El camino más peligroso

Sin spoilers

Al afrontar su quinta temporada, los guionistas de The Shield tenían claro que iba siendo hora de cambiar el status quo de la serie. Si en cierto modo con la cuarta temporada se había cerrado un ciclo, ahora comenzaba un nuevo camino que explorar. La serie no se iba a estancar y Shawn Ryan y compañía decidieron poner toda la carne en el asador y llevar a los personajes hasta el límite.

El creador del programa reconoce que lo que buscaba con la quinta temporada era poner en jaque al espectador, hacer que se plantease sus lealtades para con los personajes y por ello iba a introducir a Kavannaugh, un agente de Asuntos Internos que iba a iniciar una feroz búsqueda de pruebas para demostrar que Vic Mackey es un policía corrupto que debía estar fuera de las calles.

El problema, es que no contaron con la interpretación de Forest Withaker. Lo que tenía que ser un personaje positivo que supusiese un contraste con el protagonista y que nos iba a hacer preguntarnos hasta que punto aceptaríamos a alguien como Vic, se transformó en un personaje inmenso y excesivo. Kavannaugh es un policía minucioso, insistente, inteligente y sobre todo con un elevado sentido de la moral. Sabe lo que está bien y lo que no y no pondrá en jaque sus convicciones ni siquiera con la persona que más quiere. Estará del lado de la ley, pero el espectador en ningún momento se pondrá de su parte.

Es el rival perfecto para Vic, que finalmente se encontrará con alguien a su altura que hará tambalear peligrosamente todo lo que ha ido construyendo. Partiendo del vértice más honesto del Equipo de Asalto, se pondrá a prueba hasta el límite la amistad y la lealtad de estas cuatro personas. Sus pecados se verán amenazados en salir a la superficie a la mínima de cambio y solo la confianza ciega en que ninguno de ellos delatará a sus compañeros les salvará.

El límite lo marca todo aquello que estés dispuesto a perder: dinero, el trabajo, la reputación o la familia. Todo esto se pone en juego, y como si de una partida de poker se tratara todos apostarán, el problema es que perderlo todo no está contemplado y las soluciones a esto quizás tengan que ser más drásticas de lo esperado.

La quinta temporada de The Shield es la más angustiosa de todas las que llevan. Los protagonistas son colocados al filo de la navaja, en cualquier momento pueden caer. Y lo peor, es que el espectador en ningún momento se posiciona en el lado correcto, no quiere que Kavannaugh se salga con la suya y tan solo desea ver como Vic Mackey consigue salvar la situación.

El acecho por parte de Asuntos Internos transforma a The Shield en un programa todavía más agobiante y adictivo. Los episodios caen uno tras otro mientras el espectador solo espera una salida al final del túnel, un descanso para los personajes, un respiro que no parece llegar nunca.

Y cuando el espectador finalmente cree ver por donde van a ir los tiros, la serie se desmarca con un demoledor giro en la trama. Pocas veces un final de temporada fue tan contundente, tan doloroso y tan frustrante. El shock permanece incluso cuando se ha apagado la televisión. La fuerza de lo ocurrido arrasa con todo y eleva a The Shield un peldaño más.

Las posibilidades que abre ese final nos anuncian que lo que está por venir es equiparable a una tragedia griega. Llegados a ese punto, ya sí que no hay vuelta atrás. No ha posibilidad para el perdón ni para la redención. Solo la vana esperanza de que nuestros errores queden olvidados. Pero esto no es ni mucho menos nada fácil.

One by one

Harper's Island 8 

Algunos spoilers hasta el 1x11 de Harper’s Island

Cuando comenzó Harper’s Island el sentimiento general fue de decepción. A mi no me apasionaba, pero reconozco que me divertía. Con el tiempo, unos cuantos fueron abandonando la serie y aquellos que seguimos vimos como a partir del episodio seis la trama se ponía más interesante. Algunos, al menos así lo percibo por twitter, hemos pasado a divertirnos con HI y es que en sus últimos capítulos han empezado a dar lo que nos habían prometido antes del estreno.

