Mad Men hay que entenderla como un producto elitista y exclusivo, perfecto para paladares exquisitos. Huye de lo obvio y opta por trabajar conjuntamente con el espectador, dándole las piezas para que él termine de ensamblarlas. En cada episodio parece que no ocurre nada, pero a la que se presta atención, se descubre que hay muchísimo más de lo que a primera vista parece.
Todo son sutilezas y elipsis. Muchas veces las cosas más importantes ni se dicen, ni se ven. Si no que tan solo se dejan intuir, se le dan a entender al espectador con un guiño, un gesto en un personaje, una frase que parece trivial o un plano que se demora unos segundos más de lo esperado.
En un primer vistazo, Mad Men entra por los ojos. Su fotografía, su dirección artística, sus actores, son todos impecables. Es difícil encontrar algo que criticar entre tanto buen hacer. Uno se deja deslumbrar por esos vestuarios, ellas con esos sostenes en forma de conos, los vestidos ceñidos de Joan, los peinados engominados de los hombres, los continuos cigarros que se fuman o las incontables copas que beben a lo largo del día. Betty Draper maravilla como esa especie de Grace Kelly de los suburbios, Joan encandila con esa tristeza que a veces transluce bajo tanta exuberancia y contoneo de caderas. Y que decir de Don Drapper, inteligente, guapo y hermético.
Mad Men es un retrato de una época, donde los hombres dominan y las mujeres son poco más que floreros. Ellos salen, beben, tienen amantes, mientras ellas esperan pacientemente en casa. El envoltorio de Mad Men es una buena metáfora de lo que es en si misma la serie, hermosa y perfecta, camuflando un triste discurso. Es un programa sobre gente triunfadora, que en principio tiene lo que siempre había soñado y que pese a ello continúan siendo infelices.
El discurso es muy claro. Puedes luchar y trabajar muy duro por conseguir todo aquello que crees que te hará feliz, ya sea un puesto de trabajo exitoso o una encantadora familia y de repente, darte cuenta de que no eres tan feliz como creías que ibas a ser. Todo esto no se cuenta verbalizando los conflictos, sino que se da a entender en los detalles. En unos temblores conduciendo, en una copa de más en el despacho, en una mentira de la secretaria o en un silencio que dice más que horas de discursos.
El valor de los guiones de esta serie se encuentra en la sutileza a la hora de desarrollar sus tramas y de exponer la psicología de sus personajes. Está repleta de momentos maravillosos, de diálogos que parecen no decir nada, de tramas que aparentemente no van a llegar a ningún lado y de elipsis que dicen más que capítulos enteros de otras series.
Sus episodios a veces parecen arbitrarios hasta que te detienes a analizarlos. Todo está por un motivo y si simplemente le dedicas unos minutos a pensar en lo que has visto te darás cuenta de que se te ha dicho muchísimo más de lo que parecía. Mad Men es una serie adorada por la crítica hasta puntos irritantes. No creo que sea el mejor programa de televisión que se haya hecho nunca, como a veces tanto premio parece afirmar, ya que peca de una excesiva frialdad: todo es tan perfecto que a veces no llega a emocionar.
Aún así, si os ponéis con Mad Men os encontraréis con un programa adulto, inteligente, hermoso, un poco cínico y sobre todo muy sutil. Una pequeña delicia exquisita.






13 lectores han dicho:
Muy buena descripción de lo que es la serie. A mí me tiene totalmente enamorado. Tiene multitud de episodios de esos que se te quedan en el paladar de la mente y te duran allí semanas enteras. Su excesiva frialdad se puede compaginar perfectamente con otras series más emocionales.
Perfecta descripción. Serie reposada que merece dedicarle muchas horas, me alegro de su triunfo de nuevo en los Globos de Oro.
A ver si retomo la primera temporada, es una pausa visual y narrativa de todo lo que usualmente vemos en televisión, y como dices la historia es triste y pesimista detrás de la fachada de humo y alcohol.
Excelente descripción de una serie que es bastante dificil de vender, pero que una vez que entras en ella es una auténtica maravilla en todos los ambitos, yo no me canso de recomendarla pero la gente tiene muy poca paciencia con ella.
quizá es demasiado elitista, yo estoy en su capitulo cuatro desde hace tres años, y no si voy a ponerme con ella otra vez.
Me encantó tu entrada y estoy de acuerdo con todo lo que dices exceptuando una cosa: Mad Men no es una serie fria ni peca de frialdad y si que emociona en ocasiones (a mí por lo menos sí).
Personalmente creo que merece todos los premios que gana. Yo no digo que sea lo mejor que se ha hecho en televisión (aunque si que entraría en los primeros puestos) pero si que es lo mejor que está actualmente en antena, y eso que en estos momentos tenemos unas cuantas series muy buenas (Dexter, Big Love...) pero Mad Men es la perfección llevada a una serie y con cada temporada lo demuestra.
