
Debía un post sobre Fama, el programa que me tiene absorbido televisivamente hablando, desde hace poco más de un mes. No lo seguí desde el principio (una pena, ya que los casting tienen que haber sido muy interesantes). Su horario me lo impedía y tan solo oía hablar de un tal Marcos que no tenía ni idea de bailar o de un profesor que solo daba gritos. Como me conozco sabía que en el momento que me pusiese me iba a enganchar. No soy un fan de los realitys, el único que vi con cierta regularidad fue OT 2, pero por lo general me aburren. No suelo soportar las interminables galas en las que va la gente a opinar, que duran cuatro horas y que cuentan con una realización muy sosa. Quizás por eso me llamó la atención Fama, no tenían una gala y todo sucedía en los resúmenes del mediodía.
Coincidiendo la época de exámenes en las que no tenía clase, comencé a seguir el programa y acabé irremediablemente enganchado. Tanto, que una vez que retomé las clases me lo grababa para verlo por la noche y no perderme nada. Suena muy friki, lo reconozco. Pero cuando me gusta algo, suelo llegar a estos niveles de obsesión en los que no me quiero perder ni un solo capítulo.
Para mi FAMA es como ver una serie diaria. Una serie en la que hay bailes, chicos y chicas guapos, competitividad, esfuerzo y un poco de drama. Pese a que últimamente están centrándose más en lo que ocurre en la casa, en vez de en los ensayos, en sus primeras semanas la cosa estaba muy equilibrada. En FAMA había de todo, desde la chica gorda a la que nadie apreció y que va demostrando su valía a la vez que va perdiendo kilos, el friki que no tiene ni idea de bailar (bueno, no es que no sepa, es que cuando baila parece que le está dando ataques epilépticos), la sufrida de su compañera con un nivel muy superior y que tiene que ir tirando de él, el chulo guapo, la rubia enamoradiza, la chica con pinta de poligonera, el cachitas metrosexual y como no, la mala malísima, papel que en este caso recae sobre la marica mala de pelo azul, nuestra Angela Channing particular.
Por otro lado, las reglas del concurso también fomentaban el conflicto, al valorar a los bailarines en pareja, en donde si uno lo hace mal, ambos son nominados o también con el posterior reto, donde el concursante de la pareja que no ha sido expulsado debe enfrentarse a otro compañero que elija, para quitarle de en medio y quedarse con su pareja, han hecho las cosas aún más interesantes. Si no fuese por lo falsos que quedan tanto Víctor Ullate como Lola a la hora de leer sus duros veredictos el programa sería genial. Pero esta no es la única característica que lo ensombrece, su realización continúa siendo pésima, Paula Vázquez pese a que en general no lo hace mal hay momentos en los que me entran ganas de matarla, unido a ciertos momentos en los que los guionistas buscan manipular a sus concursantes de manera descarada, con castings o visitas/vídeos de familiares en los que todo termina quedando demasiado irreal.
Pero el atractivo del programa no se sostiene únicamente en los concursantes, sino también en los profesores, cada uno con una personalidad distinta. Rafa el más histriónico, busca sacar las emociones de los bailarines, haciéndolos llorar para intentar utilizar esos sentimientos en las coreografías. Sergio es el profesor guay de street dance, es muy majo y buen rollista. Y por último Marbellys, la profesora de lírico y en principio, la que peor se los hace pasar a gran parte de los concursantes, sobre todo a los nuevos, que no suelen superar el reto por falta de técnica. Los momentos de los ensayos suelen ser mis partes favoritas del programa y en las que mejor me lo paso. Admiro la capacidad que tienen para aprenderse las coreografías a esa velocidad, su coordinación y su capacidad para realizar algunas de las piruetas que les imponen. Teniendo en cuenta que me cuesta una gran dificultad simplemente coordinar brazos y piernas para que cada uno haga una cosa distinta, si ya hay que bailar con ritmo…
FAMA ha pasado por altibajos en lo que lleva de programa, siendo normalmente los nuevos, la causa de los bajones. Es cierto que quieren ir alargándolo, pero meter concursantes para expulsarlos a la semana le quita emoción. Por lo general sabemos que el público expulsará a los que no conoce y posteriormente en los retos lo mismo. Normalmente ganará quien más tiempo lleve en la Escuela. Pero hay que mirarlo desde el punto de vista positivo, esto le va dando más tiempo a los veteranos y dentro de unas semanas, cuando dejen de entrar parejas el programa se empezará a poner muy interesante. Porque ahora un reto entre Belinda y Soraya nos da un poco igual, pero imaginároslo entre Hugo y Álex (por decir algo) eso sí que puede ser muy interesante. Y como en todas las series lo bueno se lo reservan para su segunda mitad.
Entre las cosas más interesantes que hemos podido disfrutar estarían por un lado la relación Marcos-Lorena: él no tiene ni idea de bailar y es un vago, ella tiene mucho nivel y carácter; son totalmente incompatibles y su unión como pareja nos ha dejado muy buenos momentos y algún baile muy chulo. Finalmente cuando se separaron le dieron muchas vueltas, cuando todos sabíamos con quien se iban a quedar cada uno.
La otra relación tormentosa tuvo lugar entre Paula y Juan Carlos (a.k.a. La Mala) ella era un poco dramática y él la minaba psicológicamente. Su momento álgido se dio en esa gala en la que lucharon por la inmunidad y casi se acaban matando mientras bailaban. Ahora ella está con Marcos y mientras el jurado siga sin querer echarle, ella puede respirar tranquila ya que nadie va a retarla para quedarse con su pareja. Y él ha pasado a estar con Lorena, que de pobre sufridora se ha convertido en la otra mala del programa, formando una pareja muy fuerte en el baile, pero que me parece que no van a ser muy queridos por el público. Por mi parte me resultan muy divertidos.
La relación Hugo/Mary también tuvo sus momentos, sobre todo al principio cuando a ella le gustaba Alex. Ahora están muy sosillos y el programa, con la intención de animar el asunto introdujo a Soraya, una chica “un poco loca” según palabras de Hugo, con la que se había enrollado y que nos trajo a todos a la mente a esa película que se llama Atracción Fatal.
También han estado curiosos algunos momentos de Susana, fue interesante la lesión de Esther, me resultaron insoportables los bajones de Marcos, no entendí tampoco que hacía, ni como duró varias semanas, Jonathan. También estaba la chica que se olvidaba de los pasos y su pareja que se creía mucho mejor y que largaron al día siguiente. Me he reído con las imitaciones que los concursantes hicieron de los profesores y he disfrutado mucho algunas de las coreografías. Por otro lado Sonia debería hacer algo con su cara, porque no es normal que solo tenga esa expresión de mala leche /asco y Ángel es muy sosillo pero me gusta como baila.
Entre mis concursantes favoritos están Quique y Vicky (a la que veo como ganadora) aunque otros como Tatiana, Miguel o Álex también me caen muy bien. Por ahora y mientras sigan entrando nuevos la cosa va a estar tranquila, pero espero impaciente el momento en el que se empiecen a enfrentar en la pista de baile a los veteranos, eso sí que promete ser memorable.