El problema fue, que al ser una película de terror de 13 horas de duración, sus primeros episodios equivalían a los primeros y aburridos 20 minutos de cualquier película de miedo, en la que te presentan a sus personajes, para así conocerlos un poco y sufrir o divertirte con sus muertes. Por lo general los personajes suelen ser planos y en muchos casos bastante asesinables, pero ahí está la gracia. Si nos diese pena que todos muriesen se perdería el atractivo de una película de este estilo.

Los protagonistas y secundarios de Harper’s Island no tienen nada de especial, son meras fichas que los guionistas van matando a su antojo sin que el espectador lo sienta especialmente. Pero si en los primeros capítulos las muertes eran bastante light conforme se avanzó en la trama pasaron a ser un poco más divertidas. Una vez llegaron al esperado momento en el que no podían salir de la isla y salía a la luz que había un asesino que los estaba liquidando, la tensión aumentó y la serie mejoró.

Finalmente los personajes se dieron cuenta de que aquellos que habían desaparecido no se habían ido a dar un vuelta de tres días por la isla. Comenzaron las desconfianzas, los paseos por el bosque o por el hotel con un asesino acechando en la oscuridad. Además, y cosa curiosa, dos personajes empezaron a caerme bien: el chaval inglés y su novia. Básicamente eran los únicos a los que si mataban, yo lo sentiría. Y claro, así sufrí con el final del 1x11, los mejores minutos de la serie. Por primera vez me importaba un poquillo lo que veía en pantalla.

También habría que destacar los impresionantes paisajes de la isla y su fotografía que le dan más empaque a una historia que de otra manera se vería todavía más cutre. El punto de partida fue genialmente explotado por Agatha Christie en Diez Negritos, en cambio, en este caso han desaprovechado la oportunidad de ir sembrando dudas y desconfianzas conforme iban muriendo los invitados a la boda. Que se dejase claro que era Wakefield desde la mitad de la temporada impidió que los personajes dudasen de la lealtad de sus amigos. Es cierto que siempre he tenido en mente que el asesino no actuaba solo, pero hasta el último episodio visto, a los personajes no se les pasaba esa idea por la cabeza.

El ritmo de personajes muertos por capítulo ha crecido en los últimos y es algo de agradecer, cada vez quedan menos y la expresión de “aquí muere hasta el apuntador” va cobrando más sentido. No creo que los dos amigos y la novia del protagonista consigan salir de la isla y mis dudas están en torno a la niña y como no a Abby y su novio pescador. Al final del 1x11 nos han dado a entender que este puede ser el ayudante de Wakefield, pero creo que es una falsa revelación, para despistarnos. El ayudante no se desvelará como mínimo hasta el final de 1x12 o en el 1x13. Hacerlo antes le quitaría sorpresa. Y sigo en mis trece de que Abby está loca y tiene doble personalidad.

Ahora ya solo nos quedan dos capítulos para terminar. Reconozco que pese a todos sus fallos Harper’s Island me está divirtiendo bastante. Es como ver una pequeña película de terror todas las semanas, a la que tampoco hay que pedirle mucho. Como es lógico, hay que suspender el umbral de credibilidad con cosas como que toda la isla esté vacía (¿Wakefield se ha cargado también a todos los habitantes del pueblo?) o que el asesino sea tan omnipresente. Ni mucho menos será un programa para recordar o para comprar en dvd, pero el buen rato que paso viéndolo no me lo quita nadie.

En una ciudad de ocho millones de personas

Con esto de que estamos en verano tengo el blog muerto de aburrimiento. Pero entre exámenes y una pereza infinita que me ha invadido, lo he dejado un poco de lado. Supongo que durante este periodo bajará el nivel de actualización (bueno, ya lo ha hecho), algo que sé que agradeceréis. En estas fechas hay que estar tirado en la piscina o en la playa, o sino en casa en el sofá con el aire acondicionado viendo series.

