David Tennant deja al Doctor


La primera noticia de que David Tennant abandonaba Doctor Who la leí en Twitter. No quería creérmelo. Es cierto que ha habido diez doctores diferentes antes que él y la serie ha sobrevivido durante cuarenta años. Pero Tennant es genial. Cuando he visto confirmada la noticia, ha sido como un jarro de agua fría. Aunque he de reconocer que en el fondo ya me lo esperaba. Al igual que Christopher Ecclestone estuvo solo un año para evitar encasillarse, para el actual Doctor, estas tres temporadas deben haber sido suficientes. Tras los especiales que harán para este año, pasará el testigo a un nuevo actor.

En su momento, el cambio de intérprete de la primera a la segunda temporada no me convenció. Me gustaba más el Doctor de Ecclestone que era más cínico y un poco más serio que el de Tennant. Pero esa continua sonrisa y ese optimismo a prueba de bombas (y sus trajes, sobre todo el azul), me terminaron de convencer de que había sido una evolución a mejor.

Como es lógico, han comenzado los rumores sobre la nueva encarnación de nuestro Señor del Tiempo favorito. El listón está muy alto y supongo que para salir airoso el nuevo actor que lo encarne deberá explorar alguna faceta nueva. Teniendo en cuenta que el próximo responsable creativo de la serie va a ser Steven Moffat, me apuesto lo que sea a que nos reencontraremos con un Doctor más oscuro y sobre todo más solo.

Esta soledad ha planeado siempre sobre la serie, pero casi siempre ha sido en los capítulos guionizados por Moffat cuando se ha hecho más hincapié en ella (como en el capítulo Girl in the Fireplace). Al coincidir la marcha del protagonista con la del productor ejecutivo, el programa tendrá la opción de reinventarse (dentro de lo que se espera de esta serie) y darnos una nueva lectura sobre el universo del Doctor. Además, hay un elemento bastante interesante que nos dejaron caer en los episodios de la Biblioteca. ¿Se encontrará finalmente con ese gran amor?

Me muero porque regrese Doctor Who y ver cual es el broche final que le ponen a esta etapa, ya que la season finale fue espectacular y muy difícil de superar (en cuanto a grandiosidad me refiero). Y mientras, a conformarnos con los numerosos rumores que irán saliendo durante los siguientes meses, sobre la elección del nuevo doctor.

Momentos difíciles


Hay algunas películas que resultan difíciles de ver. Y no me refiero a que sean lentas o incomprensibles, sino a que golpean al espectador dejándole sin respiración por la dureza de las imágenes, tanto físicas como emocionales. Un buen ejemplo de esto podría ser la película Irreversible, uno de los films más difíciles de soportar íntegramente. Las diferentes escenas violentas (la más terrible es la protagonizada por Monica Bellucci, donde contemplamos como es violada durante unos largos ocho minutos) grabadas en planos secuencias que no te permiten respirar la convierten en algo casi insoportable. Otras películas que me vienen ahora mismo a la mente son Ken Park o el remake de Las colinas tienen ojos, con momentos que a uno le hacían plantearse levantarse del sofá y ponerse a ver otra cosa.

El gran problema, es que en muchos casos, todo es forma y carecen de contenido. Puede ser escenas muy violentas que no intentan decirnos nada, sino tan solo conmovernos hasta el límite. Muchas veces esta violencia es innecesaria y sin recurrir a ella podemos crear momentos tensos y difíciles, que nos mantienen pegados a la pantalla, pero a la vez deseamos que terminen.

Como este es un blog sobre tv principalmente, voy a destacar tres episodios concretos que me parecieron muy buenos, a la par que incómodos. En ellos la tv pasaba de ser un mero medio escapista, para revolvernos de alguna manera, ya sea a través de la comedia o el drama.

A dos metros bajo tierra 4x05 Ese es mi perro.
Al comenzar la cuarta temporada de Six Feet Under, la serie parece recuperarse un poco del bajón que supuso su año anterior. Los personajes parecen funcionar de nuevo y nada nos prepara para este capítulo. David, el hermano mediano de los Fisher interpretado por Michael C. Hall va con su furgoneta a entregar un cadáver. Durante el camino se cruzará con un autoestopista y decidirá dejarle subir, mientras fantasea en tener sexo con él. Lo que en principio parecía un tipo majo y simpático pronto se revela como un monstruo que le torturará psicológicamente y le humillará. David pronto perderá el control de la situación y deberá ceder ante las demandas de este tipo. Es un episodio duro, el espectador sufre junto al protagonista, siente su miedo a morir, su desesperación y su impotencia ante la situación. A la vez se pregunta una y otra vez, porque narices no dejó pasar a ese tipo cuando se lo cruzó en la carretera. En cierto modo consigue ponerte en su lugar, lo que lo convierte en cuarenta minutos realmente angustiosos que te dejan con un nudo en el estómago.

Buffy Cazavampiros 5x16 El cuerpo. La madre de Buffy muere, pero no lo hace por causas sobrenaturales, sino por un aneurisma. Así, de repente. No hay un porqué, no hay nadie a quien echarle la culpa. Y por si fuera poco es Buffy quien encuentra el cadáver sobre el sofá del salón. Joss Whedon no usó música para este capítulo ya que buscaba crear un episodio seco y duro, que te golpease y no te dejase respirar. Es asfixiante y le recorre una terrible sensación de tedio. Todo aquel a quien se le haya muerto un familiar encontrará reconocible todas las situaciones por las que pasan los protagonistas, desde ese destello de esperanza en que Buffy imagina que realmente no pasa nada, hasta el silencio que nos trae el ruido de la calle que nos recuerda, que pese a que esa persona a la que queremos ha muerto, el mundo sigue como si nada. También asistimos a esas conversaciones incómodas en las que uno no sabe que decir ni como actuar, donde somos conscientes de que todas las palabras son inútiles ante el dolor de la pérdida. The Body es una obra maestra de la televisión que se atrevió a traernos a nuestros salones esos momentos que siguen a la muerte, en los que aún no hemos tenido tiempo de aceptar lo sucedido y permanecemos perplejos, esperando que esa persona vuelva a entrar por la puerta como si nada hubiese ocurrido.

