The Walking Dead 4x16 ¿Y de repente la serie se hizo buena?


por Alejandro Pruñonosa.

Spoilers hasta el s04e16 de The Walking Dead.

42 episodios ha tardado 'The Walking Dead' en dar ese salto cualitativo que llevaba esperando de ella desde que comenzó. 42 capítulos con sus mejores y peores momentos en los que siempre fallaron en algo esencial, sus personajes. Siempre tediosos e irritantes, pero nunca tridimensionales. Siempre al servicio de una trama que a veces funcionaba (sus comienzos en la cárcel) y que otras veces era sencillamente insoportable (su parada en la granja). La brutalidad moral de su universo post-apocalíptico siempre estuvo presente, pero los guionistas nunca tuvieron mano para describir con acierto como permeaba a los personajes. Hasta ahora.

En su continuo cambio de showrunners la serie nunca tuvo una voz y su principal rasgo fue una mediocridad que incluso empañaba sus momentos más inspirados. Los personajes, anclaje emocional del espectador con el programa, no conseguían salir de los arquetipos de los que partían. Costaba horrores conectar con ellos y en muchos casos, hasta entenderlos. Consiguieron construir uno de los personajes más odiados que hemos visto en televisión: Lori. Una mujer que tenía que haber sido la Skyler de Rick y que terminó convertida en un lastre que al menos supieron eliminar cuando vieron que nada podían hacer ya por ella.

Sus arrolladoras audiencias siempre fueron un misterio para mí, sin asideros emocionales y ambientada en un depresivo universo en el que ni siquiera los zombies eran omnipresentes (se los solían reservar para los comienzos y finales de temporada), no entendía como a cada temporada conseguía reunir cada vez a más millones de espectadores. Misterios de la televisión. Mi periplo con ellos fue intermitente y mis quejas nunca vinieron por la poca fidelidad de la serie hacia el cómic, sino por su frustrante habilidad para no sacar todo el provecho a escenarios  muy potentes.

Y curiosamente, ha sido cuando menos lo esperábamos, cuando la serie ha dado lo mejor de si misma. Si contábamos con que los lugares cerrados iban a ser el mejor escenario para profundizar en los personajes y en las relaciones entre ellos, ha sido en una huída con todos nuestros protagonistas dispersos, cuando finalmente han sabido dar tridimensionalidad a todo el plantel de personajes que teníamos pululando por la serie. Si tanto en la cárcel como en la granja se estancaban en sus conflictos, esta huída que emprenden todos tras la caída de las vallas que les mantenían a salvo, suponen el acicate para finalmente avanzar. Su periplo hacia Terminus es curiosamente un viaje de introspección hacia el corazón de cada uno de ellos, a sus asuntos pendientes y sobre todo, un vistazo certero a lo que se están convirtiendo.

Finalmente vemos como ese mundo de horror, muerte y brutalidad les está cambiando, ya sea por lo que les vemos obligados a hacer, como por el contraste con ese pasado que en algunos casos podemos contemplar. La profundidad se consigue a través de miradas, silencios y eso que algunos llaman, sin entender lo que les están contando, escenas de relleno. Sin la presión de una trama a la que atender, los personajes se limitan a existir, o al menos a intentarlos. El acierto con el que se construyen los diferentes grupos y la valentía de sus guionistas de centrar cada episodios en unos pocos, permiten un foco narrativo más claro y a la vez dan entidad a los episodios como piezas narrativas independientes con algo interesante de contar. Episodios como 'After', profundizando por separado en los personajes de Carl y Michonne en sus viajes en solitario fueron un acierto, y sobre todo, un atrevimiento para una serie tan mainstream en sus audiencias.

Esta estructura permitió llevar a primer plano a un personaje hasta ahora accesorio como era el de Beth, su emparejamiento con Daryl fue un acierto narrativo que nos contó mucho sobre ambos e hizo más desoladora la posterior soledad de Daryl. Carol y Tyresse jugaron con la cotidianidad, la fugaz idea de reconstruir una familia, que obviamente se vio empañada por una realidad que comienza a vislumbrarse en la serie ¿qué pasa con los niños que están creciendo en ese mundo?