Al menos ese es mi plan. Otra de las razones por las que no he actualizado ha sido Sexo en Nueva York. La que seguramente sea mi comedia del 2009. Como ya dije la comencé con cierto escepticismo. Había visto episodios sueltos en Antena 3 de madrugada y me parecía divertida, ágil, pero no me llamaba la atención especialmente.

Esa impresión duró las dos primeras temporadas. La iba viendo por lo fácil que era de visionar, episodios cortos de 20 minutos que se pasaban volando, con unos personajes divertidos y una superficialidad que lo impregnaba todo. Los cuatro personajes funcionaban a la perfección como arquetipos, sus citas eran muy peculiares y su falta de complejos a la hora de hablar de sexo resultaba curiosa.

Lo que ocurre con esta serie y con casi cualquier comedia, es que el centro son sus personajes. Tienes que hacerte a ellos, acostumbrarte y quererlos un poquillo, para así poder reírte a gusto las situaciones en las que se veían involucrados. Una vez te vas haciendo a esa supuesta inocencia de Charlotte, a la promiscuidad de Samantha, al cinismo de Miranda o a la tontería intensiva de Carrie, entonces es cuando se comienza a disfrutar esta serie.

Si a eso le añadimos el pulir algunos elementos que no funcionaban del todo bien, como esas entrevistas a cámara y una excesiva caricaturización de las protagonistas, entonces la serie empieza a funcionar de verdad. Estos cambios se notan al final de su segundo año y dan pie a una tercera temporada superior a las dos anteriores.

Poco a poco la serie se va descubriendo y se desvela no tanto como un programa sobre sexo, sino como una historia de mujeres independientes y solteras. Mujeres desengañadas que han optado por centrarse en ellas mismas, en sus carreras y que no se han puesto como prioridad formar una familia. Lo buscan, lo desean, pero no se conformarán con cualquiera (y cuando lo hacen pasa lo que pasa).

Esta es una serie sobre cuatro amigas, cuatro mujeres en apariencia muy distinta, que son grandes compañeras. Como es normal, tendrán sus más y sus menos, pero finalmente se reunirán el sábado por la mañana para desayunar y cotillear sobre sus últimas conquistas. Puede que no encuentren al amor de su vida, pero al menos saben que se tienen a ellas.

La serie es la verbalización del miedo a quedarse solos, son mujeres seguras que no se conformarán con poco, pero que a su vez temerán que esas exigencias les impida encontrar a ese alguien especial. Buscar pareja se convierte para ellas en un continuo experimento de ensayo y error, que repetirán infructuosamente, hasta tener éxito. Carrie Bradshaw nos habla de sexo, de parejas, pero bajo esa superficie subyace una historia sobre soledades, autoafirmaciones, miedos, decepciones y elecciones equivocadas.

Sexo en Nueva York no es ese canto feminista de la individualidad de la mujer, como en principio parece. Sino una irónica visión sobre la vida urbana y las grandes ciudades: ocho millones de personas viven en Manhattan y ninguna parece ser esa otra mitad que te complementa. Un lugar repleto de gente en el que te puedes sentir muy solo, al menos que tengas un buen grupo de amigos con los que puedas desahogarte.

Mi planing para el verano

Se acerca el final de los exámenes y va siendo hora de comenzar a ordenar todas las series pendientes, las nuevas y las que quiero revisionar. Es momento de hacer una pequeña selección y no intentarlo ver todo, porque sino al final no veo nada. Además, tengo que tener en cuenta que mi verano de series solo llegará hasta finales de Julio, ya que luego marcharé a Nueva York unos meses y no sé como me las arreglaré (aunque tendré la suerte de pillar allí todos los estrenos en Septiembre).

Siguiendo un poco un meme que había dando vueltas por la tumblresfera (vaya palabro) voy a hacer un pequeño inventario de las series a las que quiero meter mano.

