Twitteando series


Agradezco que Moltisanti lance este meme, ya que me va a servir para reactivar un poco el blog. En estos momentos en los que solo puedo conectarme a Internet cuando consigo "cogerle prestado" un poco de Wifi a algún vecino, hay que aprovechar esta oportunidad.

La estructura es simple, comentar las series que sigo actualmente como si de un twitteo se tratase. Buena forma de hacer un balance rápido en un momento. Allá vamos:

Debo ser de los pocos que aman Caprica sin reservas. Me parece tan ambiciosa tanto temáticamente como visualmente, que me tiene completamente absorto. Apunta alto y por ahora lleva buen camino. Pero comprendo que su mezcla de géneros (drama familiar, scifi, drama político, noir) confunda e incluso aburra.

El final del episodio de Effy en Skins se postula posiblemente como el mayor WTF de la temporada. Polémico y sorprendente, pero yo soy de los que se posicionan a favor.

Survivor Heroes vs Villanos está siendo tan bueno como prometía. Pero lo mejor ha sido ver como la tribu de los héroes está siendo destrozada desde dentro por un personajillo del que muchos no esperaban nada.

Modern Family es de esas pocas comedias en las que gustan todos los personajes y es difícil quedarse con uno en concreto. Aunque si me tuviesen que obligar a decidir, escogería a Cameron y Sofía.

The Middle apareció como un Malcolm 2.0, pero a lo tonto se ha convertido en otra de mis comedias favoritas, disfrutándola tanto como a Modern Family. Los mejores, Brick y la hija mediana. Entrañable serie de perdedores.

Finalmente me he puesto con Greek. Divertida y ligera. Lo mejor, esa fraternidad femenina repleta de bitches. Lo peor, que sus episodios deberían durar veinte minutos.

Breaking Bad ha sido el último piloto que he visto. Y solo me hago una pregunta ¿En que momento se supone que uno debe reírse? Me gustó, pero de comedia tiene poco.

El absurdo reality de How Clean Is Your House me tiene perturbadoramente fascinado ¿Cómo puedo pasármelo tan bien viendo casas que se caen de la mierda que tienen y que me den ganas de aplaudir cuando las veo limpias?

Me está costando seguir con Being Human. Tiene dos personajes que me vuelven loco, que son el hombre lobo y el vampiro. Pero su avance se me está haciendo pesado. Intentaré ver los dos últimos de la primera temporada y después decidiré sobre ella.

De nuevo y por tercera vez, abandono 24. Debe ser la serie que más veces he dejado. En la tercera temporada, en la sexta y ahora en la octava. Y es que si algo no se puede permitir la serie de Jack Bauer es ser aburrida.

¿En esta última temporada de The Amazing Race exigieron que el coeficiente intelectual de sus participantes fuese bastante bajo? Empujar un coche, porque no sabes poner marcha atrás, o cambiar a moneda brasileña cuando vas a Chile son dos buenos ejemplos.

Con lo que me estaban gustando Los Soprano y ahí los tengo abandonados en la cuarta temporada. Reconozco que esa tanda de episodios empezó tan lenta que terminé por aburrirme un poco. Aún así, tengo preparados los packs de la cuarta, quinta y sexta en dvd para cuando recupere las ganas.

Y hasta aquí hemos llegado. Si quieres seguir el meme, eres libre de hacerlo.

PD: La fotografía es de la presentación en Madrid de Cáprica a la que pude ir gracias a MissMacGuffin. Tener cerca al creador de Galactica, mi serie favorita (con el permiso de Buffy) no es algo que pase todos los días.

La última frontera


Esto de las series de televisión también funciona como una moda. Muchos comenzamos en ese 2004 con Perdidos y/o Mujeres Desesperadas. Descargarse capítulos era algo normal para los aficionados al anime, pero completamente nuevo respecto a ficción norteamericana. Con el tiempo y coincidiendo con esa espectacular cosecha muchos fuimos los que sustituimos el televisor por la pantalla del ordenador.