Las vías de tren con dirección a Terminus, ese prometido Edén cuyo nombre no podía anunciar nada bueno, sirven como eje para evitar que la serie se pierda en si misma, presente algunos nuevos personajes y finalmente siente las bases para una quinta temporada muy interesante. Durante estos 7 últimos episodios hemos confirmado la transición de muchos de ellos, comprenden el mundo en el que se mueven y parecen ir mimetizándose con él (Rick defendiéndose a dentelladas quizás no sea la metáfora más sutil de esta transformación, pero sí la más efectiva). Así que era el momento de presentar otro de los elementos básicos de este tipo de historias, los caníbales. Terminus se antoja una nueva pesadilla, ya no es el poder y la lucha por los recursos como sucedía con el Gobernador, ahora es pelear por la supervivencia, para evitar convertirse en el alimento de otros que están igualmente vivos. Por suerte para Rick y los suyos, ese grupo ya no es lo que fue al comienzo y la lucha será brutal.

The Good Wife 5x15 Arrasando con todo


por Alejandro Pruñonosa.

Spoilers del episodio s05e15 de The Good Wife

Últimamente la televisión americana está imposible, a la que te descuidas los guionistas te matan a un protagonista y a ti te dejan con la boca abierta y llorando por las esquinas por tu personaje favorito. Y si bien, ahora con Internet todo se sabe antes, los responsables de las tres últimas tragedias seriéfilas fueron capaces de ocultarlas en la medida de lo posible para que disfrutásemos más del impacto. De las otras dos ya hablé en los post de 'House of cardsy 'Teen Wolf'. La tercera, la que vimos en el último episodio de 'The Good Wife', aún me tiene en shock.

La decisión del matrimonio King, responsables de la serie, ha sido controvertida. Matar a uno de los protagonistas de la serie y partenaire en cuanto a tensión sexual no resuelta de nuestra Alicia es todo un game changer. La decisión, como suele ser en estos casos, viene del deseo del actor de marcharse a emprender otros trabajos y como dije en el caso de 'Teen Wolf', es una oportunidad de oro que los guionistas de la serie pueden aprovechar y, que en este caso en concreto han sabido manejar a la perfección. Will era uno de los pilares sobre los que se sostenía la serie y arrasar con él exigía timing y precisión.

La muerte ha llegado a 'The Good Wife' de forma inesperada, brutal y casi aleatoria. Un tiroteo que se cobra una víctima no necesariamente deseada. Un incidente que en su impacto sacudirá los cimientos de la serie y, como no, de los personajes que en ella viven. Esta forma de acabar con un personaje, tan fortuita, pero a la vez llena de fuerza por sus implicaciones futuras me ha recordado a esa tragedia que tuvo lugar en 'Buffy Cazavampiros' en su sexta temporada. La intención en ese caso fue parecida, en una serie sobrenatural, de apocalipsis semanales y demonios constantes, es una bala perdida la responsable de la muerte más traumática de la serie. Una reflexión sobre como la vida puede cambiar en cualquier instante, pero también de lo que supone vivir en un país en el que cualquiera pueda tener un arma.

La decisión de los King fue valiente y supo aprovechar un problema que se les planteó, ejecutando la muerte en el momento adecuado, integrándola en el desarrollo de la serie y con la intención de llevar a Alicia a un nuevo punto. Discrepo con esas opiniones que argumentaban este evento como recurso para epatar al espectador. Esto es 'The Good Wife', no 'Scandal'. Como bien explicaron en una carta abierta a los espectadores, no podían mandar a Will a otra ciudad, si dejaba de aparecer en la serie, tenía que ser de forma taxativa para que el personaje de Alicia pudiese seguir avanzando. Su relación con Will ha sido uno de los tiras y aflojas en torno a los que ha girado 'The Good Wife' en sus cinco años, y si no era consumando este deseo, la otra salida posible era extirparlo. Sin él, ahora Alicia tendrá que mirar de frente a su marido y no ponerse excusas, ya no habrá lugar para fantasear con posibilidades. Will ya no estará, no habrá besos furtivos en el ascensor, ni miradas de deseo culpable. Sólo ella y su marido.