The Office 4x09 Dinner Party Si esta serie ya es difícil de ver, por la vergüenza ajena que nos produce el protagonista, en este episodio elevaron las cosas a un nuevo nivel. Creo que pocas veces lo he pasado tan mal sentado delante del ordenador (tanto que paré el episodio y lo tuve que ver otro día). En este caso nos encontramos con una comedia donde no se busca una situación dramática (en principio, ya que en el fondo asistimos a algo muy triste). Los guionista escogen en este caso una comida entre compañeros de trabajo que ya puede tener sus momentos incómodos. Si a esto le sumamos la presencia de Michael Scott, sabemos que va a ser un trago difícil. Pero ninguno nos esperábamos que Jan se desvelase como esa mujer terriblemente egoista que trata a Michael peor que un perro (a la cama en la que duerme me remito). Lo peor, es que todo esto comienza a salir a la luz durante la cena y nosotros, pobre espectadores, asistiremos, como si de un invitado más se tratara a una de las fiestas más surrealistas e incómodas que hayamos podido ver. Nos mimetizamos con Pam y Jim y solo esperamos desesperadamente que el episodio termine lo más rápido posible para poder marcharnos.

Estos han sido tres de los episodios que se me han hecho más difíciles de ver ¿Cuáles son los vuestros?

Resurgiendo de sus cenizas

Esto de tener un blog que te permita echar pestes sobre una serie nada más ver el capítulo o elevarla hasta el Olimpo por habernos quedado maravillados, se asemeja un poco a la prensa deportiva. Más en concreto al fútbol, donde tras dos buenos partidos de un equipo este es considerado como el mejor de la temporada, pero que como pierda pasará a ser catalogado como un fracaso y se exigirá la dimisión del entrenador y hasta del presidente. Por eso hay que tomarse con mucho sentido del humor y poca seriedad esos post que hablan de la última maravilla teléfila o de la caída en desgracia de un anteriormente exitosa serie.

Digo esto, porque mi intención en esta entrada es reconciliarme con una guionista a la que había llegado a odiar y maldecir. Hablo de Shonda Rhimes. Sí, la misma que escribió Crossroads, esa tontería protagonizada por Britney Spears. También es la responsable de Anatomía de Grey y Private Practice. Cualquiera que siga un poco este blog, habrá visto como no he cesado de quejarme por el rumbo que tomó la serie del Seattle Grace desde que concluyó su segunda temporada. Los dos años siguientes fueron una continua decepción, pero sin perder la esperanza de que quizás en algún momento la cosa mejorase. Hubo algunos amagos de ello, pero ya se encargaron compensarlo con tramas estúpidas, relaciones que no iban a ningún lado y casos médicos poco interesantes.

Tras iniciarse el quinto año, Shonda Rhimes nos lanzó dos mensajes, uno desde Anatomía de Grey, con un chief que ve como su anteriormente exitoso hospital deja de ser el número uno por exceso de confianza. En él, se promete trabajar duro y volver a recuperar lo que en su momento fue. Desde Private Practice sucedió algo parecido, la clínica se hundía y había que hacer cambios drásticos para poder salvarla. Estas dos promesas, parecen cumplirse, lo que demuestra, que muchas veces es cuestión de ser consciente de tus fallos, para así remediarlos (a menos que seas Tim Kring y te empeñes en hundir tu serie en el barro).

Meredith y compañía parecen haber recuperado un poco el seso, junto a sus personalidades perdidas en algún desagüe de la tercera temporada. De nuevo volvemos a tener a la Christina que todos adorábamos, Izzie deja de parecer idiota, Meredith por fin intenta algo serio con Derek dejándose de tonterías, Alex cumple alguna función más allá de aparecer de fondo e incluso no siento esas irrefrenables ganas de asesinar cruelmente al personaje de O'Malley. Por si esto fuera poco, las tramas médicas se han vuelto más interesantes, como en el último episodio en el que tienen que realizar seis transplantes de riñón a la vez.

Uno de los grandes problemas de esta serie, es que sufrían de superpoblación, contando con un elenco de más de diez médicos. Por fin parecen haberse dado cuenta de ello y han comenzado a distribuir las tramas y parece que ya no tendremos capítulos de Meredith ahogándose por que sí. Personajes como Callie o Erica finalmente han ganado el protagonismo que merecían, dejando de ser meras comparsas del resto. La relación entre ambas nos está sirivendo para conocerlas mejor (y de paso volverme a enamorar de Callie), ya no solo a ellas, sino también a McSteamy.

También hay que agradecer que la doctora Bailey haya vuelto a ser la misma de siempre, sin absurdos problemas personales que solo hacían entorpecer a la serie. E incluso, Liz ha dejado de estar a la sombra de suhermana Meredith. Si a esto le sumamos la llegada del personaje interpretado por Kevin McKidd, que promete darnos buenos momentos y el regreso de ese humor tan tonto que caracterizaba a la serie (la planta de dermatología es un buen ejemplo), podemos decir que Anatomía de Grey está resurgiendo de sus cenizas. ¿Será cierto? O simplemente ha sido una racha de tres capítulos buenos.

A Private Practice le ha sucedido algo parecido. El personaje de Kate Walsh ha recuperado la personalidad que nos cautivó durante su paso por AdeG. Ya no es esa neurótica médico solo preocupada por tener una cita. Hemos vuelto a ver su interés por la medicina y se la percibe más calmada. La mala situación financiera de la clínica ha servido también para poner a los personajes en una situación difícil, haciéndoles replantearse sus lealtades. Esto unido a unos casos clínicos bastante curiosos y a esa mezcla de drama y comedia romántica tonta, me permiten decir que este segundo año está siendo superior al anterior. Lo que no quita que estemos ante una serie bastante insustancial. Pero mientras tengamos esto claro, podremos disfrutar de Addison.

Ahora digo esto, pero como la semana que viene me encuentro con dos capítulos malos, seguramente vuelva a decir que Shonda Rhimes solo tuvo un golpe de suerte.

El taxi del amor


El taxi del amor es una serie realizada para internet por un gran amigo mio. En ella se sigue a un grupo de colegas a los que se les ocurre la idea de utilizar una furgoneta para alquilar la parte de atrás a parejas que necesiten desfogarse sexualmente. Es una comedia, que si no me equivoco, estará formada por doce episodios y que ya tiene estrenado el primer capítulo. Podéis pasaros por la web o el blog que tienen. Pero para facilitaros las cosas, aquí os dejo el primer vídeo. A mi me ha gustado, pero hay que reconocer que la decisión de dividir los episodios en dos, porque eran muy largos, ha dejado el piloto un poco cojo. Por suerte la serie va mejorando, echádle un vistazo y me decís que os parece.

Mío, tuyo, nuestro

(Hoy toca post muy friki)

Muchas veces cuando una canción nos gusta mucho y no cesamos de escucharla, o nos trae a la mente un momento o situación especial, la consideramos nuestra. En cierto modo creemos que fue hecha para nosotros, como si de algo privado se tratase. A veces, con las series de tv ocurre algo parecido.

