A ROMA me enganché el año pasado cuando la emitieron por CUATRO. Aunque a diferencia de otras series, no fue tras ver el episodio piloto. En principio la serie me pareció impecable en cuanto a su reconstrucción de esa ciudad y de esos tiempos. Pero tras los dos primeros episodios los personajes no consiguieron engancharme y he de reconocer que me resultó un tanto pesada. Pero unas semanas después coincidí con mi padre que tenía grabados varios episodios. Me senté a verlos pensando que me levantaría a la media hora a hacer otra cosa, pero cuando me di cuenta estaba metido de lleno en ese mundo de intrigas, de suciedad, de sangre, de sexo. Y es que esa es una de las grandes bazas de esta serie de HBO, el retrato de esa sociedad aristócrata sin moral alguna y de esas clases inferi
ores donde la vida no vale mucho y puedes acabar muerto, flotando a la deriva en río Tíber.A lo largo de la primera temporada seguíamos a diferentes personajes como eran Julio César, Marco Antonio, Atia, Octavio, Brutus y su madre Servilia. Por decirlo de alguna manera, ellos con sus guerras, sus pactos, traiciones y matrimonios iban forjando el Imperio de Roma. Por otra parte estaban dos personajes más mundanos como eran Tito Pullo y Lucio Voreno cuyas historias se irán cruzando con las de estas importantes personalidades, hasta que converjan trágicamente en el espectacular final de esa temporada.
Reconozco que con quien más disfruté fue con los personajes de Atia y Servilia. Dos mujeres tremendamente manipuladoras, la primera usará el sexo y todas sus armas femeninas para conseguir lo que quiere, Servilia manipulará a su hijo para conseguir sus objetivos y lo mismo hará con la hija de Atia. Lo mejor, esos momentos en los que se encuentran frente a frente. Impagables. Todo un duelo de malas.
La segunda temporada comienza justo en el punto en el que se quedó la trama el año pasado. Julio César ha sido asesinado. Lucio Voreno ha perdido a su mujer que se suicidó tras ser descubierta su infidelidad, Tito Pullo está en el campo con la esclava de la que está enamorado. Marco Antonio conseguirá librarse de los asesinos que intentan matarle e irá a casa de Atia. Tienen que huir, la ciudad no es segura para ellos, pero Octavio, que ya ha demostrado ser tan o más inteligente que su madre tiene otros planes, tras enterarse de que César le ha declarado único heredero suyo. A partir de aquí su relación con Marco Antonio, amante de su madre se harán cada vez más tensas, hasta llegar al clímax en este segundo capítulo. Por su parte Lucio Voreno, tiene que enfrentarse a la desaparición de sus hijos y su búsqueda solo le dejará más hundido si cabe en el dolor. Hasta que finalmente por petición de Marco Antonio se levante de nuevo, proclamándose un hijo del Hades. Ahora es alguien que no tiene nada que perder. Y mientras, Tito Pullo le acompaña, como buen amigo, aunque no vea del todo bien ese continuo desafío a los dioses por parte de Voreno.
La temporada comienza genial. Ya conocemos a los personajes, por lo que no cuesta nada meterse en la trama. La serie mantiene todas sus señas de identidad y promete diversión. Lo malo, que según parece esta será su última temporada (debido a su elevado presupuesto). Aunque mirándolo por el lado positivo, parece ser que HBO está pensando en adaptar la saga de "Canción de hielo y fuego", que es un relevo perfecto para Roma, ya que comparte su visión nada complaciente de tiempos pasados (en este caso es una especie de Edad Media), donde las intrigas, las guerras, la sangre y las prostitutas abundan a cada paso.




Ya vi el episodio piloto de Big Love y he de reconocer que me gustó mucho. Esta serie de HBO es una curiosa reflexión sobre la familia y su complejidad. Pero tratado de la manera en que lo hacen los canales de cable, es decir, dándole la vuelta a lo típico que estamos acostumbrados a ver, para terminar analizando más profundamente lo que otros dejan solo en la superficie.