Hay que reconocer que al principio es una serie muy ardua: resulta muy fría y un poco huera. Da la impresión de que no hay nada detrás de esa perfección visual y es muy difícil sentir empatía por los personajes. Pero hay algo indescriptible que te obliga a seguir viéndola y, de repente, hacia la segunda temporada, te das cuenta de la inmensa tristeza: la familia de Peggy, el papel al que está relegada Joan, la frustración de Pete. Y lo actual que resulta todo...
Por cierto, para los que sigáis la serie al día o los que os hayáis puesto al día, es de obligada lectura el blog de Sepinwall después de cada episodio. Tanto él como sus lectores revelan muchos aspectos que, a mí por lo menos, se me escapan la primera vez que veo el episodio.
Excelente forma de reflejar Mad Men (o Sad Men): ese mostrar sin decir, dejando abierto para que el espectador una los puntos y cree la figura. Estoy con Serieina Felipe: aunque sea sutil, es profundamente emocionante en algunos tramos. Precisamente como lo han cocido a fuego lento, la emoción llega más a fondo (ese "carrousel" de la primera temporada, por ejemplo).
Grande.
No es la mejor serie que se ha hecho, pero desde luego para mí es la mejor que ha estado en antena desde que se estreno, por lo tanto la veo merecedora de todos los premios que se ha llevado. El envoltorio es perfecto, pero el caramelo de dentro es todavía mejor.
Es verdad que es un 10 en cuanto a sutil, bien escrita y realizada, pero como dices también es casi irritante. Se nota que se tiene en mucha consideración y creo que a veces se echa en falta una mirada más S.XXI a lo que ocurre en la serie. O sea, no digo que Salvatore salga del armario, porque eso entonces era impensable, pero sí que podría condenarse un poco más a Don Draper por su conducta. En cambio, casi lo glorifican y lo convierten en mito. De aquí las críticas que acusan a la serie de machista y que empiezo a creer que tienen razón. Una cosa es mostrar una realidad de una época y la otra es ensalzar algunos de sus valores.
Muy bien dicho, ¿eh? Me ha gustado mucho pasar por aquí... y leer esto. Porque justo estos días empecé a ver la serie. Llevo sólo cinco capítulos pero ya en este pequeño periodo he podido intuir todo lo que apuntas. Y lo prefiero así. La verdad, se echan en falta series de este tipo. No todo va a ser lo contrario a, como bien has definido, sutilezas.
Muy buena descripción de la serie.
Aunque no estoy de acuerdo con la tan cacareada frialdad. Que es fría, que está sobrevalorada y que gana demasiados premios se han convertido ya en tópicos de los "naysayers". Las historias y los personajes son emotivos como los que más (Peggy y su complejo de culpa, Betty y su intento de escapar de la vida de ama de casa, Joan y la tristeza que tan bien ha definido Alx, Duck y su alcoholismo, Pete y su frustración, Roger y su complejo de Peter Pan, Don y su búsqueda de identidad...). Otras cosa es que esos conflictos se cuenten desde la sutilidad y no desde el apasionamiento. Supongo que de las misma manera el cine de Bergman, por ejemplo, podría calificarse de "frío", pero lo que discurre por debajo de sus películas son verdaderos ríos de lava emotivos (no es que quiera comparar Mad Men con Bergman, pero ya me entendéis...). La pasión nos siempre tiene que mostrarse a la manera latina... ;-)
A pesar de todo, entiendo que haya gente que no entre del todo en su ritmo lento y pausado. Quizá no sea para todos los gustos. Lo que sí que no entiendo es que se le acuse de machista. ¡Pero si precisamente es eso lo que critica! No solo no ensalza esos valores sino que los ataca desde todos los frentes. Sería como decir que porque todos los personajes fumen como carreteros y beban como cazalleros, la serie apoya el tabaco y el alcohol.
La segunda temporada es una prueba evidente de la lucha de la mujer (a través de los tres personajes principales femeninos) por hacerse un hueco en una sociedad patriarcal que las discrimina permanentemente. Esta luchas se demostra en la historia de Peggy y su ascenso laboral, Betty y su búsqueda de independencia económica y emocional, y Joan en su liberación sexual.
Por todo ello y por la historia de Don Draper, yo creo que el tema de la serie es la búsqueda de identidad en una época de cambios sociales importantes. Identidad como individuos (¿quién es Don Draper?) e identidad como género (lo que se le pide a los hombres y a las mujeres que sean).
Creo que precisamente ese tema puede aplicarse punto por punto a la sociedad actual, donde los roles masculinos y femeninos están más en movimiento que nunca (no se sabe hacia dónde). Y, en ese sentido, Mad Men no puede ser más del siglo XXI.
Uno de los elementos más encantadores de Mad Men es el sentido de la moda que todos los personajes exhiben. Tanto las muejres como los hombres tienen un estilo muy particular y sofisticado para la época que nos remonta a los 60´s. Esta serie no deja detalle suelto. Qué calidad!
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