Frente al cine, donde uno tiene que pagar por ver una historia que se extiende durante hora y media o dos, con las series de tv disfrutamos de unos personajes durante semanas y años. Además, éstos entran a través de nuestra televisión y los disfrutamos cómodamente en el sofá del salón, en la intimidad de nuestra casa. Antes de que llegase Internet a revolucionarlo todo, seguir televisión implicaba sentarse todas las semanas (o días) a seguir las historias de unos personajes que nos habían cautivado. Así con el tiempo, pasábamos a considerarlos propios. Como si realmente actuasen y viviesen para nosotros.

Con las redes de p2p nos hemos convertido en espectadores intensivos, ya no nos perdemos ni un solo episodio (algo que antes eran normal) y comenzamos las series desde el principio. Si además tenemos la suerte de engancharnos a un programa que ya lleva varias temporadas, podemos darnos el lujo de meternos maratones de capítulos y durante unos días sumergirnos intensamente en los universos que plantean estas series.

Como por lo general ver la tv es algo bastante privado (uno mismo, y a lo mejor el resto de la familia), la percepción que uno tiene de esos personajes es de algo más cercano. Se cuelan en tu casa y te hacen disfrutar durante una hora. Por eso es fácil comprender el fanatismo que se puede generar ante un programa concreto, sobre todo si este se dirige a un público joven.

No hablo solo de programas para adolescentes que sirven para llenar las páginas de la SuperPop y similares, sino de otros como Perdidos, donde la serie es planteada como un juego de pistas para el espectador. Cada uno interpreta el capítulo de una manera e intenta integrarlo en la idea que tiene de lo que realmente quiere contar la serie. Esto nos lleva a defender nuestros programas favoritos como si los hubiésemos hechos nosotros mismos (solo hay que buscar a algún lostie y criticarle la serie).

Es algo que me sucede con Buffy, por ejemplo. Para mi, ya no es solo un programa de televisión, sino algo que vi durante toda mi adolescencia y con la que crecí. Cada verano tenía una cita con esta serie y gracias al buen hacer del señor Joss Whedon, los personajes fueron creciendo a la par que yo. Por eso, me cuesta hablar de forma objetiva de esta ella y me indigna terriblemente que me la pongan a la altura de Embrujadas.

Con Veronica Mars me ocurre lo mismo. Para mi es la Vero y se ha convertido en mi personaje televisivo favorito. Me dio muy buenos momentos, pero también otros muy malos cuando se acercaba la época de cancelaciones y renovaciones. La manera en que se la quitaron del medio fue completamente rastrera y por ello mismo no soy capaz de concluir con la serie. Saber que mi detective favorita no podrá volver a asomarse por mi ordenador, me impide ver los dos últimos capítulos. Y esto es porque considero a Vero Mars como un pequeño regalo televisivo muy difícil de volverse a dar.

¿ Y para vosotros, cuáles son esas series que ya sentís como propias?

Comenzando con Friday Night Lights

Por ahora le sigo dando vueltas a la idea de comenzar a comprar en Amazon.com series en Region 1, algo a lo que solo le veo ventajas, ya sea en el precio, en los extras o en los subtítulos en castellano (que no vienen en los dvds de UK) y en donde solo me echa para atrás la necesidad de un lector multizona. Es cierto que en el ordenador esto no sería un gran problema, ya que hay programas que te permiten ver dvds sin importar de la Región que sean, pero aún así...

Mientras, me conformo con los DailyPrice, esas tiendas en las que se puede comprar, películas, dvds, videojuegos y, como no, series todas ellas de segunda mano. Esto permite que los carísimos packs estén a un precio asequible para mi maltrecha economía y gracias a ellos he podido aumentar mi dvdteca. En este mes, dos han sido mis compras, muy distintas entre sí pero a las que tenía bastantes ganas: Friday Night Lights y el anime Le Chevallier D'Eon (del que ya hablaré en otro momento).

Friday Night Lights fue una de esas series que en principio no me llamaba nada. Su trama centrada en un equipo de fútbol americano no parecía proponer nada nuevo bajo el sol. Pero las buenas críticas y los comentarios de los bloggeros que hablaban de ella como si de la última maravilla televisiva se tratase me animaron a darle una oportunidad. Pero no debió ser el momento. Su trama bastante tópica, unida a un operador de cámara que parecía pader de Parkinson me llevaron a abandonarla al segundo episodio. He de reconocer que gran parte de la culpa la tuvieron esos partidos, no porque me aburriesen sino porque lo pasaba muy mal viéndolos.

Ahora, tras el retorno de los chicos de Dillon en su tercera temporada y tras regresar de nuevo las buenas críticas después de un segundo año bastante flojo, me he animado a retomar esta serie. Pero sabía que o me la pillaba en DVD o no le llegaría a dar una oportunidad (¿no os ocurre a vosotros o es que soy un maldito friki consumista?). Y no puedo hacer otra cosa que alegrarme por haber tomado esta decisión.

Tras llevar vistos seis episodios no puedo estar más enamorado de este programa. Sus personajes son muy realistas, el cámara se tranquiliza un poco y conforme uno se va adentrando en este pequeño pueblo de Texas no puede hacer nada menos que adorar, en lo bueno y en lo malo, a todos sus habitantes. El retrato que hace de Dillon es lo que siempre me había imaginado como la América profunda y bastante paleta. Además cuenta con algunos personajes muy prometedores como Tim Riggins (comienzo a entender porque se dice de él que es el Starbuck de Friday Night Lights) o Layla, esa pobre chica conflictuada que se tira al mejor amigo de su novio paralítico (la verdad, es que dicho así, suena muy mal).

El problema es que he de reconocer que todos los episodios me dejan con el corazón en un puño y a punto de llorar cual magdalena. No sé si será por que estoy un poco raro, pero es escuchar ese Clear eyes, Full hearts, Can't lose y se me ponen los pelos de punta. Si a esto le sumamos que casi todos los personajes son una pandilla de desgraciados, donde solo la familia del entrenador parece medianamente feliz, es lógico que siempre acabe con la lagrimilla a punto de saltar. Escenas como el primer beso de Lyla a Tim mientras llora, me cautivaron, por lo dolorosa que resultaba y porque de algún modo desmarcaba al programa de otros como Dawson Crece.

Intentaré no darme un atracón de episodios y ver uno al día, que según me da la impresión, esto es como la primera temporada de Veronica Mars, algo que solo se puede disfrutar plenamente una sola vez. Eso sí, ya se podían haber estirado y haber incluido algún mísero extra en los dvds, que tampoco les costaba gran cosa.

