangre, sexo y absurdas heroínas corriendo descalzas por el cementerio.
Para redondear el estreno, Canal + presentará este lunes 14 de Junio en Madrid, más concretamente en los cines Luna, el primer capítulo de la nueva temporada. Cuento con invitaciones para dos lectores del blog. Por lo que si te apetece venir a ver a Sookie y compañía en pantalla grande a las diez de la noche, déjame tu email en los comentarios antes de este domingo. Yo tengo claro que no me voy a perder esta experiencia.