La forma en la que construyeron todo el evento fue magistral, como lo viene siendo toda esta quinta temporada, por otro lado. Tras el mítico Hitting the Fan, Will se había sentido traicionado y la serie utilizó esto junto a un Peter más conciliador, para que pudiésemos aceptar que Alicia volviese a estar cada vez más cercana a su marido. Pero durante el episodio de la semana pasada, con los flashbacks, nos recordaron porque durante años fuimos "team Will". Ese recordatorio, junto a la precisa descripción que se hizo del carácter del personaje en ese último juicio nos reencontraron con un Will al que habíamos querido mucho y que emocionalmente le debíamos una despedida a la altura. El instante en el que Kalinda levanta la sábana descubriendo su cadáver nosotros nos derrumbamos igual que ella. Y lo que es peor, sufrimos todavía más ante la llamada que debe hacer a Alicia.

La semana que viene promete ser emocionalmente arrolladora. Toca la reacción a esta tragedia. Un pilar de la serie ha sido derribado sin miramientos y todos los personajes deben encontrar su nuevo lugar. La serie ha hecho un movimiento valiente y ahora deben aprovechar esta inercia para terminar de dibujar la nueva 'The Good Wife'. Porque si de algo se ha tratado esta quinta temporada, ha sido de coger todo lo que sabíamos de la serie y destruirlo para construir algo nuevo todavía más apasionante.

El quinto año de la serie está consiguiendo eso que pocas veces se da, una temporada perfecta, algo todavía más difícil de conseguir cuando estás en una network y lidias con 22 episodios al año. Pero desde el comienzo los King apuntaron alto, se liaron la manta a la cabeza y fueron a por todas. La serie nunca estuvo más divertida, sus diálogos nunca fueron tan brillantes y sobre todo, nunca fue tan frenética. Nos colocaron como espectadores en un punto imposible dividiendo nuestras lealtades  y jugaron con ello como les vino en gana. Si todavía alguien dudaba de que el nivel se pudiese mantener, esta tragedia dará el impulso necesario para redondear la que posiblemente sea la temporada más brillante del año.

The 100 1x01 SciFi de mercadillo


por Alejandro Pruñonosa.

 Tras el estreno de 'The 100' se ven las intenciones de trasladar a la televisión esa nueva corriente de novelas 'young adult' centradas en futuros post-apocalítpicos, con sus dosis distópicas y adolescentes al frente del cambio. ''Los Juegos del Hambre',' Divergente' o 'El Corredor del laberinto' son algunos ejemplos de esta corriente literaria de la que ya se inspiró la cadena CW para otro de sus estrenos de 2014, 'Star Crossed'. Aunque en esa serie apostaron por un acercamiento más romántico, frente al tono más scifi de ésta.

'The 100' coge todos los ingredientes de este tipo de historias y crea un Señor de las moscas futurista en el que encontramos responsables protagonistas atormentados por las muertes de sus padres, rebeldes que buscaran imponer sus normas, graciosetes que intentan poner la nota de humor y chicas guapas.  Todos ellos han sido liberados en una tierra que la humanidad había tenido que abandonar un siglo antes tras un apocalipsis nuclear. Su objetivo, comprobar si el planeta vuelve a ser habitable y preparar el regreso.

Las ideas, si bien no son originales, pueden dar lugar a un programa interesante. Como bien sabemos, muchas veces no es tanto el qué te cuentan, sino el cómo te lo cuentan. Además, paralela a toda esta trama de los 100 jóvenes en la Tierra la serie desarrolla, con un tono supuestamente más adulto, todas las intrigas políticas que se dan en la estación espacial en la que viven los humanos que sobrevivieron. El Arca, como llaman a este lugar, parece estar en las últimas y sólo unas estrictas medidas de control de población puede alargar su vida útil el tiempo suficiente para que la Tierra esté preparada para su regreso.

El gran problema de 'The 100' es que no cuenta con hábiles guionistas, al menos tras su piloto. El capítulo falla estrepitosamente a la hora de presentar a los protagonistas juveniles e interesarte por ellos, aburriendo además con el mecánico tratamiento de las tramas que tienen lugar en el espacio. Dónde había lugar para una historia interesante que explorase las relaciones entre los individuos en dos entornos tan opuestos como son una desconocida tierra repleta de nuevos peligros y una claustrofóbica estación espacial, acaba resultando un mejunje de escenas tópicas, diálogos mil veces escuchados y personajes intercambiables.