Sarah Connor consigue temporada completa

Recibo con incredulidad la noticia de la renovación por una temporada completa de Las crónicas de Sarah Connor. Esta decisión me descoloca y más viniendo de una cadena como FOX, que tiene la fama de cancelar sus programas a la mínima de cambio (vamos, que ni Antena 3). Tanto esta serie, como Prison Break, fueron dos regresos que fracasaron estrepitosamente esta temporada y se llegó a acusar a la serie de Terminator de ser culpable del descenso de espectadores de Michael Scottfield y compañía, lo que oscurecía aún más su futuro.

Pero esta renovación es aún más sorprendente si tenemos en cuenta que a partir de Enero el timeslot que ocupan ambos programas pasará a estar ocupado por 24 y por Dollhouse, dejando, en principio, sin lugar en la parrilla a estas dos series. Pero esta decisión, parece venir causada por el hecho de que seguramente Dollhouse no esté preparada para la midseason (¿?), lo que tampoco dice nada bueno de la serie de Joss Whedon. También se habla de la posibilidad de un cambio al jueves, como última medida para intentar salvar ambas series. Aunque no se yo si pasar estos dos programas a la noche más competitiva de la televisión americana es la solución.

Puede que también quieran aprovechar el tirón de Terminator: Salvation, nuevo film protagonizado por un Christian Bale post-Batman, que puede insuflarle nueva vida a la franquicia. Esta película que contará en su reparto con Helena Bonham Carter, se situará en un postapocalíptico 2018. Siguiendo la estela marcada por el final de Terminator 3, nos enfrenta al futuro que hasta el momento se había querido evitar, con un John Connor como líder de la resistencia.

Yo no puedo hacer más que alegrarme, ya que como dije, me pareció que la serie apuntaba maneras y el comienzo de la segunda temporada fue prometedor. Tenía los episodios esperando noticias de FOX, tras sus paupérrimas audiencias, temiéndome tarde o temprano una cancelación fulminante. Esta renovación sorprendente hará que retome la serie. Esperemos que ahora sus responsables sepan aprovechar la oportunidad que tienen entre manos y nos ofrezcan la serie que estamos esperando.

GUANTE BLANCO 1x01 El Van Gogh

Al fin pude ver ayer el primer episodio de Guante Blanco y cumplió con mis expectativas. Consiguió que tuviese en cuenta que a partir de ahora (y mientras dure) los miércoles me sentaré a gusto a ver una serie española ante el televisor. La serie es buena y si consiguen mantener el nivel y pulir fallos, puede que tengan entre manos un producto de ficción muy decente.

La historia está protagonizada por un ladrón y el policía que busca capturarlo. Centrándose tanto en el robo y la investigación policial como en las familias de ambos, nos acercamos a dos personajes entre los que se establecerá un juego del gato y el ratón que tardará años en resolverse. Contada a modo de flashback, el espectador es testigo de como sus vidas se irán cruzando y como esto les afectará.

Al ser una historia de ladrones, hay que suspender un poquillo la credibilidad en cuanto a los robos, pero por lo general están bastante bien resueltos. Y aunque es cierto que le faltó un poco de ritmo a la apertura de la serie, esto se solventó con personajes que me resultaron interesantes. Lejos de personalidades excesivas, aquí nos encontramos a unos tipos como otros cualquiera, con sus familias y con los problemas que cualquiera pueda tener, pero que además deben lidiar con sus respectivos trabajos.

Pese a que las familias de los personajes tienen gran importancia en las tramas, no nos encontramos, por suerte, con una revisión del modelo iniciado por Médico de familia y continuado por Los Serrano. Sino que es más cercana a la de Desaparecida. Con unos intérpretes que buscan la naturalidad y unas tramas personales sin grandes artificios, Guante Blanco parece desvelarse como un producto sólido y de calidad.

Los actores, que por lo general es uno de los puntos flacos de las series españoles, están bastante bien, tanto los protagonistas como sus familias. Destaca Jose Luís García-Pérez, al que pudimos ver en Cachorro, dando vida a un tipo bastante interesante y Carlos Hipólito cumple tan bien como se espera de él, pese a que interprete a un tipo un poco más gris. Hacer mención también, de la actriz que hace de hija pequeña del inspector de policía, que es la misma que salió en Desaparecida y que actúa con una gran naturalidad para su edad (vamos, que no es como las niñas repelentes del Internado).

Una de las principales pegas que le veía a este primer capítulo era su excesiva duración, pero por suerte, en ningún momento se me hizo pesada. La combinación de las diferentes tramas conseguían que la serie avanzase sin transmitir la sensación de que tan solo ocurren cosas hasta que se completen los 70 minutos, algo muy habitual en nuestra ficción autóctona.

Otro de los elementos que me llamó la atención, fue el uso de la música. Se utilizaron dos canciones hacia el final del episodio y ha sido una de las pocas veces que veo eso en una serie española y no me chirría la canción escogida o el momento en el que la utilizan. También, añadir que se nota que han puesto dinero y que nos encontramos con una serie rodada decentemente y lo que es más importante, bien iluminada y en decorados que no parecen todos iguales.

También tuvo cosas malas, como el primer robo, al que le faltó un poco más de brío y algunos momentos que me dejaron una sensación de deja vu respecto a Desaparecida. Tampoco me hizo mucha gracia el hecho de que esté planteada como un inmenso flashback, aunque supongo que tendrán alguna razón para ello. A pesar de eso, Guante Blanco es una serie muy recomendable y una producción que puede verse sin sentir vergüenza ajena. Esperemos que conforme van cogiendo carrerilla, los robos vayan teniendo más garra y que sepan aprovechar a sus secundarios, que algunos de ellos parecieron muy interesantes.

Y ya sabéis, si os la perdísteis, podéis darle una oportunidad en la página de RTVE.es
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El imperio final. Nacidos de la bruma I de Brandon Sanderson

En un mundo en el que la ceniza no cesa de caer del cielo, el lord Gobernador lo domina todo como si de un Dios inmortal se tratase. En una sociedad opresiva, dividida entre nobles y skaas, estos últimos considerados como meros esclavos, hay un grupo de gente conocidos como alomántico que cuentan con habilidades especiales. Sus poderes provienen de una serie de metales, que al quemarlos proporcionan una habilidad concreta, como puede ser fuerza, agudeza de los sentidos o posibildad de mover utensilios metálicos. Pero entre ellos, hay unos pocos que pueden utilizar todos los poderes y por tanto, ser muy poderosos, son los conocidos como Nacidos en la bruma.