Series pendientes de terminar

  • Bleak House. Miniserie inglesa de la BBC que me pasó McGuffin. Con capítulos cortos de apenas media hora, se ve muy fácilmente, pero reconozco que muchas veces se me olvida que la tengo pendiente. Ya voy por el noveno episodio, de quince, por lo que en dos tardes me la ventilo. Y entonces caerá un post sobre ella. De paso, a ver si la relevo con la miniserie de Orgullo y Prejuicio que tengo en el ordenador esperándome.
  • The Shield. Estoy metido de lleno en la sexta temporada. La serie se ha oscurecido si cabe aún más y ha adquirido resonancias de tragedia griega. Ya he hablado de sus temporadas anteriores AQUÍ y cuando termine esta tanda de capítulos le daré un respiro mientras espero a que editen la séptima y última temporada en dvd. No quiero quedarme sin el Strike Team, por lo que no me importa alargar la espera de sus episodios finales.

Clásicos
El verano es la mejor época para ponerse con esos clásicos que todo el mundo recomienda y que son todo un must see, para cualquier aficionado. Estas han sido las dos que he escogido

  • Sexo en Nueva York. Había visto episodios sueltos cuando la echaban de madrugada en Antena 3, pero nunca me había puesto a verla en serio. Una amiga me ha pasado todos los dvds y esto ha sido la excusa perfecta para darle una oportunidad a una de las series que, junto a Los Soprano y A dos metros bajo tierra, elevó a HBO a los altares de la ficción televisiva. Llevo una temporada y media y por ahora es una comedia tonta, frívola e intranscendente, pero sus episodios se ven solos y sin darme cuenta me doy pequeños maratones todas las noches. Eso sí, a veces Sarah – Pelo Frito – Jessica Parker se merece que la atropelle uno de esos taxis tan neoyorquinos que coge.
  • Twin Peaks. Me pillé el pack con los dvds sin haberla visto. Era un riesgo, pero el otro día vi el piloto y me gustó mucho, lo que es un alivio. Ya sé que a partir del momento en que se descubre la identidad del asesino de Laura Palmer la serie desbarra que da gusto, pero ya que me la he comprado intentaré verla hasta el final. Con esto saldo otra deuda con los clásicos televisivos. A este ritmo, solo me van a faltar Los Soprano.

Series a ritmo semanal.

  • Weeds. Ya he hablado mucho de ella. Aún así, mi idea será acumular dos o tres episodios y verlos de golpe. Uno solo de veinte minutos no me sabe a nada.
  • Harper’s Island. Nos quedan tres o cuatro episodios y reconozco que me lo paso genial con ella. En los últimos capítulos la cosa ha mejorado y al menos ahora hay un poco de emoción. Además, cada vez me parece que tengo más razón en que la asesina va a ser la protagonista, posiblemente ayudada por su amigo.
  • Kings. Dejé los capítulos que me faltaban por ver aparcados, a la espera de su regreso ahora en verano. Es cuestión de ponerse al día y seguir semana a semana esta recreación de la bíblica historia de David y Goliat.
  • True Blood. La mejor peor serie (¿o era al revés?) del año pasado regresa y pese a que esté lejos de ser una de mis favoritas ya le tengo ganas. Con la primera temporada me lo pasé muy bien y con esta nueva espero la misma esquizofrenia creativa y a una Sookie menos apaleable.

Alguna nueva serie

  • The Big Bang Theory. Todos dicen que este año ha sido la comedia más en forma. Por ahora he empezado a ver la primera temporada y me cuesta creerlo. La serie se pasa en un suspiro y tiene sus puntos divertidos. Pero mucho tiene que mejorar para ponerse al nivel de otras como The Office o 30 Rock.

Revisiones
  • The Office. Por lo general no me gusta revisionar series más allá de algún episodio especial (como hago con Buffy de vez en cuando), ya que es tiempo que puedo emplear en alguna serie que no haya visto. Pero tengo mono de The Office y ya que me la he comprado en dvd, es la mejor oportunidad para recordar los inicios de Michael Scott y de la platónica relación entre Jim y Pam.