Y es que aquí está el otro gran problema de la serie, su casting. Por el lado juvenil encontramos los actores típicos de la CW, no hay caras conocidas, pero todas nos parece haberlas visto antes en otras series. La rubia protagonista carece del carisma para llevar la serie sobre sus hombros y lo mismo se puede decir de su contrapartida castaña, que si bien cuenta con un poco más de enjundia, tiene en su contra un personaje horriblemente escrito. Por lo demás, entre los chicos no hay mucho que decir, cuarenta minutos no dan tiempo de mucha presentación y lo poco que vemos no supera el cliché.

Lo mismo con los adultos, en los que encontramos gente de 'Battlestar Galactica' y 'Perdidos' en registros que parecen salidos de alguna olvidada, por mala, serie del canal SyFy. Las referencias a Galactica son curiosas, tanto por las ejecuciones lanzando a los individuos al vacío, al más puro estilo Laura Roslin, como por esa sala de mando y ese Gaeta dando vueltas por allí.

Dicho esto y pese a ser consciente de que su piloto es bastante terrible, la serie tiene espacio para mejorar, ingredientes cuenta con ellos. Sólo necesita afinar personajes, algo que con el paso de los episodios puede conseguir, no ser tan obvia con la trama del espacio y que esos moradores de la Tierra que descubrimos al final del capítulo den el juego suficiente como para poner en peligro a los 100 y conseguir que nos interesemos por ellos.

Vamos, que con un poco de buen hacer les puede hasta salir una serie scifi decente. Una pena que sea CW.

¿Qué pasa con Teen Wolf?


por Alejandro Pruñonosa.

Spoilers s03e23 de Teen Wolf

'Teen Wolf' surgió en MTV al rebufo del éxito de películas como 'Crepúsculo' y series como 'The Vampire Diaries'. Pese a acercarse al programa de la CW en su tratamiento de la historia, buscando crear una mitología en torno a los hombres lobos y centrar la trama con un amor imposible, el tono se alejaba de la intensidad adolescente en el que cada día parecía el fin del mundo de la serie de Kevin Williamson y optaron por un punto más divertido y desenfadado y, porque no, más masculino. Aquí el protagonista no era una damisela en apuros que se veía inmersa en un triángulo amoroso, sino un chaval en plena adolescencia con las hormonas a flor de piel.

Ese acercamiento a esos años de instituto fueron el gran acierto de la serie, las relaciones de los personajes, los problemas a los que se enfrentaban, todo era una versión exagerada de las situaciones a los que se podía enfrentar un adolescente hiperhormonado que todavía está aprendiendo a manejarse con un cuerpo que se va haciendo adulto.

Cuando en el tercer año de la serie Jeff Davis decidió intrincar la mitología, añadir personajes e intentar construir una serie más compleja, se cayó con todo el equipo. La serie no necesitaba eso, y se perdieron en un cúmulo de tramas, que además de alejar a los personajes entre sí y olvidar toda la faceta del instituto, tuvieron el problema de estar pésimamente explicados, perdiendo al espectador. Algo muy grave, teniendo en cuenta que 'Teen Wolf' no es precisamente 'The Wire'.

Los primeros trece episodios de la tercera temporada fueron un desastre, perdimos la conexión emocional con los personajes, las tramas eran un sinsentido ya que las lealtades variaban a cada episodio, impidiendo saber quién estaba del lado de quién y por qué en cada capítulo. Y lo que es peor, al alejarnos de nuestros personajes protagonistas, todo lo que les sucedió no nos importó lo más mínimo.

Se ve que Jeff Davis, creador de la serie, también fue consciente del desastre que habían perpetrado y comenzaron esta segunda mitad de la tercera temporada haciendo borrón y cuenta nueva. Empezarían más o menos de cero, manteniendo algún personaje, pero olvidando todo el tema de los alfas y recuperando la única idea interesante que quedó de esos episodios: Scott es el alfa de una “manada” formada por sus amigos. ¿Qué mejor forma de describir a un grupo de chavales adolescentes?

Regresamos a los pasillos del instituto, a las conversaciones en las taquillas, de nuevo los peligros a los que se enfrentaron los protagonistas volvieron a importarnos. E incluso, en un movimiento inteligente, decidieron que el centro de la historia iba a ser Stiles, el mejor amigo del protagonista y verdadero corazón de la serie. Buena decisión, tanto por ser el mejor personaje, como por ser posiblemente Dylan O'Brien el único actor decente que se pasea por el set de 'Teen Wolf'.