Vin, la chica protagonista, es una de ellos, pese a que no lo sabe. Su vida como ladrona callejera no le ha permitido explorar todo su potencial, hasta que un día se cruza en su camino, Kelsier. Este skaa buscará iniciar una rebelión que derroque el Imperio Final y que libere a su gente de la tiránica opresión que se ejerce sobre ellos. Así por encima y simplificando mucho, este sería el argumento de Nacidos en la bruma de Brandon Sanderson.

Este autor, que además será el encargado de escribir el último volumen de la saga de La rueda del Tiempo, tras la muerte de su autor, Robert Jordan, nos presenta una trama, a priori vista mil veces. Pero sus personajes y el particular uso de la magia que describe, la desmarcan de la media de novelas fantásticas que se pueden encontrar en la librería.

Tanto la protagonista como el resto de los personajes que la rodean comienzan siendo los típicos arquetipos para, poco a poco y con el paso de las páginas, irse desvelando como seres más complejos y con más matices de los que en principio podría esperarse. Conforme van avanzando, van evolucionando y cambiando a la vez que los secundarios van adquiriendo una entidad más específica.

El otro elemento original es el uso de la magia. En este caso todo se basa en un sistema de pares de metales, donde cada uno tiene una propiedad y su opuesta, en donde las habilidades extraordinarias provienen de la capacidad de quemar internamente estas aleaciones. Por lo que en cierto modo, estamos ante una especie de historia de superhéroes donde algunos personajes pueden impulsarse por el aire o manipular las emociones de la gente. Pese a la complejidad de este sistema, el autor consigue exponerlo de manera muy clara evitando confundir y describiendo los diferentes enfrentamientos de manera muy apasionante, en donde los contrincantes deben tener en cuenta la cantidad de metal del que disponen, para evitar quedarse sin poder.

La novela comienza entretenida, con un primer periodo de adaptación donde vamos entendiendo como funciona ese universo tan particular, para poco a poco ir cogiendo fuerza. Con el paso de los capítulos la historia se va poniendo más interesante y se suceden algunos giros argumentales sorprendentes. Y poco a poco sin apenas darse uno cuenta te van llevando hasta el clímax, donde sus últimas ciento cincuenta páginas te dejan sin respiración (casi me paso de parada en el Metro de lo absorto que estaba) y te sorprenden de la manera que menos te esperas, para cerrar la historia de una forma muy satisfactoria. Y es que, pese a ser la primera parte de una trilogía, esta novela funciona perfectamente de forma independiente. Se deja una puerta abierta para lo que acontecerá en los siguientes libros, pero la historia principal se cierra en este primer volumen. Algo que es de agradecer, sobre todo en un género como el fantástico donde predominan las sagas que no se pueden apreciar hasta estar completas.

Supongo que a finales de este año se publicará el segundo volumen, del que su traductor ha dicho que es aún mejor. Os lo recomiendo, si bien no llega al nivel de maravillas como Príncipe de Nada, resulta muy entretenido y fácil de leer. Engancha y poco a poco te va arrastrando a un clímax que cumple con lo que va prometiendo.

La siguiente novela que va a caer, va a ser el primer libro de Geralt de Rivia de Sapkowski, del que sólo he oído maravillas. A ver si me vuelvo a poner las pilas con esto de leer, que desde el verano, me he perdido mucho con tantas series y películas.

¿Vamos a mejor?


El primer episodio de Guante Blanco, nuevo proyecto de la misma productora que nos trajo la genial Desaparecida, ya está disponible para ser visto en su web. Como es habitual en las producciones españolas, cuenta con una duración excesiva, que ronda los 90 minutos. Pero por suerte las opiniones que he leído sobre ella son por lo general positivas y según parece este capítulo funciona un poco como una especie de Tv-movie. A ver si mañana o pasado encuentro un hueco y lo veo, ya que las buenas críticas y el antecedente de Desaparecida, hacen que este nuevo proyecto me llame muchísimo la atención.

Y es que a la mínima que vea un poco de calidad soy el primero en engancharme a una serie española. El problema suele ser su duración, que hace que verlas en la televisión implique casi dos horas sentado delante del televisor. Si a esto le sumamos mi falta de hábito para seguir series en tv, debido a que ya me he acostumbrado a descargarme todo, me llevan a que muchas veces me olvide de seguir un programa que emita una cadena española. Ya me sucedió en su momento con Desaparecida, que me la fui viendo a mi ritmo, bajándola de Internet. Y lo mismo me sucede con Pluton BRB Nero, de la que ni siquiera recuerdo el día en que la emiten.

La apuesta por Internet es algo que hay que alabar de Tve, saben que hay tienen un público y a diferencia de Telecinco, no ven esto como una amenaza. No soy de los que creen que la posibilidad de seguir una serie a través de la página web, vaya a reducir considerablemente la audiencia de un programa. Y sí, que sin embargo, la haga conseguir un público, que a lo mejor no la seguiría, por horario o disponibilidad y que además puede convertirse en un seguidor fiel, ya que entra explícitamente en la web para ver el programa, frente a muchos espectadores que simplemente se topan con él. Esto puede suponer ingresos para la cadena, ya no solo en publicidad sino también en merchandaising, algo que por ahora no está muy cuidado en España.

La edición de series españolas en Dvds en packs cuidados y con extras, es una de las asignaturas pendientes que tenemos. Pero también sucede con algo, que aunque pueda parecer una tontería, también ayudaría, como son unas fotos y anuncios decentes. Recuerdo que cuando estrenaron Plan América, era difícil conseguir alguna foto del reparto más allá de la de la rueda de prensa. Y lo mismo sucede con las promos, donde por ahora, apenas se cuidan mucho. Por suerte cada vez aparecen más excepciones, como por ejemplo con esta de Física o Química.

Aún así, a lo tonto y sin hacer mucho ruido Tve parece estar mejorando, en cuanto a la ficción me refiero y se va distanciando del resto de cadenas. Si en un principio parecía que Cuatro y La Sexta iban a encabezar este cambio a mejor, pronto se ha demostrado que son dos televisiones más, que llenan sus parrillas de realitys (aunque no les funcionen tan bien como a Telencinco) y condenan a grandes series americanas a horarios intespestivos. En cambio Tve, últimamente está ofreciendo productos más adultos, serios y sobre todo bien realizados, en los que se vislumbra una intención de mejorar y un claro respeto al público, al que evitan tratar como idiotas.

Programas como Desaparecida, Muchachada Nui, Plutón BRB Nero o la desaparecida Plan America, demostraron una intención de convertir a la cadena pública en un referente de calidad. Poco a poco y siguiendo por este camino, puede que lo terminen por conseguir. Yo al menos, le voy a dar una oportunidad a Guante Blanco.