Primero fueron estas series tan famosas, después HBO y poco a poco programas más exclusivos y elitistas, que proponían nuevos modelos como Weeds y su extraña mezcla de comedia negra y drama en 20 minutos. Pronto nos sabíamos de memoria la parrilla americana y no quedaba nada por descubrir. Lo siguiente, UK.

La televisión inglesa fue un nuevo filón. Un universo también de gran calidad con propuestas interesantes e incluso más irreverentes que en EEUU. Con sus temporadas cortas, especiales de Navidad y formas de emisión muchas series parecían más miniseries. Teníamos las de época (Merlín), las adaptaciones de novelas de autores clásicos (Jane Austen, Charles Dickens), también comedias muy peculiares (The Office, The IT Crowd) e incluso clásicos longevos resucitados de nuevo (Doctor Who).

La televisión inglesa demostró que no solo se hacían programas interesantes al otro lado del charco. De ser un completo desconocido, el Doctor Who pasó a copar la blogsfera teléfila y series como Skins han demostrado que todavía se puede hacer ficción para adolescentes de gran calidad.

Llegados a este punto, en el que hasta la vecina del quinto se descarga Como conocí a vuestra madre y The Big Bang Theory ¿qué iba a ser lo siguiente? ¿Culebrones australianos, series polacas, documentales? No, la última frontera en lo que a frikismo televisivo se trataba, iban a ser los realitys anglosajones.

Los hay de todo tipo, desde los más multitudinarios como American Idol, que pese a sus nueve años continúa arrasando, los más clásicos, como Survivor, los más curiosos como Project Runway o los más malvados, como Big Brother. En España somos expertos en telerrealidad y pese a eso, solo hemos arañado la superficie.

En el mundo de los realitys americanos cabe casi cualquier cosa. Desde seguir a pequeñas zorrillas adineradas, algo en lo que se ha especializado MTV con su Laguna Beach y posteriores spin offs, pasando por las competiciones de tono más profesional como Top Chef o programas realmente absurdos como ese en el que Steven Seagal trabaja como policía de verdad (WTF!).

Pero si tuviese que destacar algún realitys que me dejó con la mandíbula desencajada tendría que mencionar My Super Sweet Sixteen (del que habla Adri aquí) con sus adolescentes megaricas organizando fiestas completamente exageradas. Tampoco me podría olvidar de How Clean Is Your House?, un inenarrable programa inglés en el que dos señoras van por casas de gente que las tienen como un estercolero (literalmente) y se las limpian a la vez que les enseñan a como mantenerlas medianamente higiénicas. Momentos como la primera visita por parte de las conductoras del programa a la casa que van a limpiar, en donde descubres el verdadero significado de agujero asqueroso e infernal, no tienen precio. Al igual que cuando toman muestras de las casas para analizar la cantidad de bacterias y virus que tienen dando vueltas por ahí. Posiblemente uno de los programas más asquerosos y fascinantes que he visto.

Absurdeces aparte, los realitys americanos tienen la capacidad de evadirte con una facilidad casi insultante, te los pones y te absorben casi al instante. 40 minutos sin pensar en nada más. La culpa viene de su endiablado ritmo y su agilidad. Programas como Survivor o The Amazing Race son entretenidísimos y se pasan en un suspiro. Además son muy adictivos. Empezar con ellos es algo peligroso, porque como entres en su dinámica, es muy difícil salir.

Para terminar, no puedo quedarme sin recomendar nuevamente Survivor. Ya son unos cuantos los bloggeros/twitteros que le han dado una oportunidad y ninguno se ha quejado, como no haya sido para maldecirnos por el nivel de enganche al que han llegado. Yo encantado, cuanta más gente los vea, mejor. Y es que, si hay algo mejor que ver un reality, es poder comentarlo.