Durante esta tanda de episodios nos dieron algunos de sus mejores capítulos y cuando parecía que habían superado el bache volvieron a tropezar con la misma piedra, episodios confusos, tramas innecesarias y demasiado personaje pululando por ahí sin mucho que hacer. El desastre no fue tan grande, pero en contraste con algunos capítulos realmente inspirados, dio rabia que no hubiesen podido mantener el nivel.

Supieron aprovechar a ese Dark Stiles para transmitir peligro y aunque sabíamos que terminaría saliendo ileso, pocas veces hemos sufrido como espectadores de la serie tanto por un personaje. Y así llegamos al capítulo 3x23, con una mezcla de acción y tramas dispersas y la muerte de una protagonista. Allison, la que venía a ser La Chica de Teen Wolf, la historia de amor épica que terminaría superando todas las barreras, moría de forma un tanto deslucida y sin el impacto que un evento así debería haber tenido en la serie.

Más allá de lo innecesaria que podía haber sido esto, hay que entender que viene de la decisión de la actriz de dejar la serie para afrontar nuevos proyectos. Oportunidad perfecta para poner al espectador contra las cuerdas y darle a entender que nadie es imprescindible. Eso habría estado bien jugado, si no fuese por que el personaje llevaba diluido y sin mucho que hacer toda la temporada y, porque su despedida no pudo ser más torpe, en un capítulo sin mucha chispa.

Las consecuencias pueden oscurecer el tono de Teen Wolf. Es algo que no me parece mal, conforme uno se acerca a la vida adulta las preocupaciones crecen. Sólo hay que ver la sexta temporada de 'Buffy Cazavampiros'. Además, da sentido a toda la trama de la mujer lobo que han tenido rondando de fondo. Se ve que nos iban allanando el camino para la nueva chica de la serie, sobre todo teniendo en cuenta que la chica asiática poco pinta y su carisma es igual a cero.

La muerte ha impactado, pero ha molestado que no hubiesen puesto toda su artillería en ello. Y no sólo eso, sino que han desaprovechado algunos elementos muy potentes con los que contaban en esta temporada, quedándose a medio gas. Aún así, tras estos 24 episodios, comienzo a tener claro, que 'Teen Wolf' es tan voluble y bipolar como los adolescentes de los que habla.

House of cards 2x01 La maldad de los Underwood


por Alejandro Pruñonosa.

Spoilers del episodio s02e01 de House of Cards.

Tras la sorprendente escena del 2x01 de 'House of Cards' en el que Frank Underwood lanza a las vías del tren a una de las protagonistas de la serie se esconde una declaración de intenciones por parte de los responsables de la serie. No es tanto un, aquí puede morir todo el mundo, como sucede en Juego de Tronos. Sino más bien, da igual lo que haya que hacer con tal de conseguir, y preservar, el poder.

La primera temporada nos mostraba a un hombre, no tanto sediento de venganza, como propuesto a conseguir su objetivo sin importarle a quién tuviese que llevarse por delante. Peter Russo (Corey Stoll) fue su principal víctima, el objeto de una manipulación y un juego, que en un hombre débil como él, termino arrastrándole a un abismo, al que Frank sólo tuvo que empujar sin apenas fuerza para que se despeñase. Aunque no fue el único, el congresista fue su principal víctima en esa particular partida de ajedrez en la que el resto son peones listos para sacrificar.

Tras los trece primeros episodios habíamos aprendido que el personaje interpretado por Kevin Spacey no tenía escrúpulos, pero creíamos que era así con todo aquel que no tenía nada que ver con él, con todo el que no hubiese estrechado lazos y que por tanto no le importaba lo más mínimo apartar de su camino hacia el poder. Pero ¿qué iba a pasar con el personaje interpretado por Kate Mara? Los ratos compartidos con ella serían su debilidad. ¿El asesinato a sangre fría de alguien con quien había intimado sería su límite moral? Como bien vimos en esa estación de metro, ni mucho menos lo fue.

