
Si se comienza una historia contando el final, es porque el camino que se va a recorrer es lo suficientemente interesante como para mantener la atención del espectador, que deberá preguntarse por la manera en la que se van a desarrollar los sucesos para que todo concluya de la forma que se le ha mostrado al inicio. En esos casos es cuando la historia debe dar las suficientes vueltas como para sorprender con el modo en el que concluirá todo. Recuerdo un anime que vi, Ga Rei Zero, que utilizaba esta técnica elevándola a la enésima potencia. No es que los cinco primeros minutos comenzasen por el final y luego se retrocediese al comienzo de la historia, sino que los dos primeros episodios realmente eran los dos últimos. En el tercero se retroceden diez años y descubres que el espíritu contra el que luchaba la protagonista y que había liquidado a todos sus compañeros, realmente fue su mejor amiga de la infancia. En esa historia lo importante es el camino, descubrir a dos jóvenes que son como hermanas, cuya amistad es casi inquebrantable y ver el desarrollo de esa relación, descubrir la razón de porqué todo se tuerce y porque al final la una terminará matando a la otra.
Con Epitaph One, DollHouse acaba de hacer lo mismo. En este episodio que no ha sido todavía emitido por FOX, nos situamos diez años después de los eventos desarrollados en la primera temporada de la serie. Es un futuro post apocalíptico en el que la tecnología DollHouse a evolucionado en algo monstruoso que ha colapsado las sociedades. La gente puede perder su identidad y solo tatuándose nombres y apellidos en la espalda se puede estar seguro de quién es uno mismo. En su momento, cuando terminamos la primera temporada, mis conclusiones fueron que DollHouse había resultado ser un programa fallido, una historia con muchas posibilidades, con algún momento interesante, pero que por desgracia nunca llega a despegar. Este episodio inédito confirma lo que dije. Muestra un universo de infinitas opciones, todas mucho más interesantes que las que hemos visto hasta ahora. En cierto modo se nos pone la miel en los labios y se nos promete una serie, de la que por ahora hemos visto breves retazos.
Mientras veía este capítulo me vino a la cabeza ese Five Years Later de Héroes, ese oscuro futuro alternativo que resultó ser muchísimo más interesante que el que terminó por explotar la serie. Epitaph One no nos presenta un universo paralelo, sino el destino al que se dirige la historia, pero me hace temer, que posiblemente esos retazos sean lo mejor que vayamos a ver de la serie. Creo, que el episodio se entiende mucho mejor si se ve como un epílogo para una serie que iba a ser cancelada con una probabilidad casi absoluta. Una especie de conclusión que dijese a los espectadores la dirección hacia la que iba a la historia y que de alguna manera la cerrase. Si DollHouse no hubiese sido renovada por sorpresa, como al final fue, Epitaph One habría sido su final. Y debo reconocer, que en cierto modo habría sido satisfactorio. Habría permitido que cada uno de nosotros nos imaginásemos el final siguiendo las líneas maestras dibujadas por Whedon.
El problema es que la serie ha sido renovada y veremos continuar la historia. Y lo que es peor, sabemos como terminará. A partir de ahora, la pregunta no será si conseguirán o no destruir a la organización que ha creado las DollHouse, pues ya conocemos la respuesta, sino que tenemos que preguntarnos por la forma en la que se llegará a eso. Descubrir porque Caroline fracasó en su misión y porque el mundo terminó abocado a un inmenso caos. Después de ver este episodio no le voy a poder permitir a Whedon que me haga capítulos de relleno, que no me avance en la historia y que no llegue hasta el lugar que hemos visto. Quiero ver como Caroline comparte su cuerpo con el de las personalidades que le implantan, como los activos recuperan sus identidades, como Topher enloquece aplastado por la culpa, o como y porqué el espía es recuperado del ático.
Ahora no me van a valer misiones insustanciales, con este episodio, Whedon a entrado de lleno en su propia mitología y ya no puede dar marcha atrás. Las posibilidades que maneja son muy interesantes, nos lo ha demostrado y ya no nos valdrá decir que DollHouse es una buena serie porque promete y propone temas interesantes. Eso no es suficiente. Nos ha mostrado situaciones muy intrigantes, que según el guionista quedan lejanas respecto a lo que en la cronología de la serie se refiere. Al no ser un series finale, este episodio pierde su función de clausurar de manera enigmática y pesimista su creación, para pasar a convertirse en una especie de trailer de 49 minutos de lo que está por venir.
Como capítulo no me ha convenido, los flashbacks eran interesantes, pero por lo que ya he dicho. He echado de menos ver un poco más de ese futuro apocalíptcio de gente sin identidades que resultaba muy sugerente. Además, contaba con una especie de primos hermanos de los aterradores reavers de Firefly, esos salvajes carniceros, que también prometían. Sus más de tres cuartos de hora se me han hecho un poco pesados, pero adelanta la posibilidad de que quizás, la segunda temporada de DollHouse sí valga la pena.