Anotaciones finales
Como el tiempo no es infinito, y aunque yo lo pierdo mucho, se queda en el camino Supernatural, que supongo que ya caerá más adelante. También puede que me reserve la cuarta de The Wire para después del verano. La primera de Friday Night Lights, la segunda de Oz y la primera de Nurse Jackie caerán si encuentro algún hueco y lo mismo digo de los episodios que me faltan por ver de Legend Of The Seeker. Con Party Down también avanzo, lento pero seguro. Y con Babylon 5 intentaré terminar la cuarta temporada antes de irme de vacaciones para no dejar la serie colgada durante dos meses.
Y con Fringe y Freaks and Geeks voy a tener que hacer malabarismos, ya que no son muy largas y quería verlas en verano. A ver como me lo monto.


Y vuestro verano televisivo ¿cómo os lo habéis organizado?

Un poco lo mismo

Nurse JackieQue una serie recoja elementos reconocibles por el público y los transgreda y les de una vuelta no es una novedad. Dejó de serlo cuando las series de cable se pusieron las pilas y comenzaron a buscar nuevas historias que contar. Que un policía forense se dedique en sus horas libres a asesinar criminales o que un ama de casa busque mantener su nivel de vida traficando con marihuana, fueron argumentos que en su momento nos sorprendieron, pero que ahora casi nos parecen normales. Si una serie no cuenta con un padre de familia enfermo de cáncer que se construya un laboratorio para vender droga, entonces nos parece poca cosa, un argumento más propio de una serie de la CBS.

Y es la cadena Showtime la que ha elevado esta regla no escrita a su máxima expresión, siendo un buen ejemplo su último estreno, Nurse Jackie. En principio la serie no me llamaba la atención, hasta que llegaron las primeras opiniones, todas ellas positivas y poniendo por las nubes la actuación de Edie Falco, que se desmarcaba de su carismático papel de los Soprano. El identificar a esta actriz con la mujer del famoso mafioso no era para mi un problema, ya que no he visto esa serie. Como mucho me podía recordar a la gris policía carcelaria de Oz, por lo que ya tenía un punto a favor de la serie. El otro era esa vuelta de tuerca, esta vez a las series médicas, con una enfermera drogadicta. De nuevo, un argumento, a primera vista rompedor.

Por desgracia, el piloto me decepcionó. ¿Cuestión de expectativas? Más bien una leve sensación de deja vu. Esta serie parecía hecha con el manual de series de 20 minutos de Showtime. Protagonista con una personalidad muy fuerte y atractiva que hace algo que no debería, todo ello adornado con una visión muy nihilista y descreída de la vida. Estamos de nuevo con una protagonista con una escala de valores un poco diferente a la nuestra, que justifica sus actos con su peculiar visión del mundo.

El episodio avanzaba a trompicones, con diferentes escenas que quedaban deslazabadas respecto al conjunto general, con un tono que buscaba ser una comedia negra, pero que no llegaba a divertir. De nuevo estamos ante una de esas series cuyo formato es el de comedia, por su duración, pero que gracia hacen poca. Más o menos como ocurrió con United States of Tara.

Jackie, la enfermera protagonista tiene la suficiente personalidad como para sostener el show ella sola y a Eddie Falco se la ve bien. Del resto de personajes no se puede todavía decir mucho, ya que apenas salieron más que a saludar, algo comprensible teniendo en cuenta la duración del piloto. Pero reconozco que ninguno de ellos me llamó especialmente la atención, e incluso algunos me cayeron mal,  además da la impresión de que va a ser una serie muy focalizada en su personaje principal.

Me han sorprendido las buenas críticas porque el piloto no ha tenido nada muy destacable, sobre todo si uno ya tiene vistas series como Weeds, Tara o Californication. Es un poco, más de lo mismo, vendido como pura modernidad televisiva, pero que ya empieza a estar muy visto. Estas amas de casa disfuncionales comienzan a ser pan de cada día.

Aún así, solo estoy hablando del piloto y por ahora seguiré viendo la serie. Si los personajes secundarios cogen fuerza, como por ejemplo sucedió en Tara y que sirvió para salvar la serie, e inician una trama a largo plazo, como en Weeds puede que salga algo interesante. Mientras me conformaré con Mary-Louise Parker que ha vuelto igual de hermosa que siempre e igual de arriesgada.