PD: Tengo pendiente ver Cazadores de hombres, cuyas críticas tampoco fueron muy malas. Pero teniendo en cuenta la poca audiencia que consiguió en su estreno y que es Antena 3 quien la emite, esperaré unas semanas hasta que me asegure que no me la van a cancelar vilmente. Mientras, iré acumulando los episodios en el ordenador.

LITTLE BRITAIN USA

Han tardado, pero finalmente han salido los subtítulos de Little Britain USA . Gracias a ello, esta tarde he podido disfrutar de la primera entrega de las nuevas aventuras de Matt Lucas y David Walliams en EEUU. Y si bien me he reído bastante, he de decir que este esperado regreso me ha decepcionado.

Little Britain USA viene a ser la cuarta temporada de esta comedia inglesa, formada por una irreverente sucesión de gags, en los que suelen aparecer una serie de recurrentes personajes y una sarcástica voz en off. Para esta nueva etapa, los creadores han decidido mantener a los personajes más carismáticos e incluir a otros nuevos, para insuflarle aire fresco al programa. Y quizás este ha sido el punto más débil.

Los nuevos personajes no están a la altura de otros como Vicky Pollard, Sebastian o Anne. No resultan tan divertidos ni carismáticos y tampoco proponen nada nuevo a lo que ya hemos podido ver en este programa. Por ejemplo, los dos tipos que salen al final, son la contrapartida masculina a la divertidísima Bubbles (“Call me Bubbles, darling”) Especialmente decepcionante han sido el astronauta jubilado o la recepcionista del hotel. Es cierto que han tenido buenos puntos con algunos sketches como el del matrimonio en el que solo habla el hombre, o el de la abuela que confiesa a su nieto su pequeño problema con las drogas. Pero no ha sido suficiente para levantar un episodio en condiciones.

Pero por suerte, si ha habido algo que ha salvado este primer capítulo, eso han sido los personajes más conocidos. Marjorie con su grupo de obesos que ahora se ha mudado a EEUU ha estado igual de grosera que siempre, siendo en este caso, Rosie O'Donnell el blanco de sus comentarios (¿Eres lesbiana por estar gorda, o estas gorda por ser lesbiana”?). Inteligentemente han decidido ir dosificando a sus personajes más carismáticos reservándose a algunos para los siguientes episodios y evitando así las críticas más habituales que los tachaban de repetitivos.

Esperemos que este capítulo haya sido más titubeante por el cambio de ubicación de la serie y que en el siguiente recuperen toda la gracia y que ver Little Britain vuelva a ser 25 minutos de risas.

¿Es autor un guionista?

Aprovecho y publico en el blog esta práctica que he hecho para Narrativa (esto es reciclar y lo demás es tontería)

El carácter de texto audiovisual en potencia del guión, convierte en espinoso el tema de la autoría de un guionista. En el caso del cine, donde el libreto puede estar escrito por una sola persona, éste se verá modificado a lo largo de todo el proceso de producción, tanto por decisiones del director, como por la intervención de nuevos guionistas. A lo que habría que añadir el carácter complejo de la creación de una obra audiovisual donde están implicados un gran número de personas, llevando a cabo diversas funciones, y cuyo trabajo en conjunto dará como resultado el film. Esto impide que el guionista se pueda atribuir ser el único autor de la obra resultante y que tan solo, sea una parte más de un complejo engranaje del que él ha puesto la base.

En los programas de ficción televisiva esta frontera se diluye aún más. Puede haber un guionista creador de la serie y de la biblia de la misma. Pero a lo largo de las diferentes temporadas, serán varias personas de un equipo las que irán escribiendo los guiones de los diferentes episodios. En este caso, puede decirse que es aún más difícil considerar a un guionista como autor. Pero ¿porqué entonces reconocemos una serie de Aaron Sorkin, Allan Ball o Joss Whedon? La respuesta podría venir del hecho, de que su función no se limita únicamente a la de guionistas, sino que son también productores ejecutivos, que controlan y supervisan todos los guiones y que tienen poderes de decisión en factores como el casting o la elección de los diferentes directores.

En España es difícil que por ahora los guionistas alcancen este estatus de autores, ya que como apunta Adolfo Puerta, “Quizás la explicación resida en que carecemos figuras equiparables a Steven Bocho capaces de vertebrar y mantener bajo control un proyecto personal”. Y es que esta falta de profesionales de referencia es una de las grandes desventajas de los guionistas españoles respecto a sus homólogos norteamericanos. Que todo el mundo tenga algo que decidir en torno a la serie, juega en contra de la cohesión creativa. Y la falta de una figura aglutinadora que busque dar homogeneidad a todo el producto lleva a la producción de series que poco se diferencian entre ellas. En este contexto no hay lugar para un guionista que quiera desarrollar una serie, como si lo hiciese de una novela, no hay espacio para la autoría.

Por tanto, quizás el cortometraje, en el que una misma persona se ocupe del guión y la dirección, sin apenas inferencias del exterior, es la única manera de que un guionista pueda considerarse autor y responsable último del producto audiovisual obtenido.

¿Que opináis? ¿Al guionista se le puede considerar autor de una serie o simplemente uno más de los que la hacen posible?

Del papel a la tv

La cadena AMC, última revelación televisiva y responsable de Mad Men y Breaking Bad, ha anunciado que uno de sus futuros proyectos, va a ser la adaptación de la novela Marte Rojo de Kim Stanley Robinson. En ella se narra la colonización de Marte por parte del hombre en un futuro no muy lejano. Con una estructura de novela río, la historia se extiende a lo largo de los primeros 35 años del hombre en el planeta. A la hora de adaptar un libro de esta extensión (que además cuenta con dos continuaciones, Marte Verde y Marte Azul), la televisión es el formato más adecuado.

Si el cine parece centrarse últimamente en la adaptación de cómic de superhéroes, las sagas literarias son todo un filón para la televisión. Más allá de True Blood, cuya distribución de los diferentes capítulos remite directamente a las novelas en que se basan, hay una serie de adaptaciones que se avecinan, a cada cual más interesante. La estructura episódica y la dilatación en el tiempo, son dos elementos que juegan a favor de la televisión a la hora de trasladar un libro extenso. Pero si además, estos cuentan con muchos personajes y tramas y con una estructura sacada del folletín, entonces la adaptación cuenta con muchas papeletas de convertirse en un éxito.

