
Como siempre voy dejándolo y luego termino por no hacerlo. En fin, voy a comentar mis impresiones sobre la quinta y última temporada de ALIAS.
La comencé sin muchas esperanzas después de las opiniones leídas y de los precedentes (esa horrible cuarta temporada), pero me ha gustado mucho. En primer lugar porque la serie se da un lavado de cara eliminando a algún personaje (al menos al principio) e incluyendo a unos cuantos nuevos que dan gracia a la historia.
La temporada comienza con el accidente de coche de Sydney y Vaugh en el instante en el que él le iba a relevar un sorprendente secreto. Algo, que como ya es normal en ALIAS, no era para tanto. Pero el final del episodio sí, y me dejó con la boca abierta pero sin creérmelo del todo, ya que en esta serie nunca muere nadie, al menos de verdad. A partir de ahí Sydney se tiene que enfrentar a los malos ella sola y embarazada. Y eso ha sido lo que más me ha gustado. Como la protagonista seguí con su vida de espía, misión tras misión con el bombo a cuestas como si nada. Memorable el capítulo en el que se queda colgada de una grúa, a 20 metros del suelo, con su compañera sujeta a su pie y la tripa de seis meses ¿Con cosas así como no voy a adorar a Jennifer Garner?
El embarazo de la actriz sitúo a los guionistas en una encrucijada ¿lo obviaban, como han hecho en Mujeres Desesperadas o lo integraban en la trama? Dramáticamente fue un acierto, con esa Sydney que veía como iba a tener que criar a su hija sola y además añadía un nuevo componente. Por otra parte estaban los nuevos personajes, por un lado Thomas Grace (Baltathar Getty al que podemos ver actualmente en la serie Brothers & Sister junto a Ron Rifkin, nuestro amado/odiado Sloane) y por otro Rachel (interpretada por Rachel Nichols), que representaba lo que fue la protagonista al principio de todo. Una chica que tenía que volverse fuerte cuando se daba cuenta de que la agencia para la que trabajaba eran realmente los malos y que por su culpa han muerto todos sus compañeros. La actriz está fantástica en su papel y rápidamente se la coge cariño, sobre todo cuando empieza a participar en las misiones (entre otras cosas porque el embarazo de Jen no la permitía dar tanta patada) convirtiéndose rápidamente en toda una especialista. Mención especial al episodio en el que ella se encuentra con Sark.Hasta la mitad de la temporada la serie parecía haber encontrado un buen ritmo que la situaba a una altura digna de sus dos primeros años. Pero, entonces en EEUU se anunció que la serie se cancelaba y que tenían solo siete episodios para acabar con todo el tinglado. Había que agradecer que les avisasen con tiempo. Pero ¿lo harían bien?
Desde mi punto de vista, sí. Se haría un final a lo grande en el que volveríamos a ver a viejos conocidos como Will, Nadia, Anna Espinosa o Francie. Esto comenzaría con el episodio Instinto Maternal, el que para mi ha sido el mejor de la temporada y uno de los mejores de la serie, donde volvíamos a ese lema de "La famila que espía unida jamás será vencida". Disfrutamos de Irina Derevko, el mejor personaje salido de este show. A partir de aquí, la trama se volcaría en revelarnos todo el proyecto Profeta Cinco y llevarnos hasta la conclusión de todos los descubrimientos de Rambaldi. Junto a esto algunos personajes muy ambiguos debían terminar de escoger su bando, aunque eso conllevase arrasar con las personas que más quisiesen.Conforme se acerca el final las revelaciones se suceden, aparecen malvados, dobles, reapariciones sorprendentes, muertes inesperadas. Vamos, todo lo que uno le pide a ALIAS. Quizás eché de menos volver a ver esa peluca roja del primer episodio, eso sí que habría sido grande. Y finalmente, y con todo mi pesar, en el 5x17 todo termina. Lo hace correctamente. Con algún sacrificio, como es lógico y una resolución a Rambaldi. Cierto que hay cosas negativas, que dejan notar que tienen que darse prisa (como la cutre tortura a Peyton con la serpiente), pero el balance final es positivo.
ALIAS nos ha dejado cinco temporadas irregulares. Tres de ellas terriblemente entretenidas y adictivas. Un constante subidón de adrenalina, pelucas, misiones, gadgets imposibles, y una montaña rusa emocional para su protagonista. Su primera temporada era sublime con esos cliffhangers al final de todos los episodios que te llevaban a devorar capítulos unos detrás de otro. En ese primer año el personaje de Sydney aún tenía vida privada y resultaba muy entretenido verla lidiar como agente doble engañando al SD6 y a la vez a sus amigos. Fue una pena que se perdiese ese elemento de agente doble que hacía de la serie algo tremendamente divertido.Uno no acaba una serie todos los días (bueno, últimamente sí, porque hoy me he terminado ROMA de la que comentaré un día de estos) y hay que reconocer que da pena pensar que no voy a poder reencontrarme con estos personajes más (que friki suena), pero es como cuando acabas un buen libro. Ahora solo queda buscar otra serie que llene este hueco.
Aunque a Jennifer Garner interpretando a Sydney Bristow no me la quita nadie. La tengo en mi podium junto a Sarah Michelle Gellar como Buffy y Kristen Bell como Veronica Mars.