Bordeando el abismo

Weeds 5 La clave está en tener el control. En mantener el poder. Pero la diversión está en bordear el abismo, la virtud se encuentra en caminar a través de la cuerda floja. Un camino a miles de metros del suelo y por supuesto sin red. Cruzar este sendero con éxito es apenas imposible y saberlo es lo que le da su atractivo. Ver la vida como un juego en el que una ráfaga de aire puede hacer que te precipites al vacío es lo que quizás hace que esto valga la pena.

O al menos es lo que debe pensar Nancy Botwin, protagonista de Weeds. En principio todo comenzó como una forma de mantener el nivel de vida tras quedarse viuda. Pagar la casa, el colegio de los niños. Esto sirvió para despertar a la verdadera Nancy que se había acomodado en su papel de madre y esposa. Tras esto se escondía una mujer amante del riesgo, una adicta a las situaciones límites. La que comenzó como una simple traficante en un barrio de blancos de clase media fue creciendo, expandiendo su negocio y aspirando a metas y objetivos cada vez más altos. Y sin darse cuenta lo fue consiguiendo.

En eso consistieron sus dos primeras temporadas. Esa ascensión de Nancy, a la vez que íbamos conociendo al resto de personajes que orbitaban a su alrededor. A cada cual mejor, consiguieron formar un programa muy compacto, una comedia muy negra e inteligente, donde los diálogos punzantes y lúcidos y las situaciones desconcertantes estaban a la orden del día. Pero esto no podía mantenerse así para siempre. Ese camino hacia la cima de Nancy tenía que terminar de algún modo y al final de la segunda temporada pareció tocar techo con ese indescriptible cliffhanger final.

A partir de ese momento Nancy comenzará a perder el control. Su vida cada vez estará en más peligro y la estabilidad conseguido hasta el momento se tambaleará. Por un lado las malas compañías y por otro las fuerzas del orden irán detrás de ella. Llegará un punto de inflexión, en el que finalmente parece que no habrá escapatoria, en el que habrá fracasado. Pero un incendio la salvará, justo cuando parecía todo perdido. Era el momento de comenzar de nuevo. Otra oportunidad para hacer las cosas bien. Al menos así se planteaba la cuarta temporada.

Pero la Nancy que se descubre en la tercera temporada es la que seguirá en el año siguiente. Una mujer que no sabe bien que hacer con sus hijos, infeliz y que solo se encuentra en su terreno cuando trafica con droga. En cierto modo, cuando se ocupa de algo que puede controlar. Seguramente su vida no sea la que ha soñado y por ello necesita sentirse viva. El riesgo de llevar droga de un lado a otro de la frontera es solo el principio. Es una adicta y como tal no dudará en buscar más responsabilidad y con ello en arriesgarse cada vez más.

Pero sin que se de cuenta, llegará el punto en el que no haya marcha atrás. Cuando realmente tenga la revelación de que ha llegado demasiado lejos entonces quizás sea tarde. Su egoísmo la habrá situado una vez más al borde del precipicio, pero ya no solo en lo concerniente a sus negocios, sino también respecto a su familia a la que cada vez ha ido dejando más de lado. Es entonces cuando nos encontramos a una Nancy que se da cuenta de que está totalmente perdida, de repente se da cuenta de la cuerda por la que está caminando y por desgracia está a mitad del recorrido. Ya no puede retroceder, pero si da un paso más seguramente termine resbalando.

La Nancy Botwin de la cuarta temporada es una mujer que ha buscado volver a sentirse viva, a disfrutar de la vida, pero siguiendo su retorcido y estresante modo de vida. Es una mujer que se deja llevar, que en su huida estará a punto de perder sus valores y a las personas que más quiere. Quizás comprendiendo esto, se pueda entender la conducta aparentemente errática de la protagonista y esa mirada perdida de los últimos episodios.