La espada de la verdad, es una saga de fantasía escrita por Terry Goodkind, de la que ya hablé aquí, está siendo adaptada por Sam Raimi. Según parece se seguirá la trama principal, pero su desarrollo se adaptará a las necesidades del ritmo televisivo. Además, y al igual que ha sucedido con True Blood, se dará una mayor importancia a personajes que en las novelas resultaban muy secundario o que directamente no aparecían.

Pero si hay dos libros de los que espero ansioso su adaptación televisiva, esos son Los pilares de la Tierra y la Canción de Hielo y fuego. El primero de ellos es todo un best-seller en España y nos narra la construcción de una catedral en la que se ven implicados una serie de personajes. Sus vidas se irán entrecruzando y la historia va enganchando como si de una telenovela se tratara. Y es que esa es una de las principales virtudes de este libro, que pese a sus más de mil páginas, uno lo coge y no puede soltarlo hasta que lo termina. Si mantienen el tono telenovelesco, puede salir una serie muy adictiva.

Aún así la adaptación con más posibilidades, y por desgracia la que se encuentra en estado más embrionario, es la de Canción de Hielo y Fuego. Esta saga que es todo un éxito dentro de la literatura fantástica, ha sido comprada por HBO que estudia la mejor manera de adaptarla. Todo el que la ha leído sabe que de ahí puede salir una serie impresionante, y más si detrás del proyecto está la misma cadena que nos regaló Roma.

La Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, está estructurada de forma muy televisiva (el autor trabajó como guionista de tv), con capítulos cortos, en el que en cada uno, vemos la historia desde los ojos de uno de los diferentes personajes que pululan por este vastísimo universo. Esta novela río, adictiva hasta la extenuación, cuenta con personajes inolvidables y muy carismáticos, repletos de dobleces y que se mueven en una continua zona de grises. Alejada del tratamiento más infantil y maniqueo de muchas novelas fantásticas, el autor propone un entretenimiento maduro y sobre todo muy ambiciosos. Las casi cuatro mil páginas que llevamos lo atestiguan.

Éste, sería el programa perfecto para HBO que necesita de un nuevo éxito. Pero tiene un gran inconveniente, y es que recrear todo el universo de Poniente puede resultar excesivamente caro y por tanto, poco rentable (no olvidemos que esa fue una de las razones de la cancelación de Roma tras su segunda temporada).

Esperemos que estas adaptaciones puedan llegar a buen puerto, que aprovechen los aciertos de las novelas y mejoren sus puntos más débiles. Yo por lo pronto, me sentaré a esperar a que George R. R. Martin termine el quinto volumen de su saga, que se anuncia apoteósico.

Factores cualitativos

Muchas veces, cuando vemos una serie nos dejamos llevar por las primeras sensaciones que nos produce. Si nos resulta entretenida, nos la plagan de imposibles cliffhangers y de un ritmo endiablado ya la elevamos a categoría de obra maestra. Lo mismo se puede decir de las comedias, si nos reímos cuatro veces y hay algún personaje que destaque un poco más, entonces ya hablamos de ella como si fuese la nueva revolución del género.

Al igual que sucede con el cine, a la hora de valorar no hay que centrarse únicamente en el entretenimiento, aunque esto sea algo muy importante, sino que hay que intentar ver un poco más allá. En una película hay que valorar elementos como la dirección, la fotografía, los actores o el guión. En cambio, en televisión, teniendo en cuenta su naturaleza mucho más inmediata, uno no puede centrarse tanto en la perfección de un determinado encuadre o en la espectacularidad de su fotografía. Sino que debe tener en cuenta otros elementos.

Hay una serie de factores que, desde mi punto de vista, determinan la calidad de una buena serie. Uno de los más importantes es su constancia, la capacidad de ofrecernos semana a semana un buen producto, evitando altibajos y dejando lugar solo a una posible mejora. Aquellas series que pueden tener algún capítulo bueno y el resto normales son las más frustrantes, ya que el espectador percibe todo lo que pueden dar de sí, pero que por desgracia solo se ve de vez en cuando. Y es que esto suele ser lo más habitual, debido a la velocidad de producción que exige este medio, donde mientras se rueda un episodio, el anterior está en postproducción y el siguiente está escribiéndose.

Un guión bien estructurado, tanto a un nivel concreto de cada capítulo, como el arco argumental de toda la temporada, es otro elemento importante a tener en cuenta. Si es una serie procedimental seguramente seguirá siempre el mismo esquema y la diferencia con una serie mediocre vendrá marcada por el tratamiento de un tema visto ya mil veces. Pero también, por los personajes y como reaccionen ante él. El asesinato de un traficante de drogas puede dar episodios muy distintos dependiendo de si estamos viendo CSI, The Shield o The Wire.

En cuanto al arco argumental que abarca toda la temporada debe estar bien distribuido e ir avanzando a un ritmo adecuado, que permita ir creando un clímax, ante el que luego pueda responder, cumpliendo con las expectativas creadas. También hay que tener en cuenta el tema en torno al que gira el programa y el tratamiento que se le da.

Los personajes es otro de los factores determinantes a la hora de valorar una serie. Aquí entran en juego dos elementos, por un lado el trabajo del guionista, que si es eficiente, parirá un ser carismático y complejo, que funcione a largo plazo. Pero para que esto resulte, también se necesita de un actor competente que sea capaz de dar vida al personaje, dotándolo de todos sus matices y convirtiéndolo en alguien real.

Por tanto si una serie cuenta con un guión bien escrito, unos personajes consistentes, unas actuaciones destacables y un nivel constante, nos encontraremos con una buen producto, al menos en lo que a lo formal se refiere, independientemente de que guste más o menos. La diferencia entre eso y una obra maestra vendrá determinada por los pequeños detalles y porqué no, también un poco por la suerte.

A lo que venía con esto, que siempre me voy del tema, es que a la hora de valorar una serie tenemos que ver un poco más allá del simple hecho de que nos guste o no. Es cierto que si nos resulta aburrida, por más que cuente con un guión impecable y unos buenos actores, no nos parecerá destacable más allá de una programa bien hecho. Esto es algo que por ejemplo me sucede con Perdidos, una serie que me parece de calidad, con unos guiones bastante buenos y originales y unos personajes repletos de dobleces, que me aburre terriblemente. Pero no por ello niego su carácter de programa rompedor y muy por encima de la media.