Frank Underwood es un mal tipo, sin moral alguna. Y ya no hay medias tintas. Debemos afrontar la segunda temporada de la serie teniendo eso muy claro. Ya no se nos pide que se le entienda, ni se le justifique. El poder corrompe, el poder es sucio, conseguirlo es complicado y en una selección darwinista, sólo llega a él, el que mejor habilidades tenga.

Pero el comienzo de temporada no sólo nos retrata "la maldad" de Frank, sino que la extiende al matrimonio Underwood. Algunos retazos de humanidad en el personaje de Claire (Robin Wright) se esfuman como un espejismo. Desde el comienzo de la serie se nos dijo que ambos, más que un matrimonio eran una sociedad, una unión que buscaba un único fin: el éxito. Y al igual que su marido, si algo se interponía ante ella, no tendría reticencia alguna en coger todo lo que estuviese en su mano por defenderse. Hay un momento, al comienzo del episodio en el que ella deja muy claro que dejaría morir el hijo de su compañera embarazada si no accedía a las condiciones que imponía. Sin sobreactuaciones ni exageraciones, de forma directa y fría.

La segunda temporada de 'House of Cards' comienza fuerte. Mucho. Se ponen las cartas sobre la mesa. Y pese a que narrativamente continúa exactamente en el punto en el que concluyó el 1x13, el tono ha cambiado. Los Underwood son peligrosos, y ay de aquel que se interponga en su camino.

Hannibal 2x02: La simpatía por el mal


por Alejandro Pruñonosa.

'Hannibal' es una serie de culto, pocos espectadores, pero fieles. Un programa que no puede aspirar a elevadas audiencias principalmente por tres motivos, lo explícito de su violencia, que en su atrevimiento va más allá hasta el punto de estilizarla de una manera obscena. La otra, su carácter seriado, en cada episodio vemos como persiguen a un asesino en serie, pero lo que vehicula la temporada es la relación Hannibal Lecter - Will Graham, algo que se fue cocinando poco a poco a lo largo de sus primeros doce capítulos. Por último está la simpatía de la serie (y del espectador) a Hannibal, nos fascina y nos ponemos de su lado. Las cosas le salen bien y, aunque sepamos por las adaptaciones cinematográficas que terminará entre rejas, emocionalmente estamos con él. O no.

Al final de la primera temporada vemos el plan de Hannibal, descubrimos algo que ya sospechábamos, no busca una amistad con Will, sino un juguete con el que divertirse. Ellos dos que en cierto modo iban unidos se colocan ahora en puntos opuestos. Están enfrentados y les tocará jugar al gato y el ratón en un partida en la que ambos papeles parecen cambiar de persona dependiendo del momento. Ahora Will, entre rejas, tendrá que agudizar su ingenio, apelar al ego de Hannibal y ser capaz de superarle para conseguir escapar de la trampa que este le tendió muy cuidadosamente.

Con este panorama, en cierto modo parece una concesión al espectador la secuencia con la que se abre la temporada, un salto hacia adelante en el que se nos dice que finalmente Jack Crawford descubrirá la identidad de Hannibal y se enfrentará a él. ¿Por qué mostrarnos algo que en cierto modo ya suponemos? ¿Quizás con la intención de que la frustración de ver triunfar al malvado no nos lleve a abandonar la serie? En otro programa lo entendería, dar un asidero emocional a un espectador, que llegado un punto no puede identificarse con su antihéroe (o directamente villano), pero aquí, es el juego que llevan haciendo desde el primer momento. Ya no sólo mostrándonoslo como alguien fascinante, sino también con la puesta en escena de los platos de carne humana que éste se prepara. Lejos de optar por una estética de terror, el tono es más cercano al de un programa de cocina. Transformar la parte más repulsiva del personaje para terminar sirviéndonosla de manera atractiva. A la pierna humana de este último episodio podemos remitirnos. La transformación de extremidad de una persona a delicioso plato se de en apenas un minuto y medio y de nuevo nos acerca a Hannibal.

Quizás entonces, la escena con la que comienza el 2x01 no está para aliviarnos con la perspectiva de que Hannibal no se saldrá con la suya, sino para hacernos sufrir por el hecho de que inevitablemente se equivocará. Y es que si algo hay que alabar de este programa es su habilidad para aliarnos con el lado más oscuro. Una cosa es querer ver triunfar a un pobre hombre con cáncer que ve su salida en producir metanfetaminas y otra, con un tipo que su plato estrella de la semana puede ser cualquiera de nosotros.