El largo discurso con la teleoperadora sobre la elección del regalo para su hijo en el coche, es una súplica de perdón y a la vez una despedida. Es un momento de lucidez en el que acepta que ya no hay retorno. Por suerte, todavía guarda un as en la manga. Lo que hace con él, tendremos que verlo el próximo lunes, cuando comience la quinta temporada de Weeds.

Esta serie es una pequeña obra maestra, una comedia oscura y certera, con unos guiones medidos a la perfección y unas interpretaciones a la altura de sus fascinantes personajes y es sobre todo una serie que ha sabido manejar el suspense de forma maestra, tensando la cuerda cada vez más, pero sin llegar a romperla. ¿Conseguirá estar a la altura en las dos temporadas que nos quedan?

Introducing Glenn Close

The Shield 12 Cuando una serie comienza a cumplir temporadas corre el peligro de volverse repetitiva, que sus personajes empiecen a perder el interés y que las tramas sean siempre las mismas. Si además estamos hablando de una serie de género el peligro es mayor. The Shield nunca ha pecado de aburrida, pero también ha hecho todo lo posible para tenernos enganchados y siempre queriendo más. Desde temporadas cortas, entre 10 y 14 episodios, hasta no dar tregua en ningún momento a los personajes.

Pero para su cuarto año decidieron sacarse un as de la manga que ayudase a renovar la serie, a llevarla por otros caminos y sobre todo, que desafiase el status quo que el propio programa había construido. Decidieron incluir un personaje nuevo, ajeno hasta el momento y cuya presencia impactase y afectase a todos los protagonistas. Este método suele ser efectivo si tanto el actor como la escritura del personaje están a la altura. Porque introducir un elemento nuevo en un reparto compacto y muy sólido sin que rechine no debe ser fácil. En la serie de Shawn Ryan lo hicieron a la perfección, pero claro, también contaron con la ayuda de Glenn Close, poniéndose en la piel de la capitana Rawling.

Durante los tres primeros años hemos visto como Aceveda se enfrentaba a Vic, le considera un policía corrupto y no le quiere en su comisaría. Habrá continuos tiras y aflojas entre ambos. Pero con la nueva capitana, Monica Rawling, la dinámica va a cambiar. Ella va a darle una oportunidad, va a confiar en él y va a dejar que rehabilite su imagen. Hasta el momento habíamos visto al protagonista enfrentado ante las figuras de autoridad, en cambio en esta temporada tendrá que cambiar. Creerá en el plan que la capitana ha ideado para el conflictivo distrito de Farmington y hará lo posible para amoldarse a él.

Durante las tres primeras temporadas de la serie parece que vamos viendo como poco a poco Vic Mackey y su strike team van cavando un agujero que tarde o temprano terminará por convertirse en sus tumbas. Los personajes siempre están al límite y cuando parece que han salvado el pescuezo llega una amenaza mayor o simplemente deciden tentar a la suerte. En este nuevo año, intentarán cambiar las cosas, pero no será fácil. Las tensiones entre ellos traerán consecuencias y decisiones erróneas y demostrará que los cuatro funcionan muy bien como equipo, pero que separados puede que no estén a la altura.

La cuarta, puede decirse que es la temporada de Glenn Close. Una capitana de policía acostumbrada a las calles, que sabe cómo son las cosas realmente y que no se parapeta detrás de un despacho en la primera planta. Rawling sabe lo que quiere y pondrá en marcha un polémico plan para conseguir mejorar el distrito que le han encargado. Pero, y en esto me ha recordado mucho a The Wire, la política siempre se interpone. Las intrigas por conseguir un puñado de votos, la cobardía de los que se encuentran en las altas esferas, y que no viven el problema de cerca, hará tambalear todo lo que la capitana ha construido. Ella es tenaz y hará todo lo posible por tirar adelante con lo que ella cree.

En eso, los pararlelismos entre ella y el protagonista, Vic, hacen que su relación sea menos tensa y más amistosa que con su anterior jefe. Ambos creen en lo que hacen y sus métodos no siempre estarán bien vistos. Pero son conscientes de que hay que ser contundentes si al menos se quiere cambiar algo. Y por ello, al ver como todos están en su contra, Rawling será la única que confíe en una rehabilitación de Vic.