Segundones

A la hora de crear a los personajes secundarios de una serie hay que ser cuidadoso, por un lado deben resultar lo suficientemente interesantes como para ayudar al protagonista a sostener el show y para dejarlo, en cierto modo, respirar. Pero a su vez, no deben ser más atractivos que los personajes principales para evitar eclipsarlos. Tener esto claro puede mejorar mucho una serie y en caso contrario lastrarla terriblemente, como por ejemplo, sucede en In plain sight, donde solo se salva la carismática protagonista y su compañero. El resto, lo que vienen a ser, la madre y la hermana, son para echarlas de comer a parte. Contar con buenos secundarios permite a la serie ir por caminos diferentes a los que marca el protagonista, añadiendo una mayor riqueza al programa. Pero además, si se tiene suerte y la serie funciona muy bien, puede permitir el ampliar el universo del programa con la aparición de un spin off.

Esta mañana he leído la noticia de que posiblemente se esté preparando un spin off de los secundarios de Will & Grace, mis adorados Karen y Jack. Es cierto que estos personajes eran mis favoritos, pero gran parte de su atractivo era su carácter de secundarios, de contrapartida pasada de rosca de los dos protagonistas. Ambos son terriblemente divertidos, sobre todo, Megan Mullally que está estupenda interpretando a esa arpía rica y sin escrúpulos ni pelos en la lengua. Pero una serie centrada exclusivamente en ellos puede resultar cargante.

En lugar de venirme a la mente ejemplos como Angel o Frasier, a la hora de crear una serie hermana, no puedo evitar parar de pensar en Joey, ese spin off fallido de Friends. Gran parte de la culpa del fracaso de esta serie no fue tanto la calidad de la serie, como las expectativas ante el mismo. En todo momento fue comparado con su serie madre y lógicamente siempre iba a perder en esa comparación. Lo mismo le ocurriría a esta nueva serie de Karen y Jack.

También puede suceder que el spin-off cuente a su vez con secundarios muy buenos y que suceda como por ejemplo en Aída, donde el personaje protagonista perdió bastante gracia en favor de otros como Luisma. Y es que algo muy importante del personaje, era que resultaba gracioso por el contraste que había entre su mundo barriobajero y el del resto de personajes que se movían por 7 Vidas. Situar la nueva serie en el barrio de Aída, le restó humor al personaje. Lo mismo puede suceder con Karen & Jack, que resultaban tan excéntricos al compararlos con los más normales Will y Grace. El no tenerlos a ellos como referencia puede hacerles perder gran parte del atractivo.

Pero volviendo al tema de los secundarios, mi intención era reivindicar a Tara, amiga de la protagonista de True Blood. Este personaje, que según parece no existe en la novela es todo un acierto. Si en un principio no estaba de acuerdo con el cambio de actriz que hubo tras el preair, no puedo hacer otra cosa que retractarme (algo que comienza a ser habitual con esta serie). Rutina Wesley le restó agresividad y le otorgó un punto de vulnerabilidad que la hacía aún más real y que nos ayudaba a entender el por qué de su fijación con Jason. Ella se ha convertido en mi personaje favorito, seguido de cerca por Sam, el dueño del bar, que ladra cuando duerme (ahora empieza a tener sentido).

A cada capítulo la serie me gusta cada vez más, gracias a su humor negro, a sus momentos bastante bizarros, a sus personajes secundarios y a sus escenas costumbristas (como esas en las que los vecinos cotillean fuera de la casa donde una chica ha sido asesinada). Y pensar que casi no le doy una oportunidad al segundo episodio.

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The best worst show ever


Todos tenemos nuestros placeres culpables. Ya podemos anunciar a los cuatro vientos que solo vemos serie de HBO y Showtime y que aborrecemos la televisión en España, que cuando nadie nos ve, nos tragamos los episodios de 90210 y Sin tetas no hay paraíso, de dos en dos. Es cierto que no hay nada como ver las series de los canales por cable, pero a veces dan mucha pereza, ya que exigen un poco más de atención y no dejar el cerebro completamente apagado. Por ello, todos tenemos en nuestros ordenadores esa serie que a nadie le confesaríamos, de lo mala que es.

Pero no me refiero a esos programas que por falta de presupuesto o ineptitud de sus responsables resultan aburridos, sino aquellos que son malos con avaricia. Aquellas series que cuando las ves, solo puedes preguntarte si son conscientes los que participan en ella del desaguisado en el que están metidos. Un buen ejemplo de esto sería Heroes, que solo ha necesitado tres episodios para decepcionar a casi toda la blogsfera, y no solo eso, sino para ganarse el apelativo de mejor comedia.

Los giros absurdos, las tramas delirantes, los personajes incoherentes, los deus ex machina o los momentos anticlimáticos están convirtiendo a Heroes en una de las series más absurdas que podemos disfrutar. Pero si tenemos esto en cuenta, quizás seguir este programa puede ser divertido.

Pero yo siempre reivindicaré Sin Cita Previa (Private Practice) como una de las peores series que tuvimos el placer de ver estrenarse el pasado año. Pero también una de las que más me divierten. Y es que, a diferencia de su hermana Anatomía de Grey, aquí los personajes no son seres cansinos y repetitivos, sino que resultan bastante divertidos. Las tramas de esta sere giran principalmente en torno a tratamientos de fertilidad y embarazos, lo que lleva a limitar tanto el campo médico en el que se pueden mover las tramas, que obliga a los guionistas a presentarnos situaciones a cada cual más rocambolesca y risible. Pero vuelvo a repetirlo, a mi me encanta, porque es tan tonta.

No podemos olvidarnos de hacer mención al personaje de Addison, que creemos que es el mismo que salió en Grey, porque es la misma actriz y se llama igual, porque por lo demás no se parece en nada. En Private Practice Kate Walsh interpreta a una mujer insegura, neurótica y un poco absurda, pero me cae tan bien, que ahí estuve, enganchado semana a semana.

Pero esta no es la única serie mala que reivindico. Y es que no hay nada como ver Rebelde Way (que no RBD, aunque esa es aún peor). Esas actuaciones tan exageradas, esas tramas, ese acento, esos personajes que se merecían morir ahogados una y otra vez y aún así, casi me engancho. Si no fuese porque no pude conseguir todos los episodios en Internet, ahora mismo sería un fan más de Rebelde Way (aunque tengo una amiga que me la puede dejar en DVD, pero casi prefiero que no, que ya me conozco). A pesar de ello, hay que agradecer que al menos utilizasen actores que aparentaban la edad de sus personajes, porque lo de la versión mejicana, con esas chicas anoréxicas de 30 años y esos uniformes, era de Juzgado de Guardia.
¿Quién diría que tengo 22 años y que este verano solo he visto series de HBO? Para que luego me digan gafapasta.

Y ahora a dárselas menos de abanderados de la tv de calidad y confesad ¿Cuáles son vuestros placeres culpables?