The Americans 2x02 Cardinal



por Alejandro Pruñonosa.

'The Americans' es una de esas series que comienzan con una primera temporada prometedora que allana el terreno para un segundo año en el que, una vez puestas las piezas sobre el tablero, pisa el acelerador y finalmente da lo que se espera de ella. O al menos eso es lo que quiero creer.

Su primer año se centró en su pareja protagonista, ese matrimonio de conveniencia que todavía no sabe hasta que punto es farsa y hasta que punto la costumbre y el roce han hecho que el cariño prevalezca. Sus tiras y aflojas fueron el centro de esa temporada inaugural en la que exploraron su peculiar relación, para terminar diciéndonos que sí, en el fondo se quieren y que pese a haber desarrollado su matrimonio a la inversa de como debe hacerse (primero se casaron y luego se conocieron), puede funcionar.

Puesta ya sobre la mesa esta situación, la segunda temporada decide ampliar la visión y centrarse en la familia, que si bien, no estuvo ajena antes, ahora finalmente si parece que puede verse amenazada. Hasta el momento, ambos mantenían a sus hijos al margen, sabían que corrían peligro, pero asumían los riesgos a nivel individual. El incidente en Alexandria al final del 2x01 les pone sobre aviso, ellos no son los únicos que están poniendo en juego el cuello a la hora de llevar a cabo una misión. Sus hijos pueden ser un daño colateral y pese a todo su entrenamiento, no están preparados para eso.

'The Americans' parece querer explorar cómo las consecuencias de la actividad de los protagonistas afectará al núcleo familiar. Vemos finalmente esa faceta en Elizabeth de leona protegiendo a sus cachorros y emocionalmente nos involucran con su miedo. Antes eran espías de la KGB, ahora son padres de familias. Si algo eché en falta en 'The Americans' fue esa tensión que tan bien manejaban programas como 'Weeds', 'The Shield' o 'Breaking Bad'. El suspense de unos personajes que caminan por la cuerda floja y que deben hacer malabarismos a la vez con las complicaciones de una vida secreta que entraña riesgos y exige discreción. Equilibrar eso con una familia es tarea complicada y por ahora la serie no le ha sacado todo el partido a un material que puede dar mucho más de sí.

Se nos ha indicado que posiblemente la hija termine enterándose de algo y tenemos el riesgo constante (pero de nuevo poco aprovechado) del vecino que es agente del FBI. Esperemos que aprieten las tuercas y la familia Jennings comience a verse en verdaderos apuros, sólo así podrá sacar todo el jugo a un punto de partida tan potente, como desaprovechado. Al menos por ahora.

Big Brother (US) 15: Comenzando el verano


Un verano más ha regresado a las televisiones americanas uno de sus realitys más longevos, 'Big Brother (US)'. Este año el programa de convivencia y estrategia social alcanza su temporada 15 y lo hace con la intención de refrescar su imagen, tanto por el casting, como por algunos cambios que han afectado al mismísimo ADN del programa.

La versión americana de 'Gran Hermano', que al igual que 'Survivor', no cuenta con intervención del público a la hora de decidir las expulsiones, relega toda la responsabilidad de las nominaciones y las eliminaciones a los propios concursantes. Su dinámica lo convierte en un estresante juego de poder donde las alianzas, traiciones, amistades y showmances son medios para alcanzar un premio final de 500 000$.

En esta quinceava edición los responsables del casting han vuelto un poco a los orígenes, o al menos, se ve que han tenido en mente el explosivo grupo de concursantes que reunieron en su décima edición y han optado por meter en la casa 16 desconocidos, evitando antiguos participantes del programa, algo que casi se había convertido en norma en los últimos años. Además, por primera vez han aumentado el número de días que pasarán en la casa, alcanzando los 90, casi 20 días más que en años anteriores.

Pero a parte de esto, han dinamitado las reglas tan ferreamente establecidas desde su tercer año (el HoH nomina a dos concursantes, el ganador del Veto puede invalidar una nominación y finalmente los concursantes restantes votan por expulsar a uno de ellos) y han introducido un nuevo poder que afectará a su concepción del juego: el Most Value Player.