Esta temporada es igual de buena que el resto y en cierto modo da carpetazo a la primera parte de la serie. La segunda, que se inicia en la quinta temporada comienza a moverse por unos derroteros mucho más peligrosos, en donde finalmente Vic Mackey tendrá que hacer frente a las consecuencias de todo lo que ha hecho. Pero eso, para otro post.

Últimas adquisiciones

Por si no tuviese poco con ese invento del diablo que es Amazon, ahora la página española DVDGO ha puesto un montón de series con un 40% de descuento. La tentación me ha podido y entre equivocaciones y precios rebajadísimos me he llevado un buen pack de dvds y he dejado mi cuenta temblando. Otro mes más en el que mi propósito de ahorrar se va a freír espárragos. Aquí van mis compras.

THE OFFICE (US)

The Office 12Las dos (o tres) primeras temporadas. Dudaba de pillármelas, pero por un error las he añadido al carro de la compra cuando iba a comprar solo WEEDS y me las ha sumado al pedido. He intentado anular al menos la tercera temporada, pero la página de DvdGo es una basura y tira fatal, o se queda bloqueada o no hace lo que le pides. En principio les he mandado un correo para que no me incluyan el tercer año de The Office, pero tendré que esperar a ver que recibo, que no me fío yo mucho de ellos (en eso Amazon siempre ha funcionado como la seda).

The Office es posiblemente mi comedia favorita y era un pecado no tenerla en dvd, tanto para revisionarla, que ya han pasado dos años desde que la descubrí, como para dejársela a todo bicho viviente que se cruce en mi camino. Además el hecho de que incluya extras a partir de la segunda temporada es un punto positivo más. No hay nada que me chifle más que ver algún making of o algún webisodio que tenga inédito.

La principal pega es que el formato de las dos primeras temporadas está mutilado a un birrioso 4:3 ¿A quién se le ocurre? Igual que con Battlestar Galactica. ¿Es que tanto cuesta mantener el formato original? Son de esas veces en las que uno casi prefiere quedarse con los episodios en divx, que casi tiene más calidad que los dvds originales.

WEEDS

Weeds 2 Y si The Office es una de mis comedias favoritas, la serie de Mary-Louis Parker no se queda lejos. Sobre todo en sus dos primeras temporadas, en las que me pareció una obra maestra de la comedia y el suspense. Humor negro, personajes memorables, tensión in crescendo y cliffhangers de aúpa. La 3ª temporada perdió un poco de fuelle por culpa de tener menos comedia y quizás por verse obligada a solucionar decentemente todo el embrollo montado al final de su segundo año. Pero en la cuarta, por suerte, la serie volvió a al nivel de sus inicios.

El pack de las tres primeras temporadas por 30€ era una ganga y así puedo revisar y ver los extras de otra de mis series favoritas. Y de paso también dejársela a todo el mundo. A ver si así descubren que traficar con marihuana no es tan fácil como parece y menos si eres una madre viuda.

TWIN PEAKS

Twin Peaks Y la joya de la corona. Llevaba tiempo detrás de esta caja. Pero en el DailyPrice estaba por 45€ y no me convencía. Pero al verla de oferta por 30 eurillos no he podido resistirme. Esta serie es otra de mi lista de “series imprescindibles pendientes”. En su momento Cuatro la echó de madrugada, pero siempre se me olvidaba programar el vídeo, por lo que de esta manera puedo disfrutar perfectamente de la serie, en versión original y lo que es mejor, con un puñado de extras impresionante. La caja no escatime en material adicional, desde diferentes versiones del piloto, a documentales, entrevistas y demás y según parece, todo en un packaging impecable.

Finalmente podré descubrir quien mató a Laura Palmer e ir rellenando esos huecos dejados por mi incultura televisiva. Eso sí, espero que me guste, que esto de comprar series sin haberlas visto es todo un riesgo. Al menos por ahora es algo que me ha salido siempre bien, ya que de esa forma vi series que amo tanto como Alias o Babylon 5.