
A dos episodios de terminar la segunda temporada de Weeds, esta serie se ha convertido para mi en una pequeña obra maestra de la comedia. Pero de esa comedia que es oscura y subversiva y que bajo cualquier momento gracioso se esconde una gran amargura y que al terminar cada episodio solo te permite esbozar una media sonrisa.
Mi visión de los suburbios norteamericanos siempre ha sido la de un pequeño paraíso de pesadilla, con esas casas iguales, sus jardines con el césped bien cortado y sus vallas blancas que dentro escondían familias para nada perfectas. El lugar idóneo para acabar suicidándose. Por eso conecté en su momento tan rápidamente con Mujeres Desesperadas (incluso antes de empezar a verla) porque daba una visión diferente, a esa tan edulcorada a la que nos tenían acostumbrados en televisión. De todas las mujeres

desesperadas los exponentes más realistas siempre me parecieron Bree, con su obsesión por la apariencia, y Lynette, esa madre desbordada por sus hijos a la que las tareas de madre no le llenan, como en teoría deberían. Pero finalmente el humor no fue tan oscuro como yo esperaba.
Hasta que apareció Weeds, con Nancy otra ama de casa desesperada. Mujer viuda que se ve obligada a mantener el nivel de vida por sus hijos y que para ello decide vender marihuana. Como ya dije esta es una comedia dura y sin concesiones sobre la vida "perfecta" que deberían llevar las personas que viven en esas casas tan perfectas. Nancy deberá tirar adelante con sus dos hijos, a los que se les sumará el hermano gorrón de su marido (un personaje divertidísimo) intentando ser lo más fuerte posible y aprendiendo de un negocio que no es tan simple como al principio creía.
Pero junto a ella hay otro personaje igual de interesante, su amiga Celia Hodes, presidenta de la asociación de alumnos, auténtica víbora, obsesionada con que su hija pierda peso y que descubre que su marido le es infiel. Es una persona cínica y cruel que nos regalará algunos de los mejores momentos de la serie (las peleas con su hija son geniales) y que también nos mostrará que tener la casa más bonita no implica tener una familia que te quiera.
Junto a ellas deambulan diferentes personajes, desde la familia de traficantes con los que empieza Nancy, hasta los diferentes habitantes de Agrestic, ciudad donde se desarrolla la historia. Muchos de ellos perdedores que soportan sus vidas colocándose con marihuana.
No hay que olvidar a los hijos de Nancy, el mayor con su relación con la chica sorda y el menor con sus excentricidades, a cada cual más sorprendente (me quedo con el vídeo que graba con una amiga sobre un secuestro de rehenes por parte de terroristas islámicos).
A lo largo de las dos temporadas vemos avanzar a los personajes, unos se irán fortaleciendo, otros tendrán que enfrentarse a nuevos retos y otros simplemente deberán sobrevivir a la rutina y el hastío de sus vidas. Y es que esta serie deja muy claras las intenciones desde el inicio, con la canción utilizada en los créditos, dirigiéndose a esas personas que creen haber conseguido lo que querían en la vida y de repente se dan cuenta de que realmente no tienen nada más que vacío. Weeds es un grito a esta realidad a través de un personaje que debe sobrevivir para, de manera irónica, mantener ese estilo de vida.

Resumiendo, una serie imprescindible (que CUATRO ha empezado a emitir los viernes), con episodios cortitos (20 minutos) que divierte como pocas, pero que deja un regusto agridulce. Cuenta con un plantel de personajes genialmente creados e interpretados, algunos de ellos realmente memorables, tiene unas tramas interesantes y dinámicas y al poco de darle una oportunidad engancha de mala manera. Mención especial a la interpretación de su protagonista Mary Louise Parker, que se llevó el Globo de Oro y que construye un personaje complejo, repleto de contradicciones, fuerte y que a la vez parece a punto de resquebrajarse. Enamorado de ella que me he quedado.
Ahora solo queda esperar al estreno de la tercera temporada.