Este MVP, escogido por el público, tendrá la opción de nominar a otro concursante desde el anonimato. Las consecuencias de esto llevarán a a que los jugadores busquen el favor del público, en principio estableciendo estrategias interesantes dignas de ser premiadas; y segundo, el poder absoluto del HoH, que hasta ahora era el único responsable de nominar a sus compañeros, es minado por esta figura misteriosa, viéndose en la tesitura de proponer a dos concursantes a abandonar la casa y que ninguno de ellos termine por hacerlo, ganándose dos enemigos más.

Con todas estas novedades y acogiendo el máximo número de habitantes que la casa permite, comenzaba esta nueva edición, que, todo sea dicho, un año más nos tortura con su formato en 4:3.


A partir de aquí habrá spoilers sobre los cinco primeros episodios.

La polémica no ha tardado en llegar este año a la casa. Su casting, prometedor en un principio ha terminado por relevarse como uno de los más despreciables de los últimos años (según parece habría que remontarse a 'Big Brother (US) 9' para ver otra panda similar). En menos de una semana, los feeds desde los que los fans más acérrimos siguen el minuto a minuto del programa comenzaron a echar fuego a raíz de diversos comentarios racistas, machistas y homófobos por parte de algunos concursantes. Alusiones, muchas de ellas que han sido ocultadas para el prime-time evitando enemistar al público con media casa. Aún así, el revuelo causado ha llevado a que dos de los concursantes ya hayan perdido su trabajo. Agradable sorpresa con la que se encontrarán al ser expulsados del programa.

Más allá de este reprobable comportamiento, nos encontramos con una casa 'dominada' de nuevo por una alianza masculina secreta que va moviendo los hilos para ir expulsando a los concursantes que más se adecúen a sus intereses. Tenemos una gran villana, Aaryn, diablo reencarnado en rubia (las alusiones que el resto de concursantes hace sobre ella no van muy desencaminadas) y una concursante odiada, Elissa, por culpa de su parentesco con una de las competidoras más míticas del programa, Rachel Reilly. Que sea su hermana no tendría mayor importancia si no fuese por el MVP, poder otorgado por el público que ya en la primera semana recayó en sus manos. Y que seguramente, si sigue por el mismo camino, volverá a suceder.

La alternativa de librarse de ella para jugar en igualdad de condiciones fue barajada por todos, pero finalmente optaron por una decisión más centrada en el largo plazo como fue echar a una de las principales amenazas físicas, David, esa especie de vigilante de la playa con un retraso mental severo. Su marcha cercenó de raíz la que podía haber sido una de las tramas más curiosas de ver esta temporada, la relación entre Aaryn y él. Pareja que tenía muchos visos de emular la dinámica de la ya mítica relación entre Allison y Nathan de 'Big Brother (US) 4', en la que ella le utilizó mientras pudo, para después deshacerse de su cadáver, figuradamente, cuando ya no podía sacar más partido de él.

Las consecuencias de la marcha de David revolucionaron la casa, dejaron a Aaryn sedienta de venganza pero con poca visión estratégica, dejándose llevar más por rencillas personales, que por movimientos inteligentes. Las nominaciones fueron previsibles, pero de nuevo, tanto el MVP como el Veto pueden darle la vuelta a la situación en un momento.

Como detalles a destacar: la extraña relación entre Amanda y McCrae, la inesperada lucidez de Candice, la resistencia (se ve que viene de familia) de Elissa, la inteligencia sibilina de Nick, lo incómoda que resulta Jessie viviendo en su universo en el que es la reina del baile, el aterrador (como su personalidad) payaso de Aaryn, la sorprendente ineptitud física de Howard o la despreciable bravuconearía de Jeremy.

La edición ha comenzado con un blindside y contamos con concursantes prometedores. No han faltado muebles como Judd o Kaitlin, pero todavía tienen tiempo para justificar su estancia en el programa. La cruzada contra Elissa puede ser apasionante si ella es capaz de jugar sus cartas con inteligencia. Además, parece que la casa comienza a dividirse en dos facciones claras y la alianza masculina ya no es tan secreta como sus integrantes querría.

¿Qué os ha parecido el comienzo de temporada? ¿Y el casting? Por ahora, me quedo con Helen, Elissa y Amanda ¿y vosotros?